domingo, 10 de abril de 2016

"PLAN OCULTO" (2006), EL ATRACO PERFECTO DE SPIKE LEE

(INSIDE MAN)

      Nos comenta Spike Lee que cuando preparaban el rodaje de PLAN OCULTO vieron bastantes películas sobre atracos y sobre Nueva York, ciudad que sirve como incomparable escenario urbano a la cinta. Sobre la gran urbe cita algunos films como Serpico, Taxi Driver, Cowboy de medianoche... ¿y sobre atracos?: sólo hace referencia a La Huida. Bien, algún día, cuando disponga de tiempo, espacio y sin voluntad de ser demasiado metódico o exhaustivo, me dedicaré a hacer un recorrido por los mejores títulos sobre atracos/asaltos/robos más o menos (im)perfectos que han jalonado la historia del cine y que, como toda moda o corriente, gozó de una época dorada. Entre estos pueden estar... a ver... a ver... por supuesto Rififí (Jules Dassin, 1955), Atraco perfecto (Stanley Kubrick, 1956), El robo al banco de Inglaterra ( John Guillermin, 1958), Rufufú (Mario Monicelli, 1958), Gran jugada en la Costa Azul (Henri Verneuil, 1962), Topkapi (Jules Dassin, 1964), El gran robo (Peter Yates, 1967), La Huida (Sam Peckinpah, 1972), La gran estafa (Don Siegel, 1973), Asalto al furgón blindado, (Bruce Beresford,1978). Sí, amigos, algún día, dadme tiempo.
      
    
    Sinopsis: Con rapidez y profesionalidad, cuatro atracadores ataviados con ropa de pintores y siguiendo un meticuloso plan, asaltan, armados hasta los dientes, la sucursal en Wall Street del Manhattan Trusk Bank, tomando como rehenes a todos los clientes y trabajadores que hay en su interior. Para hacerse cargo del caso son inmediatamente enviados hacia allí dos negociadores de la policía, Keith Frazier y Bill Mitchell (Denzel Washington y Chiwetel Ejiofor). Tras unos momentos de tensa espera sin comunicación, Keith entabla contacto con el jefe de los atracadores, Dalton Russell (Clive Owen) un tipo muy astuto que parece tenerlo todo bajo control. La aparición de una mediadora, Madeleine White (Jodie Foster) con la que Dalton acepta entrevistarse, parece que puede dar un giro a una situación cada vez más angustiosa.
     
     
     Plan oculto, una de las mejores películas de Spike Lee junto a Haz lo que debas y La última noche, debe ocupar un lugar noble dentro de ese subgénero tan atractivo de los atracos perfectos que tanto abundaban en la década de los sesenta, golpes maestros minuciosos, estudiados al milímetro, realizados artesanalmente con la voluntad de mantener la tensión y la atención del público desde el primer fotograma hasta los títulos de crédito finales. Lee pone toda su maestría al servicio de un hábil libreto orquestado por el novel Russell Gewirtz  -otro guionista listo, veremos cuanto dura-  haciendo uso de una solvente y eficaz puesta en escena, un ritmo trepidante y un control absoluto sobre lo que sucede en  el interior del banco, con atracadores y rehenes, y en el escenario urbano de la City, un descomunal cerco policial con políticos y esa extraña intermediaria que parece tener un secreto vínculo con el atraco, una Jodie Foster con una imagen inusualmente limpia, aseada, maquillada, perfumada, con vestidos caros y enseñando sus fibrosas pantorrillas, no en vano se dedica a lavar los trapos sucios de la élite de la ciudad. Un trabajo de veras bien pagado


     A grandes rasgos, la nueva apuesta del director afroamericano puede hacer recordar míticas películas como Tarde de Perros (S. Lumet,1975) pero lejos de la crudeza y el realismo de aquella, la función se convierte en un  original ejercicio de prestidigitación: aguda línea de diálogos, una sugestivo desfile de personajes, una planificada coreografía de la acción, una trama elaborada y compleja que incluye pistas falsas, giros inesperados y trucos sorprendentes... aderezado con la consabida y  perseverante denuncia del cineasta nacido en Atlanta sobre el racismo cotidiano ligado a la sociedad estadounidense, terriblemente acentuado tras los atentados del 11-S. Con todo, lo mejor es el duelo interpretativo entre el líder de los atracadores, un insuperable Clive Owen, inteligente, cerebral y decidido, y el curtido negociador que encarna Denzel Washington, un agente de policía duro e intuitivo con la cabeza dividida entre el atraco, un asunto sucio con el que le están mareando y su exuberante chica, que le espera  metida en la cama con aromas de otras flores.
                                        

sábado, 9 de abril de 2016

“GREEN ROOM”, DOS TRÁILERS


    El director de la magnífica Blue Ruin (2013), Jeremy Saulnier, acaba de estrenar en los Estados Unidos el film de terror Green Room (2015) que narra las peripecias de una banda punk, que tras perderse en una zona aislada, se topan con un horrendo acto de violencia. Debido a que son los únicos testigos, se convierten en el blanco de una aterradora pandilla de skinheads. El film tiene como protagonistas más conocidos a Patrick Stewart y Anton Yeltsin.

TRÁILER 1 


TRÁILER 2

   
    La acogida crítica ha sido verdaderamente entusiasta, por ejemplo Leslie Felperin, de Variety, comenta en su reseña: “Si te gustan las películas con música punk y pitbulls desgarrando gargantas, ésta es tu película”. Y Diego Batlle, del Diario La Nación: “Un festival de imágenes gore y espíritu serie B que remite a John Carpenter, Walter Hill y el primer Peter Jackson”. Por último, Pablo González Taboada, de la revista Cinemanía, opina: “Un tenso thriller de supervivencia que remite al John Carpenter de Asalto a la comisaría del distrito 13. Factura potente, buen reparto y un sentido del ritmo bien medido”. En fin, otra de esas películas que los aficionados al género de terror estamos deseando degustar, por lo que esperamos con ansiedad su estreno en nuestro país.


jueves, 7 de abril de 2016

¡ÁTAME! (1990), LA MEJOR PELÍCULA DE PEDRO ALMODÓVAR


    En opinión de este cronista, ¡Átame! (Pedro Almodóvar, 1990) es, con diferencia, la mejor película del polémico director manchego, un cineasta que todavía no ha visto cuajada su gran obra maestra y que, mucho me temo, si sigue por el camino emprendido en sus últimos trabajos, jamás lo logrará. ¡Átame! es una cinta chispeante, peculiar y deshinibida que nos narra la historia de Ricky (Antonio Banderas), un huérfano que ha pasado toda su vida en instituciones sociales y reformatorios. Ricky está absolutamente fascinado por Marina (Victoria Abril), una actriz con problemas con las drogas que trabaja como actriz en películas pornográficas baratas. Un día Ricky la rapta dispuesto a hacer todo lo posible para que Marina corresponda a su amor. La animadversión inicial de la mujer y sus vanos intentos de huir, irán dejando paso a una relación en donde brotará el verdadero amor.    

   
     Es curioso que la escena que más se recuerda de esta sugestiva y desvergonzada cinta sea esa en la que Victoria Abril en la bañera practica juegos eróticos con un buzo de juguete que funciona a pilas, y que, como vemos en los fotogramas que ilustran este post, explora su “bajo vientre”. Aunque la secuencia es atrevida y original no puede restar protagonismo a un relato que es mucho más; de un romanticismo absolutamente desgarrador que evoluciona entre el drama y la comedia y que toca todas las fibras sensibles del espectador, con sus protagonistas dando una clase magistral de interpretación. Una función donde la poética urbana alcanza su máximo esplendor cotidiano, moviéndose entre el crudo naturalismo y la más dulce inocencia, con diálogos inteligentes ligados a un guión que desarrolla como eje una obsesión enfermiza y concluye con una aplastante lógica. Con reminiscencias a El Coleccionista (William Wyler, 1965), esta excelente fábula llena de personajes pintorescos, soledades, obsesiones, tormentos y toques de humor geniales pasará con letras de oro a la historia del cine español.

      
    Victoria Abril y Pedro Almodóvar andan ahora a la gresca aunque a mí esa cuestión me importa un carajo, lo cierto es que ambos, con el decisivo concurso de Antonio Banderas, dieron forma a una historia absolutamente rompedora, la que mejor logra fusionar la comedia, el drama y el erotismo y que incluye la mejor escena de sexo que ha rodado el director de Kika, porque de todo hay en la vida de unos personajes mundanos filmados con una mirada caleidoscópica por el cineasta: amor, sexo, perversiones, sumisión, masoquismo, violencia, lágrimas, soledad, humor y obsesiones que, o se aceptan, o se convierten en una explosiva enfermedad. Con excelentes secundarios como Loles León, Francisco Rabal, Lola Cardona, Rossy de Palma y María Barranco ¡Átame! Es una de las películas más tristemente románticas que se han rodado puesto que toda la vida de Ricky se reduce a la búsqueda de un amor que abrazar y en donde refugiarse.

     
    Queda apuntado, ¡Átame! cuenta con un guión de hierro y unos diálogos ingeniosos (me parto la caja cuando la madre de Almodóvar le dice a la nieta “deja ya los pepinos, qué manera de sobarlos”) que encajan a la perfección con una galería de retratos inolvidables. De hecho, la línea de diálogos es uno de los activos más potentes y originales de la película dotando de credibilidad a una historia con ramalazos costumbristas que atrapa la pulsión de la vida cotidiana, con personajes que respiran y se muestran tan humanos en sus necesidades: cocinan, mean, follan… La erótica de la vulgaridad, que adquiere una dimensión única en nuestro carácter mediterráneo. Pocas veces la química entre una pareja protagonista ha funcionado tan bien como en esta película; funciona cuando Marina le cura las heridas a Ricky, y sobre todo, en los matices de una relación que pasa del miedo al cabreo y del desprecio al amor. Con una gran labor fotográfica de José Luis Alcaine, música de Ennio Morricone y ese temazo titulado "Resistiré" cantado por el Dúo Dinámico, ¡Átame! debe figurar entre las mejores películas de nuestro cine, y siempre recordaré la presentación que hace Ricky de sí mismo: “Tengo 23 años y 50.000 pesetas. Y estoy solo en el mundo. Intentaré ser un buen marido y un buen padre para tus hijos”. Ahí queda eso.