La actriz estadounidense Katie Holmes (Toledo, Ohio, 18 de diciembre de 1978) debutó con la
que es una de mis películas favoritas, La tormenta de hielo (Ang Lee, 1997),
de la que hablaré próximamente en este blog, y el que fuera seleccionada para
el papel de Libbets Casey con 14 años para ese film protagonizado por Kevin
Kline y Sigourney Weaver se debió a que había comenzado a asistir a una
competición de la Academia de la Asociación Internacional de Talento y
Modelaje, evento en donde recreó un monólogo de “Matar a un ruiseñor”. La cinta de la audición fue enviada por un
agente a Ang Lee, que inmediatamente la contrató aduciendo que se había quedado
hipnotizado por sus ojos, viendo en ella una mezcla perfecta de inocencia y
picardía. Educada en colegios católicos y tras conocer al productor y
representante artístico Al Onorato, viajó a Los Ángeles para realizar una
audición para el episodio piloto de la serie Dawson´s Creek (Dawsons
crece), serie que se emitió desde 1998 hasta 2003 y que la lanzó
definitivamente a la fama en el papel de Joey Potter.
En realidad, Holmes
no ha tenido demasiada suerte en su profesión, pues tras su glorioso comienzo,
el mayor éxito que se le recuerda es en Batman Begins (Christopher Nolan,
2005) la primera de la magnífica trilogía dirigida por el prestigioso director
británico en donde da vida a Rachel Dawes, la amiga de la infancia de Bruce
Wayne. Aunque a mí me gustó en la comedia de historias cruzadas dirigida por Doug
Liman en 1999 Viviendo sin límites, también en la comedia dramática dirigida
por Curtis Hanson Jóvenes prodigiosos (2000). Desde luego, olvidable fue su
aportación a la comedia teen en la
fallida Secuestrando a la Srta. Tingle (Kevin Williamson, 1999). Los aficionados
al cine de temática sobrenatural la recordarán también en el irregular film
protagonizado por Cate Blanchett y Greg Kinnear Premonición (Sam Raimi, 2000)
al que pertenecen algunos sugestivos gifs de este post.
Pocos serán los
que recuerden que Holmes también aparecía en un papelito en el potente film de
Joel Schumacher Última llamada (2002), tal
vez la mejor interpretación en la carrera de Colin Farrell. Pero todo
aficionado debería situarla en la deliciosa película dirigida por Jason Reitman Gracias por fumar (2005). En fin, Katie, a
quien hemos visto recientemente en el resultón y dramático biopic La dama de oro (Simon Crtis, 2015) junto a Helen Mirren, ha vuelto con
ilusión y nuevos proyectos tras su fallido matrimonio con el actor cienciólogo
Tom Cruise (2006-2012), a quien despreció dejándole por teléfono. Un divorció
en el que se alegó diferencias irreconciliables; el motivo real de la ruptura,
según dicen, fue que Cruise quería que la hija de ambos, Suri, formara
parte de una sección estricta de este oscuro sistema de creencias en donde los
niños deben recibir una disciplina casi militar. Katie se negó, y se llevó a su
hija que ahora asiste a colegios católicos. Te jodes, Tom, Katie vuelve a ser
de todos.




















