viernes, 3 de junio de 2016

TRÁILER DE “BLOOD FATHER” (Jean-François Richet, 2016)

   
     
    Nacido en París en 1966, Jean-François Richet nos habló de sus experiencias en las banlieus en sus primeros largometrajes Ètat des lieux (1995), MA 6-T va crack er (1997) y De l´amour (2001). Fue con el remake carpenteriano Asalto a la comisaría del distrito 13 (2005) cuando llamó la atención de la industria, y fue justo después presentó su obra más ambiciosa, el díptico Mesrine (2008). Tras una larga travesía del desierto de siete años sin dirigir, ha firmado dos películas seguidas, Una semana en Córcega (2015) y Blood Father.


      Blood Father representa el regreso a la pantalla grande de Mel Gibson como protagonista cuando como director tiene ya listo para su estreno el próximo mes de noviembre el film bélico Hacksaw Ridge. La película de Richet narra cómo tras huir de la escandalosa vida que lleva su madre Úrsula (Elizabeth Röhm), hipnotizada por la vida que lleva el traficante de drogas Jonah (Diego Luna), la adolescente Lydia (Erin Moriarty) se tiene que enfrentar a la verdad del mundo en el que se ha sumergido cuando, tras un terrible tiroteo en el que tiene que asumir una responsabilidad para la que no está preparada, el que fuera su pareja la acusa de robar una fortuna perteneciente a los cárteles. Sin que nadie pueda ayudarla, perseguida y asustada, decide buscar la ayuda del padre que no ha visto en la última década, John Link (MelGibson), un antiguo Ángel del Infierno que lleva una vida desordenada y violenta que, sin embargo, ha logrado reformarse y abandonar su adicción al alcohol tras pasar una larga temporada en la cárcel condenado por homicidio. Instalado en una caravana y dedicado a realizar tatuajes, Link no duda en dejarlo todo para intentar proteger a su hija, pero pronto se dará cuenta de que la situación es más peligrosa de lo que se imaginaba, por lo que no dudará en solicitar la ayuda de algunos de los más peligrosos aliados de su época de motorista…


EL REGRESO DE MEL GIBSON


     Blood Father se estrena en España el 26 de agosto con un ajustadísimo metraje de 88 minutos y un guión escrito Peter Craig y Andrea Berloff según la novela del propio Craig. La música corre a cargo de Sven Faulconer y la fotografía es una labor de Robert Gantz. La recepción de la crítica ha sido muy dispar tras su proyección en Festival de Cannes, desde  la entusiasta de Nigel M. Smith de “The Guardian”: “Como proyecto de reaparición, Blood Father es excelente, Gibson se mete completamente en el papel de Link y Richet está a la altura, ofreciendo una potente y delirante película de serie B…”; hasta la menos rendida de Boyd van Hoeij, de The Hollywood Reporter: “El resultado es una obra de entretenimiento de serie B que cumple con su cometido sin pizca de originalidad ”. Esperaré a su estreno para verla, opinar y subir mi crítica… pero el artefacto tiene buena pinta. 


jueves, 2 de junio de 2016

"EL LOBO DE WALL STREET" (2013), IMÁGENES PARA EL RECUERDO

    
   
    El Lobo de Wall Street (2013) no es una película despreciable, tampoco, créanme, una cinta memorable. Típica historia de ascensión y caída de la que tantos ejemplos nos  ha regalado el cine estadounidense en esa manida búsqueda del sueño americano con su épica del triunfo y el proceso de redención final. Es ahí donde precisamente reside uno de sus mayores defectos: la sensación de déjà vu, de aportar muy pocos elementos novedosos más allá –como mayor aliciente- del talento de Scorsese para rodar películas y convertir historias mil veces vistas en experiencias frenéticas y espídicas que le dejan a uno sin aliento. Una radiografía estroboscópica que pone en escena a unos tipos, agentes de bolsa, con una carencia absoluta de moral y que salvo en la ausencia de derramamientos de sangre, poco se diferencian de los gánsgteres, y que igualmente roban el dinero a los pobres aprovechándose de su ignorancia.

     
     Asquea la petulancia y falta de escrúpulos de estos brokers, representantes genuinos del más voraz e insaciable capitalismo, sus fraudulentas técnicas de venta, que conscientemente les convierten en vendedores de humo inmunes a las tragedias de todos aquellos a los que estafan. Sólo les importa su avaricia que atiende a su interés personal, sus sucios tejemanejes que les procuran un insultante lujo asiático, saben que el dinero es poder, y nada mejor para celebrarlo que un explosivo cóctel de sexo y drogas. Si Scorsese pretendía un retrato fiel de las vivencias reales de Belfort, le traiciona su vena manierista e hiperbólica sin cambiar nunca de marcha, una montaña rusa que produce un efecto de incredulidad en el espectador y pone énfasis en los tics de autocomplacencia tan característicos del director en los últimos tiempos.

   
    Eso sin contar con la duración excesiva de un film que, para lo que cuenta, luciría mejor con la mitad de su metraje, pero claro, Scorsese contagiado por la retahíla de pantagruélicos excesos de los protagonistas se muestra muy reiterativo sin tener en cuenta lo que el padre de Belfort dice a su hijo “los excesos acaban pasando factura”. Tanto Leonardo DiCaprio como Jonah Hill cumple de manera delirante con las exigencias del director hasta producir en la platea un empacho importante, aunque es justo señalar esa secuencia en que las pastillas de Quaalude caducadas retardan el efecto que aparece justo cuando Belfort se encuentra en el Country Club hablando con su abogado, y se las tiene que apañar sin que se le entienda lo que dice ni le respondan las piernas para llegar hasta al coche y conducir hasta su casa. La mejor escena para mí del film y en la que se puede apreciar la maestría de Scorsese para la planificación, las florituras y recursos formales.

   
     El Lobo de Wall Street no descubre la pólvora, y hay quien ya teme la deriva del director hacia la orgia visual de Baz Luhrmann, ese barroquismo indigesto que te zarandea y te deja exhausto recabando muy poca sustancia. Se hablará del enfoque sexista que se da del modelo de mujer que nos presenta, que tiene que ser guapa como condición indispensable para tener éxito, a diferencia de esa galería de paletos que DiCaprio reúne, que les basta con tener un poco de ambición para medrar a su antojo. Claro que todo está milimétricamente calculado, y ahí reside la denuncia del film, de la abundancia de putas y cocaína como fulgurante trasfondo de Wall Street, que convierte la nueva apuesta del director en la más atrevida y desfasada de su ya larga carrera. También en la más grandilocuente, artificial e histriónica. Scorsese cae en su propia trampa, como el cazador al que devora el fuego que había iniciado para ahuyentar a los lobos.  



ESE GENIAL VIEJO VERDE LLAMADO MARTIN SCORSESE


       Está claro que al film le sobran elementos sugerentes y provocativos en un plano sensual y que algunas secuencias eróticas resultan graciosas e imaginativas, como esa escena inicial de Leo DiCaprio esnifando coca en el culo de una puta; las recomendaciones que el mismo DiCaprio recibe de su nuevo jefe cuando entra en Wall Street: masturbarse dos veces al día, un Martini cada quince minutos, cocaína, cocaína y cocaína (cocaína que era vitamina B en polvo, claro); la tremenda aparición de Margot Robbie desnuda y con el chichi rasurado o en lencería; el jueguecito del escandaloso matrimonio mientras están siendo observados por los vigilantes de la casa… y Margot con las piernas abiertas, Margot y la mamada en el coche...; el tórrido revolcón de Katarina Cas con el banquero suizo, las patinadoras strippers y esa orgía en la que vemos cómo una tía le está practicando una jugosa felación a un tipo; la masturbación pública de Jonah Hill mostrando un pene… falso, y toda una espiral compulsiva de excesos, sexo y drogas que se pudieron rodar gracias a que el film fue financiado de manera independiente después de ser rechazada por grandes estudios como Warner, y que debemos agradecer a ese viejo verde de Martin Scorsese, pues sabido es que cuanto más viejo, más libre, y cuanto más libre, más radical.

"THE WOLF OF WALL STREET", PRIMEROS MINUTOS

miércoles, 1 de junio de 2016

LAS MEJORES PELÍCULAS DE CULTO: “REPO MAN” (1984)



      El actor y director Alex Cox tiene ganada fama de cineasta de culto y su nombre está asociado con el cine independiente y su amor por la música y la estética punk, corriente musical y contracultural a la que ha dedicado fervorosos homenajes en trabajos como Sid y Nancy (1986) sobre la trayectoria y los últimos días del bajista de Sex Pistols Sid Vicious, e incluso pergeñó un spaghetti western titulado Directos al infierno (1987) protagonizado por el vocalista y frontman de The Clash Joe Strummer, cuyo elenco completaban Elvis Costello, Courtney Love y Grace Jones, así como el director Jim Jarmusch y Dennis Hopper. Repo Man supuso el debut de Cox en la pantalla grande y sigue siendo hoy su mejor película junto con El patrullero (1991) una producción mexicana sobre un joven que tras graduarse en la Academia Nacional de Patrulleros de Carretera, recibe órdenes muy particulares de cómo realizar su trabajo.


    Repo Man mezcla diferentes géneros como la ciencia ficción, el drama, la comedia y la acción para otorgar un papel preponderante a la filosofía punk y so conocido lema “no future”. La historia tiene como escenario la periferia de una ciudad de Los Ángeles sucia y decadente, un vertedero rebosante de basura y chatarra, en donde un adolescente, Otto (Emilio Estevez) que acaba de ser despedido de su trabajo como reponedor de un supermercado. Sin embargo, seguidamente es contratado por Bud (Harry Dean Stanton) para un trabajo que consiste en recuperar los coches sin pagar. Un día, se cruza en su itinerario un coche que guarda en su maletero algo muy preciado incluso por los agentes del gobierno… y comienzan los problemas.

  
     No nos engañemos, la sustancia tóxica letal que esconde el maletero del coche es sólo una excusa, un McGuffin para montar un circo surrealista en el que se verán envueltos extraterrestres, ladrones, policías, pandilleros, agentes del gobierno y, por supuesto, nuestro protagonista, un joven punk marginal que hará todo lo posible para nadie le robe la extraña mercancía que oculta el maletero de un Chevrolet Malibu. Repo Man puede ser considerada una película generacional que muestra su simpatía por el movimiento punk surgido a finales de los 70 y cuyos momentos de gloria se prolongaron hasta bien avanzada la década de los 80, un relato por donde desfilan una variada fauna de personajes frikis como Dean Stanton y su particular forma de trabajar, o ese mecánico que cuenta fantasiosas historias sobre extraterrestres.

       
    Sí, amigos, una extravagancia underground, una rareza de culto que provoca sentimientos encontrados entre los espectadores (o la amas o la odias) y que con un guión tan espontáneo como delirante es una pieza extraña, paranoica, transgresora, delirante que esconde una taimada crítica contra la guerra nuclear y una reflexión sobre la marginalidad social de lo que se considera diferente. Con canciones de Iggy Pop y temas de bandas punk de la época como Circle Jerks, Black Flag, X, Suicidal Tendences, The Plugz... y unos efectos conseguidos para el año de su realización, el film retrata de una manera pesadillesca y espectral un Los Ángeles casi de tono apocalíptico, y llama la atención que en ningún momento del metraje aparezcan marcas comerciales, por lo que uno está más atento la inspiradora estética que te hace sentir nostalgia de un tiempo que no volverá.