miércoles, 4 de mayo de 2016

"THE CANYONS" (2013), LA DECADENCIA DE PAUL SCHRADER


    No debería ser necesario subrayar que siento debilidad por Paul Schrader (Grand Rapids, Michigan, 1946) que para quien ignore el dato es el autor del guión de Taxi Driver (1976), un libreto que escribió en cinco días hundido en una severa depresión y con una pistola encima del escritorio para inspirarse. También firmó el guión de otra obra magistral dirigida por Scorsese, Toro Salvaje (1980), pero es que además de su excelente labor como guionista ha dirigido un puñado de películas magníficas a lo largo de una dilatada carrera que comenzó con Blue Collar (1978) un film comprometido sobre los conflictos de tres obreros de una fábrica de automóviles. Con Hardcore: un mundo oculto (1979) logró un espléndido film sobre la desaparición de una joven y la búsqueda desesperada de su padre con el mundo de la pornografía como trasfondo. No fue menos celebrada El placer de los extraños (1990) historia de una pareja que intenta encauzar su matrimonio con un romántico viaje a Venecia. Su mejor película es para mí Posibilidad de escape (1992) un relato sobre un camello y su relación con su jefa. Schrader lleva sin presentar una película medianamente aseada desde 1997, año en el que estrenó aquel potente y desgarrador drama titulado Aflicción. Títulos como Forever Mine (1999), Desenfocado (2002), El exorcista: El comienzo (2007) y Adam resucitado (2008), nos llevan a pensar que los buenos tiempos no volverán para el viejo Schrader.


     Sin apenas presupuesto, el director estrenó en 2013 The Canyons, película que cuenta la historia de cinco veinteañeros de Los Ángeles que viven en los márgenes de la industria del cine. Christian (James Deen) un auténtico hijo de papá, pone el dinero para rodar una película de terror de bajo presupuesto en la cual hace de productora su asistenta, Gina (Amanda Brooks) y el actor protagonista es el novio de ésta, Ryan (Nolan Gerard Funk). Christian vive con Tara (Lindsay Lohan) una ex modelo que tiene una relación con Ryan. Christian, mientras tanto, se está beneficiando a Cynthia (Tenille Houston), quien a su vez hizo lo propio con Ryan. Las complicaciones no se harán esperar…


     Con un guión del pope de corriente literaria Generación X, Brest Easton Ellis, The Canyons tiene como escenario ese lugar tan dado a los ritos de la locura llamado Hollywood, un espacio siempre inquietante habitado por una fauna variopinta de seres neuróticos, ególatras y paranoicos a los que los personajes del film sirven de grotesca caricatura. De hecho, la película se abre con las señales de extinción de un sueño: fachadas, vestíbulos y salas de cine carcomidas por la herrumbre y el abandono. Una señal de alerta y declaración de principios sobre la agonía irreversible del cine como siempre lo conocimos, ante la preferencia de los espectadores de disfrutar de las películas en la comodidad de sus hogares. El sorprendente protagonismo de Lindsay Lohan no debe de extrañar por la debilidad del moralista director por los juguetes rotos, por las ovejas descarriadas, y dentro de ese rebaño, Lindsay Lohan (con el rostro hinchado por la cirugía, el botox y las huellas latentes de su mala vida) es uno de sus más significados modelos.


      En el film, Lohan da oxígeno a Tara, un simple objeto en manos su pareja, un pijo egocéntrico y depredador sexual con mansión en las colinas de Hollywood que financia películas de terror de serie B, un tipo muy celoso a pesar de que él se lo monta con cualquiera cada vez que puede. Por ejemplo, con Cynthia, una monitora de yoga y personaje clave de una tragedia de la que no desvelaré nada. Por otro lado, tenemos a la asistenta personal de Christian, Gina, y al novio de ésta, Ryan, actor principal de la nueva producción de Christian, juntos componen una maraña de infidelidades, sueños y deseos que concluirá de manera funesta. The Canyons parte de una buena idea original torpemente desarrollada por Schrader, y lo que podía haber sido una mirada incendiaria y perversa sobre los entresijos más oscuros de la industria del cine, ese lado siniestro que acoge a víctimas jóvenes e ingenuas capaces de vender su alma al diablo a cambio de un lugar en el Olimpo, pero que finalmente caen en las redes de gente sin escrúpulos, no pasa de ser un culebrón de tono erótico y televisivo que despliega de manera atolondrada una miscelánea de relaciones cruzadas, traiciones y bajas pasiones. Con un reparto absolutamente demencial que da protagonismo al pésimo actor porno James Deen y a otro desastroso intérprete que responde por el nombre de Nolan Gerard Funk, lamentable en su rol de trepa capaz de vender su cuerpo al mejor postor por conseguir su sueño. De estética feista y realización chapucera, The Canyons se impone como una apuesta cutre, casposa, hueca y arrítmica, a la que ni siquiera el bajo presupuesto sirve de excusa para justificar su merecido y sonoro fracaso. 


lunes, 2 de mayo de 2016

CRÍTICA: "CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR" (2016)

Justicieros bajo control
CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR êêêê
Director: Anthony Russo y Joe Russo.
Intérpretes: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Daniel Brühl, Tom Holland.
Género: Fantástico / Estados Unidos / 2016  Duración: 147 minutos.   
    
   
     El año 2016 está marcado en rojo en el calendario por los fans del universo de las viñetas. Además de Deadpool, Batman v. Superman, Capitán América, tiene previsto su estreno X-Man Apocalipse, Suicide Squad y Doctor Strange. Un menú insuperable que tiene ahora uno de sus platos fuertes con esta película dirigida por Anthony y Joe Russo, la pareja que firmo Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) una muy aceptable película de acción rodada bajo la influencia del cine clásico de espías y de la saga Misión Imposible. Los hermanos Russo serán también los encargados de dirigir Los Vengadores 3: Infinity War. Parte 1 (2018) y Los Vengadores 3: Infinity War. Parte 2 (2019).
    

    Debido a los daños colaterales derivados del trabajo que realizan los Vengadores, la presión política busca depurar responsabilidades, por lo que se instauran los Acuerdos de Sokovia. El gobierno de los Estados Unidos decide que los superhéroes deben ser revisados y controlados, por lo que se exige que los Vengadores refrenden sus acciones ante las Naciones Unidas, en donde un consejo de administración determinará cuándo van a necesitar sus servicios. Todo esto genera un conflicto interno entre los superhéroes, y los Vengadores se dividen en dos bandos: uno liderado por el Capitán América (Chris Evans) y otro  por Iron Man (Robert Downey Jr.). Por un lado, Steve Rogers defiende que los superhéroes sigan siendo libres para defender a la humanidad sin intromisiones del gobierno; y por otro, Tony Stark defiende la posición del gobierno, arrepentido de haber creado Ultrón. Es así como se desata un crudo enfrentamiento entre los dos. Unas tensiones que se intensificarán cuando al viejo amigo de Capitán América, Bucky Barnes (Sebastian Stan), el Soldado de Invierno, se le acuse de haber sido el responsable de un atentado letal contra la sede de Naciones Unidas, pero Barnes jura que es inocente a pesar de las pruebas que le acusan. El Capitán América se pondrá de su lado, mientras Iron Man, Viuda Negra (Scarlett Johansson) y otros vengadores le creen culpable del ataque terrorista.  
    
       
     La ocasión se presenta óptima para recomendar la película incluso a los espectadores que no son muy aficionados a estas sagas de superhéroes. Y es que Capitán América: Civil War tiene más enjundia de lo que cabía esperar de un film de estas características, y modulando un compacto equilibrio entre diversión y denuncia extraemos un sustancioso mensaje que tiene su raíz en los daños colaterales que provocan las acciones de los justicieros en su desempeño por perseguir a los villanos y salvaguardar la seguridad del universo. Daños no intencionados o accidentales que, generalmente, dejan un horizonte de destrucción y muerte de seres inocentes. Para evitar tal devastación se impone la pregunta ¿quién vigila al vigilante? Unos vigilantes con poderes ilimitados como el mismo Capitán América, Iron Man, Vida Negra, Halcón, Visión, Bruja Escarlata, Spider-Man… que deben ser controlados para que se cumplan escrupulosamente los tratados sobre derechos humanos que rigen a las naciones libres, protegiendo a las personas inocentes e impidiéndoles actuar si no es bajo la supervisión de la autoridad, pues las leyes internacionales obligan a ser rigurosos con la separación de poderes. 


     Los hermanos Russo nos presentan una de las películas más maduras de superhéroes sin despreciar el espectáculo de acción que nos sirven en dosis adecuadas, para al mismo tiempo reflexionar sobre cuestiones como la amistad, la familia, la política internacional y las convicciones personales diseñando un enfrentamiento entre la vieja escuela representada por Capitán América y el espíritu de los nuevos tiempos en el orden mundial representado por Iron Man.
       
    
    Lo bueno es que el experimente resulta, hasta tal punto que el espectador se olvida del carácter atrabiliario de los personajes para centrarse en las inteligentes líneas de diálogos surgidas de un libreto bien estructurado, que sirven para impulsar las escenas de acción rodadas de forma exquisita y sobria, en un ejercicio de formalismo que confiere estatus y altura a un villano instrospectivo (excelente Daniel Brühl) y de amarga melancolía. La historia, que sería simplista sintetizar en una lucha entre dos bandos; los que apoyan al gobierno con Iron Man como líder, y los que prefieren actuar con libertad y se alinean con la tesis de Capitán América, no concede demasiados momentos para el relax, porque –y esto es lo más sorprendente- hasta las secuencias de diálogos, que nunca se dilatan en exceso, resultan jugosas al abordar temas de sumo interés centrados en una nueva forma de hacer política desde las alianzas y el sentido humanista.


     Capitán América: Civil War acierta donde otras entregas naufragaron: el clímax, que fusiona de forma coherente el aspecto emocional con la contundencia de la acción. Iron Man reacciona ante su mala conciencia y la culpa, Capitán América cree que tras la supervisión a la que se ven forzados se esconden intereses oscuros, y los dos al parecer tienen poderosas razones para defender sus posturas, de ahí que la consistencia dramática actúe como un elemento determinante.  

domingo, 1 de mayo de 2016

"NEGOCIADOR" (1998), UNO DE LOS MEJORES THRILLERS DE LA DÉCADA DE LOS 90

(THE NEGOTIATOR)
Thriller de acción - USA - 1998 - 138 Minutos.
DIRECTOR: F. GARY GRAY.
INTÉRPRETES: SAMUEL L. JACKSON, KEVIN SPACEY, RON RIFKIN, DAVID MORSE, J. T. WALSH.


      El director afroamericano F. Gary Gray (Higland Park, Illinois, 1970) debuta en el año 1995 con Todo en viernes, antes de que eso sucediera se ganaba la vida filmando vídeo-clips para raperos tan famosos como el también actor Ice Cube, Coolio o Dr. Dre. En 1996 realiza Hasta el final, film que narra la historia de cuatro amigas de un suburbio de Los Ángeles que un día deciden atracar un banco para salir de la miseria. Este último trabajo, un verdadero sleeper en Estados Unidos, hace que el nombre de su director empiece a sonar con fuerza en el mundillo cinematográfico. Diablo (2002) es un mediocre thriller hecho a la medida del hipervitaminado Vin Diesel en el que busca vengarse de los asesinos de su esposa. The Italian Job (2003) es un remake del clásico Un trabajo en Italia (1969) que protagonizaron con aquellos increíbles coches Mini Michael Caine, Noel Coward, Raf Vallone y Benny Hill. Su film Be Cool (2005) es una secuela de Cómo conquistar Hollywood (1995), una pésima comedia interpretada por John Travolta y Uma Thurman. En 2009 nos presentó el potente thriller protagonizado por Gerard Butler y Jamie Foxx Un ciudadano ejemplar, y el pasado año obtuvo un rotundo éxito con Straight Outta Compton, sobre un grupo de chicos que revolucionaron el panorama musical a mediados de los 80 en uno de los barrios más peligrosos de los Estados Unidos.


    Sinopsis: Danny Roman (Samuel L. Jackson) es un miembro de un grupo especial de la policía expertos en negociar con secuestradores. Su carácter impulsivo y sus métodos enérgicos están en contraposición con los utilizados por Chris Sabian (Kevin Spacey) mucho más dialogador y paciente. Danny es acusado de asesinato y para demostrar la falsedad de una acusación que puede arruinar su vida, toma la decisión de encerrarse en el edificio de la Unidad de Asuntos Internos de Chicago tomando varios rehenes, entre los que se encuentra el inspector Niebaum ( J. T. Walsh).
   
     
    Una de las mejores películas de acción de los años 90 basada en un hecho real, sus creadores buscando dar una mayor autenticidad a sus personajes protagonistas solicitaron la colaboración de la policía de Chicago, que les ayudaron a preparar sus papeles. Si estamos de acuerdo que la tarea de cualquier simple policía de una ciudad como Chicago no debe ser fácil, no nos será difícil imaginar lo ardua que debe resultar para los miembros de unos cuerpos especializados en negociar al límite de la tensión -y casi siempre desarmados- con peligrosos secuestradores. Los amantes del cine de acción tienen en este film un modelo de cómo desarrollar de este género sin dejar por ello de abordar las constantes que mejor caracterizan a este tipo de cine: violencia sin que resulte gratuita, personajes arrojados al límite de lo imposible, escenas épicas y adrenalínicas, dramatismo, ritmo, tensión... 


     Negociador es un film que se sitúa muy por encima de la media coetánea porque su esencia temática, arquetipo de tantas películas mediocres, resulta aquí convincente, porque los dos protagonistas -héroes a su manera- situados de forma accidental a un lado y otro de la ley, nos regalan un fenomenal duelo interpretativo; Danny Roman muestra dramáticamente, a todo el que quiera fijarse en sus grandes ojos de mirada líquida, que la línea que separa la locura de la cordura es tan fina que no existe, también que la dicha y la desgracia son estados tan fugaces que se sobreponen en el tiempo; Chris Sabian, elemento clave para la salvación de Danny, intenta controlar la situación con inteligencia, mas la presión que sufre es mucha y sus métodos contemporizadores se muestran ineficaces cuando a uno no le dejan pensar.



    De atmósfera asfixiante y lejos de sensacionalismos impactantes y de huecos artificios pirotécnicos, Gray ha realizado una película mayor dentro del género, en la que mezcla admirablemente elementos del cine noir con lo mejor del policíaco moderno, en una trama donde la corrupción policial, la ambición y la maquinaria legal destruyen vidas y reparten los signos de la fortuna. Es, por tanto, un relato de tintes sociopolíticos y epílogo moral, donde la integridad humana queda como una virtud que debe ser atendida. Gary Gray sólo nos asoma a la noche para mostrarnos un circo de sirenas y uniformes, donde late un corazón luchando con coraje ante la injusticia, mascando su desgracia y su dolor. Buenísimos actores secundarios entre los que destacan David Morse y J. T. Walsh, que falleció poco después de terminar la película y a quien está dedicada.