Tercera entrega
de la exitosa franquicia de terror y supervivencia iniciada en 2013 con The Purge: La noche de las bestias
(James DeMonaco). Election: La noche de las bestias tiene previsto su estreno
en España el próximo 15 de julio, y nos narra cómo ya han pasado dos años desde
que Leo Barnes (Frank Grillo) se
detuviera así mismo en sus planes de venganza en el día de la Purga. Ahora trabaja
para como jefe de seguridad para la senadora Charlie Roan (Elizabeth
Mitchell), quien quiere abolir tan macabra tradición. Debido a una traición
interna, la senadora y Barnes se verán obligados a sobrevivir en las calles la
misma noche de la Purga, plagadas de individuos que quieren acabar con ella y
sus planes.
Como las
anteriores entregas, Election: La noche de las bestias
está dirigida por James DeMonaco, cuyos inicios en la industria fueron de
guionista, labor por la que se dio a conocer tras encargarse del libreto de Jack
(Francis Ford Coppola, 1996). Su mayor prestigio como guionista lo consiguió
firmando el guión de Negociador (F. Gary Gray, 1998), un
sensacional thriller protagonizado por Samuel L. Jackson y Kevin Spacey. También
escribió el libreto del aceptable remake Asalto al distrito 13 (Jean-François
Richet, 2005). La primera película que DeMonaco escribió y dirigió fue StateIsland (2009) un drama
con historias cruzadas que no funcionó. Election: La noche de las bestias
está protagonizada por Frank Grillo,
Elizabeth Mitchell, Mykelti Williamson y Edwin Hodge entre otros. La música corre a cargo de Nathan Whitehea y la fotografía es una
labor de Jacques Jouffret. Estamos seguros
de que el tráiler dejará salivando a los fans de la saga.
Intérpretes: Jonathan Howard, Jonathan Demurger, Fanny
Valette, Jess Liaudin, Zakariya Gouram.
Género: Thriller
/ Francia / 2015 Duración: 80 minutos.
Julien
Seri debutó con aquella secuela de Yamakasi (2001) titulada Yamakasi,
los hijos del viento (2004) trasladando la acción a Bangkok, en donde
un grupo de jóvenes que practican el parkour la lían parda. No vi y por lo tanto
no puedo valorar su siguiente película, Scorpion (2007), sobre un luchador
de artes marciales mixtas que tras matar a su contrincante es encarcelado y
sólo a través del amor iniciará el camino a la redención. Está claro que no es
un director que se prodigue mucho debido a la falta de productores que confíen
en sus proyectos, y han tenido que pasar ocho años hasta el estreno de una nueva película
con su firma, Night Fare, que en España sólo se ha exhibido en algún festival
como el Fanter Film Festival de Cáceres, pero tenemos la suerte de poderla
disfrutar ya en otros formatos.
Night
Fare, que en nuestro país han titulado estúpidamente La
caza, un título repetido hasta la náusea, parte de una premisa simple:
dos amigos, Chris y Luc (Jonathan Howard y Jonathan
Demurger), uno inglés y otro francés, se reúnen de nuevo en París después de
que un oscuro suceso del pasado les separara. En la estación de autobuses, a
Chris le espera Ludivine (Fanny
Valette) con quien mantenía una relación antes de que se marchara a Inglaterra
y ahora está liada con Luc. Tras salir de una fiesta, regresan en taxi a la
banlieu. Al llegar al destino, cometen el error de bajarse del taxi y salir
huyendo sin pagar la carrera. Pero la jugarreta les saldrá cara: el taxista (Jess Liaudin) no dejará de
perseguirlos y convertirá la noche en una pesadilla para los dos amigos.
Aunque se ha
querido ver en Night Fare una versión de extrarradio de El diablo sobre ruedas (Duel,
Steven Spielberg, 1971) esto sólo se adivina en el primer tramo de su
ajustadísimo metraje, durante el cual Seri imprime un ritmo endiablado a la
persecución y nos regala unas magníficas vistas nocturnas de un París solitario,
y sobre todo unos espectaculares planos aéreos de la ciudad que dotan de una
atmósfera electrizante a la película, por lo que se hace necesario resaltar la
maestría en la iluminación de Jacques Ballard, que envuelve la acción con un
brillo de neón muy ochentero. Es posible que el aficionado encuentre en Night
Fare ecos del film de Spielberg antes citado, y también de The Car (Elliot Silverstein, 1977), Christine
(John Carpenter, 1983), Collateral (Michael Mann, 2004) e
incluso de referencias más alejadas como Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)
y Maniac
Cop (William Lustig, 1988), resonancias que se ven adaptadas a la
geografía y la vida social parisina, caricaturizada con la presencia de
policías corruptos y el contraste del lujo del centro comercial y burgués y la
lúgubre y amenazante periferia, un territorio controlado mor mafias de
traficantes.
Night
Fare tiene armazón y aspiraciones de producto de serie B sin demasiadas
pretensiones, y un espíritu de cómic que eleva al tremendo taxista a la
categoría de vigilante y héroe de la trama, un justiciero en la tradición
guerrera, atormentado por su pasado y que expía sus culpas en sus salidas
nocturnas con el taxi, otorgando auxilio a quien lo necesita y castigando a los
villanos de la jungla de asfalto de manera expeditiva y brutal.
La cinta, que
está en parte financiada por el sistema de Crowdfunding (así está el cine,
amigos), se nos muestra como una película desinhibida y chispeante, en la onda de muchas producciones sobre persecuciones y
supervivencia de los años 80. En ningún momento Seri cuida la credibilidad de
unas escenas de acción muy bien coreografiadas que no desprecian la truculencia
sangrienta, como esa pelea que tiene lugar en el apartamento de unos traficantes y
que el taxista, katana en mano, resuelve de manera rápida y eficaz. Aquí lo que prima es el entretenimiento, el
amor por el género, elevar a la enésima potencia la figura descomunal del vigilante
taxista y su imponente máquina, un Chrysler 300C, y sobre todo, elucubrar sobre
las motivaciones que le empujan a hacer lo que hace. Pero claro, esto se nos revelará en un inesperado y desconcertante final... y hasta ahí no me apetece
llegar. Está claro que Julien Seri no inventa la rueda, pero la función
puede ser aceptada como un atractivo juego del gato y el ratón que, adivinamos,
esconde un as en la manga, una vuelta de tuerca que va más allá de la
persecución por parte de un taxista de dos tipos medio borrachos que no le han
pagado la carrera.
Como al
espectador se le hace imposible simpatizar con los dos jóvenes protagonistas
(realmente, dos capullos con orejas) y lo único que nos interesa de ellos es
saber qué terrible acto perpetraron juntos en el pasado, nos centramos en la
impresionante estampa del taxista vengador (soberbio Jess Liaudin en un ambiguo
papel de héroe fascistoide y criminal psicótico), a quien siempre vemos con el
rostro en penumbras y que representa tal fuerza de la naturaleza que dudamos de
si no estará impulsado por una energía supraterrenal. Night Fare es un film digno y
estimulante que tal vez comprime demasiadas ideas para su escasa duración, y
que de manera misteriosa nos ilumina pronto con una frase escrita en los asientos
traseros del taxi que parece contener la clave de toda la acción y se convertirá en el mantra de la función: “No hay plazos que no se cumplan ni deudas
que no se paguen nunca”. Y así es.
La actriz y
modelo estadounidense Leslie Bibb
(Bismarck, 17 de noviembre de 1973) tiene a sus espaldas una larga trayectoria
profesional tanto en el cine como en la televisión, medio en el que debutó allá
por el año 1996 con un papelito en la serie Pacific
Blue. Cuando tenía tres años se quedó huérfana de padre y posteriormente se
mudó con su familia a Richmond (Virginia), donde asistió al colegio femenino
Saint Gertrude. Sin llegar a ser nunca una diosa del Olimpo, su carrera siempre
ha tenido una continuidad que ha hecho de ella una figura familiar de la
pantalla grande, de la pequeña y en diferentes publicaciones de moda y revistas
masculinas. Eso hasta la fecha, pues ya sabemos lo que pasa en Hollywood con
las actrices que sobrepasan la cuarentena, y Leslie tiene bien cumplidos los
42.
Hay que
remontarse a cuando la actriz contaba con 16 años de edad: el programa de Oprah
Winfrey y la Agencia Elite llevaron a cabo una búsqueda de modelos por todo el
país, y fue entonces cuando su madre presentó unas fotos de Leslie. El jurado
compuesto por celebridades como John Casablanca, Naomi Campbell, Linda
Evangelista e Iman, eligieron a Leslie Bibb y su 1´75 m de estatura como la
ganadora. Tras este triunfo inesperado, viaja a Nueva York para formalizar un
contrato con la agencia antes citada y comienza a modelar muy pronto e incluso viaja
a Japón. Ella ha aparecido en revistas como Maxim, FHM y Allure.
En el cine
debutó con un papel insignificante en la comedia biográfica PrivateParts
(Betty Thomas, 1997), un film que relata el éxito del locutor estrella de la
radio Howard Stern. A pesar de que ha participado en multitud de películas y de
series, la mayoría fácilmente olvidables cuando no detestable, me gustaría
destacar su papel de Christine Everhart, una corresponsal que trabaja para la
revista Vanity Fair, en Iron Man (John Favreau, 2008), y su
secuela Iron Man 2 (John Favreau, 2010). La mejor película en la que
Leslie ha intervenido hasta la fecha lleva por título Un ciudadano ejemplar (F.
Gary Gray, 2009), un magnífico thriller protagonizado por Gerard Butler en el
que un hombre al que le han asesinado a su mujer y su hija se toma la justicia
por su mano al ver que los autores del brutal crimen siguen libres. Leslie,
tras divorciarse del banquero Rob Born en 2004, forma pareja con el actor Sam
Rockwell, con quien coincidió en Iron Man 2. Por cierto, las imágenes
gif pertenecen al capítulo piloto de la serie Salem Rogers (2015). Ahí queda
eso.