domingo, 27 de marzo de 2016

PERFILES: DIANE KRUGER, LA MIRADA FELINA

      
   
     La modelo y actriz alemana Diane Kruger (Algermissen, 15 de julio de 1976) nació en el seno de una familia acomodada de clase media con su madre trabajando en un banco y su padre de impresor. De niña estudió ballet en Londres y destacó en la danza. Años más tarde asistió a la separación de sus padres debido a los problemas con el alcohol de su padre. A los 15 años, Diane fue finalista del concurso de modelos “Look on the Year” y seguidamente se trasladó a París abandonando la enseñanza secundaria. Fichada por la agencia Elite, no tardaría en destacar en las pasarelas con firmas como Dior, Yves Saint Laurent y Giorgio Armani.

   
    En 2002, aconsejada por su marido, el actor francés Guillaume Canet, apareció en un papelito insignificante en el film La playa (Danny Boyle, 2000) un drama protagonizado por Leonardo DiCaprio, Virginie Ledoyen y el propio Canet, una cinta que representó su insignificante debut en la gran pantalla tras no haber podido hacerlo en El quinto elemento (Luc Besson, 1997) porque no dominaba bien el idioma francés. Algo más de relevancia tuvo su presencia en el fallido thriller de Jean-Pierre  Roux The Piano Player (2002). A partir de ahí intervino en algunos films franceses como Mon Idole (2002), Ni a favor ni en contra (sino todo lo contrario) (2003) y 24 horas al límite (2003). En el año 2004, Kruger hace su debut en el cine hollywoodiense con el aceptable drama romántico Wicker Park (Paul McGuigan) junto a Josh Hartner. Ese mismo año participa con Nicolas Cage en La Búsqueda (Jon Turteltaub) un trampolín que dio impulso a su carrera y sirvió para que el director Wofgang Petersen la ofreciese el papel de la bella Helena en la exitosa película Troya (2004), que aún hoy sigue siendo su papel más reconocido.


      Sin embargo, personalmente la interpretación que más recuerdo es su papel de Lisa en el espléndido thriller de Fred Cavayé Cruzando el límite (2008) en el que estuvo acompañada por Vincent Lindon y que cuenta con un remake norteamericano titulado Los próximos tres días. También en 2004 forma parte del reparto de Malditos Bastardos, la película de Quentin Tarantino en la que da vida a la exquisita agente encubierta Bridget von Hammersmark. El director catalán Jaume Collet-Serra cuenta con ella para que acompañe a Lian Neeson en el aseado thriller Sin identidad (2011) y en 2013 encarna a la reina Maria Antonieta en el drama histórico Adiós a la reina (Benoît Jacquot, 2012). Diane Kruger, junto al actor mexicano Damián Bichir, protagoniza la serie estadounidense The Bridge, una historia sobre un asesino en serie que opera a ambos lados de la frontera de México y Estados Unidos. Tras su separación de Gullaume Canet en 2006, actualmente forma pareja con el actor canadiense Joshua Jackson.


FILMOGRAFÍA SELECTA

-Mon Idole (Gillaume Canet, 2002)
-Ni a favor ni en contra (sino todo lo contrario) (Cèdric Klapisch, 2004)
-Wicker Park (Paul McGuigan, 2004)
-La Búsqueda (Jon Turteltaub, 2004)
-Troya (Wolfgan Petersen, 2004)
-Feliz Navidad (Christian Carion, 2005)
-La sombra del cazador (Richard Shepard, 2007)
-Cruzando el límite (Fred Cavayé, 2008)
-Las vidas posibles de Mr. Nobody (Jaco Van Dormael, 2009)
-Malditos Bastardos (Quentin Trantino, 2009)
-Sin identidad (Jaume Collet-Serra, 2011)
-Adiós a la reina (Benoît Jacquot, 2012)
-The Bridge (serie TV de 2013)


viernes, 25 de marzo de 2016

”THE INVITATION”, ÚLTIMO TRÁILER

(Karyn Kusama, 2015)


     La película ganadora del pasado Festival de Sitges tiene previsto su estreno el próximo 8 de abril, acontecimiento que los aficionados esperamos con suma ansiedad. El film nos presenta al matrimonio formado por Will y Eden (Logan Marshall-Green y Tammy Blanchard) que tras perder a su hijo años atrás han visto cómo la tragedia ha afectado a sus vidas de forma irreversible, hasta el punto de que ella desapareció de la noche a la mañana. Un día, Eden regresa a la ciudad; se ha vuelto a casar pero ya no es la misma, parece esconder algo misterioso y su presencia resulta inquietante e irreconocible incluso para Will.


     Hasta ahora el cine de Karyn Kusama (AEon Flux, Jennifer´s Body) no había llamado mucho la atención, o peor, lo había hecho por su mediocridad, por su carácter infumable, pero toda carrera puede tener su punto de inflexión que suponga el inicio de una nueva etapa en positivo. The Invitation cumple esa función erigiéndose en una buena muestra de cine de suspense de calidad con una trama sobre el peligro de las sectas, una atmósfera inquietante, diálogos ingeniosos, potentes interpretaciones y una tensión in crescendo que no desprecia la violencia explícita y visceral. Disfrutad del último tráiler de una película que puede estar entre los mejores estrenos del año y cuya premisa trata sobre los siniestros y absurdos mecanismos que busca el ser humano para superar el dolor y la pérdida. Una película que tiene muy buena pinta.


jueves, 24 de marzo de 2016

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: “MALÈNA” (2000)

(Giuseppe Tornatore, 2000)

    
    Estamos en la primavera de 1941 y Mussolini ha declarado la guerra a Francia y Gran Bretaña. Malèna (Monica Bellucci) una mujer de belleza irresistible llega a Castelcuto, un tranquilo pueblo de la soleada costa siciliana. Su marido está en la guerra y cada paseo suyo se convierte en un espectáculo que va acompañado de las lujuriosas miradas de los hombres y de los resentidos cotilleos de sus envidiosas y amargadas esposas. Un ejército de flacos adolescentes en bicicleta la sigue allí donde vaya con la única intención de observar su exquisita y arquetípica belleza mediterránea. Entre ellos se encuentra Renato (Giusseppe Sulfaro), un muchacho de trece años que está feliz por dos motivos: estrena su primera bicicleta y se ha enamorado de Malèna. Con mucha imaginación, Renato lleva sus deseos a unos límites de obsesiva fantasía.


    Giuseppe Tornatore, firmante de Cinema Paradiso (1988) y de las magistrales Pura formalidad (1994) y La mejor oferta (2013), contando con el concurso de Monica Bellucci, que quizás no sea la mejor actriz de la historia pero sí una de las presencias más bellas del planeta cinematográfico, nos hace evocar los aromas del cine clásico italiano con una historia dulce y melancólica sobre el despertar sexual de un adolescente, un tema recurrente en la comedia y el drama romántico que en el país de la bota ha sido explorado entre otros por Fellini en Amarcord (1973) y Samperi en Malizia (1973). Basada en un relato de Luciano Vincenzoni, con una espléndida iluminación de Lajos Koltai e inolvidable banda sonora de Ennio Morricone (ambos nominados al Oscar), Malèna logra que la corrosiva nostalgia se apodere del espectador recuperando sensaciones  de un cine perdido, y en la que la carencia de fuerza de los diálogos es opacada por la belleza del paisaje y la hermosura inaccesible de Bellucci, tan voluptuosa y tentadora en su elegante caminar, tan tentadora en las formas de su perfecta escultura… tanto que a su paso se masca el odio en los corrillos de las perturbadas mujeres del pueblo y las fantasías inimaginables en los hombres que babean con su presencia. Porque Monica Bellucci es de esas mujeres que detienen el tráfico.

      
    Para subsistir a la penuria económica a la que se ve arrastrada por las trágicas circunstancias, Malèna tendrá que aceptar propuestas sexuales convirtiéndose en objeto sexual zarandeado por la lascivia y el acoso al que es sometida en un contexto social de guerra, miseria y crisis absoluta de valores. Claro que Malèna cuenta con un ángel de la guarda, Renato, el chaval absolutamente abducido por su lindeza y apostura que  intentará allanar su camino para hacerle la vida un poco más fácil. Con sus hormonas revueltas y sumido en sus fantasías, acecha y sigue a Malèna allá a donde va subido en su flamante bicicleta, dueño de un amor enfermizo y frustrado porque, debido a su edad,  no le es posible hacer realidad sus húmedos y románticos sueños. 


     Entendida como un sentido tributo al padre del director, Malèna es una tierna y dramática historia de amor en la que a la vez que se denuncia los peores defectos de las pequeñas comunidades cerradas (sus oscuros miedos, sus envidias, sus vidas vacías y su infinita ignorancia que condena a la única persona honrada del pueblo), también se eleva como un canto y glorificación del amor puro que no es correspondido, el que siente Renato, que la ama con impotencia y dolor desde la cárcel de su silencio, en ese tránsito a la madurez en donde uno se siente  invisible. Bella y aleccionadora película.