(INSIDE MAN)

Nos comenta Spike Lee
que cuando preparaban el rodaje de PLAN OCULTO vieron bastantes
películas sobre atracos y sobre Nueva York, ciudad que sirve como incomparable
escenario urbano a la cinta. Sobre la gran urbe cita algunos films como Serpico,
Taxi Driver, Cowboy de medianoche...
¿y sobre atracos?: sólo hace referencia a La Huida.
Bien, algún día, cuando disponga de tiempo, espacio y sin voluntad de ser
demasiado metódico o exhaustivo, me dedicaré a hacer un recorrido por los
mejores títulos sobre atracos/asaltos/robos más o menos (im)perfectos que han
jalonado la historia del cine y que, como toda moda o corriente, gozó de una
época dorada. Entre estos pueden estar... a ver... a ver... por supuesto Rififí
(Jules Dassin, 1955), Atraco perfecto (Stanley
Kubrick, 1956), El robo al banco de
Inglaterra ( John Guillermin, 1958), Rufufú (Mario
Monicelli, 1958), Gran jugada en la Costa Azul (Henri Verneuil,
1962), Topkapi (Jules Dassin, 1964), El gran robo
(Peter Yates, 1967), La Huida (Sam Peckinpah, 1972), La
gran estafa (Don Siegel, 1973), Asalto al furgón
blindado, (Bruce Beresford,1978). Sí, amigos, algún día, dadme tiempo.


Sinopsis: Con rapidez y
profesionalidad, cuatro atracadores ataviados con ropa de pintores y siguiendo
un meticuloso plan, asaltan, armados hasta los dientes, la sucursal en Wall
Street del Manhattan Trusk Bank, tomando como rehenes a todos los clientes y
trabajadores que hay en su interior. Para hacerse cargo del caso son
inmediatamente enviados hacia allí dos negociadores de la policía, Keith
Frazier y Bill Mitchell (Denzel Washington y Chiwetel
Ejiofor). Tras unos momentos de tensa espera sin comunicación, Keith entabla
contacto con el jefe de los atracadores, Dalton Russell (Clive
Owen) un tipo muy astuto que parece tenerlo todo bajo control. La aparición de
una mediadora, Madeleine White (Jodie Foster) con la que Dalton
acepta entrevistarse, parece que puede dar un giro a una situación cada vez más
angustiosa.


Plan oculto, una
de las mejores películas de Spike Lee junto a Haz lo que debas
y La
última noche, debe ocupar un lugar noble dentro de ese subgénero tan
atractivo de los atracos perfectos que tanto abundaban en la década de los
sesenta, golpes maestros minuciosos, estudiados al milímetro, realizados
artesanalmente con la voluntad de mantener la tensión y la atención del público
desde el primer fotograma hasta los títulos de crédito finales. Lee pone
toda su maestría al servicio de un hábil libreto orquestado por el novel
Russell Gewirtz -otro guionista listo,
veremos cuanto dura- haciendo uso de una
solvente y eficaz puesta en escena, un ritmo trepidante y un control absoluto
sobre lo que sucede en el interior del
banco, con atracadores y rehenes, y en el escenario urbano de la City, un
descomunal cerco policial con políticos y esa extraña intermediaria que parece
tener un secreto vínculo con el atraco, una Jodie Foster con una imagen
inusualmente limpia, aseada, maquillada, perfumada, con vestidos caros y
enseñando sus fibrosas pantorrillas, no en vano se dedica a lavar los trapos
sucios de la élite de la ciudad. Un trabajo de veras bien pagado.



A grandes rasgos, la
nueva apuesta del director afroamericano puede hacer recordar míticas películas
como Tarde de Perros (S. Lumet,1975) pero lejos de la
crudeza y el realismo de aquella, la función se convierte en un original ejercicio de prestidigitación: aguda
línea de diálogos, una sugestivo desfile de personajes, una planificada
coreografía de la acción, una trama elaborada y compleja que incluye pistas
falsas, giros inesperados y trucos sorprendentes... aderezado con la consabida
y perseverante denuncia del cineasta
nacido en Atlanta sobre el racismo cotidiano ligado a la sociedad estadounidense,
terriblemente acentuado tras los atentados del 11-S. Con todo, lo mejor es el
duelo interpretativo entre el líder de los atracadores, un insuperable Clive
Owen, inteligente, cerebral y decidido, y el curtido negociador que encarna
Denzel Washington, un agente de policía duro e intuitivo con la cabeza dividida
entre el atraco, un asunto sucio con el que le están mareando y su exuberante
chica, que le espera metida en la cama
con aromas de otras flores.
