viernes, 5 de febrero de 2016

¡VUELVE, KATIE HOLMES, VUELVE!


     La actriz estadounidense Katie Holmes (Toledo, Ohio, 18 de diciembre de 1978) debutó con la que es una de mis películas favoritas, La tormenta de hielo (Ang Lee, 1997), de la que hablaré próximamente en este blog, y el que fuera seleccionada para el papel de Libbets Casey con 14 años para ese film protagonizado por Kevin Kline y Sigourney Weaver se debió a que había comenzado a asistir a una competición de la Academia de la Asociación Internacional de Talento y Modelaje, evento en donde recreó un monólogo de “Matar a un ruiseñor”. La cinta de la audición fue enviada por un agente a Ang Lee, que inmediatamente la contrató aduciendo que se había quedado hipnotizado por sus ojos, viendo en ella una mezcla perfecta de inocencia y picardía. Educada en colegios católicos y tras conocer al productor y representante artístico Al Onorato, viajó a Los Ángeles para realizar una audición para el episodio piloto de la serie Dawson´s Creek (Dawsons crece), serie que se emitió desde 1998 hasta 2003 y que la lanzó definitivamente a la fama en el papel de Joey Potter.



    En realidad, Holmes no ha tenido demasiada suerte en su profesión, pues tras su glorioso comienzo, el mayor éxito que se le recuerda es en Batman Begins (Christopher Nolan, 2005) la primera de la magnífica trilogía dirigida por el prestigioso director británico en donde da vida a Rachel Dawes, la amiga de la infancia de Bruce Wayne. Aunque a mí me gustó en la comedia de historias cruzadas dirigida por Doug Liman en 1999 Viviendo sin límites, también en la comedia dramática dirigida por Curtis Hanson Jóvenes prodigiosos (2000). Desde luego, olvidable fue su aportación a la comedia teen en la fallida Secuestrando a la Srta. Tingle (Kevin Williamson, 1999). Los aficionados al cine de temática sobrenatural la recordarán también en el irregular film protagonizado por Cate Blanchett y Greg Kinnear Premonición (Sam Raimi, 2000) al que pertenecen algunos sugestivos gifs de este post.


    Pocos serán los que recuerden que Holmes también aparecía en un papelito en el potente film de Joel Schumacher Última llamada (2002), tal vez la mejor interpretación en la carrera de Colin Farrell. Pero todo aficionado debería situarla en la deliciosa película dirigida por Jason Reitman Gracias por fumar (2005). En fin, Katie, a quien hemos visto recientemente en el resultón y dramático biopic La dama de oro (Simon Crtis, 2015) junto a Helen Mirren, ha vuelto con ilusión y nuevos proyectos tras su fallido matrimonio con el actor cienciólogo Tom Cruise (2006-2012), a quien despreció dejándole por teléfono. Un divorció en el que se alegó diferencias irreconciliables; el motivo real de la ruptura, según dicen, fue que Cruise quería que la hija de ambos, Suri, formara parte de una sección estricta de este oscuro sistema de creencias en donde los niños deben recibir una disciplina casi militar. Katie se negó, y se llevó a su hija que ahora asiste a colegios católicos. Te jodes, Tom, Katie vuelve a ser de todos. 

jueves, 4 de febrero de 2016

CREED. LA LEYENDA DE ROCKY

CREED. LA LEYENDA DE ROCKY êêê
(Ryan Coogler, 2015)


    El director Ryan Coogler es el firmante de la que fue para este cronista una de las mejores películas de 2013, Fruitvale station, un excelente film-debut que narra un suceso real: a las 2 de la madrugada del día 1 de enero de 2009, la policía disparó y asesinó al joven afroamericano Oscar Grant III cuando se encontraba inmovilizado en el suelo de la estación de trenes de cercanía Fruitvale Bart Oakland (California), un terrible y doloroso suceso que es cualquier cosa menos novedoso; en California la policía comete más de cien homicidios al año. Las mayorías de las víctimas son afroamericanos o hispanos, por lo que podría decirse “año nuevo, la misma vieja historia”. Este magnífico film no se ha llegado a estrenar en nuestro país, si lo ha hecho su segundo largometraje, Creed. La leyenda de Rocky. 


   La película nos presenta a Adonis Johnson (Michael B. Jordan), el hijo no reconocido del legendario boxeador Apollo Creed, al que no llegó a conocer porque murió antes de que él naciera. Adonis lleva también el boxeo en la sangre, por lo que viaja a Filadelfia, escenario del último y trágico combate de su padre, para conocer a Rocky (Sylvester Stallone), que aunque fue un enconado rival de su padre también les unía una fuerte y sincera amistad. Rocky, que ahora regenta un bar, se alejó del mundo del boxeo hace ya mucho tiempo, pero ve en Adonis la misma fuerza y determinación que tenía Apollo. Finalmente acepta entrenarle a pesar de que un diagnóstico médico le llevará a enfrentarse con el rival más letal de todos.


     Buen trabajo de la pareja protagonista con un Michael B. Jordan atractivo y sobrio (merecía estar nominado al Oscar y de ahí la polémica sobre racismo que apunta a la Academia) y un Sylvester Stallone justamente nominado como mejor actor de reparto y con serias opciones de llevárselo. Creed es un film vigoroso y entretenido, y aunque el pasado año vi un film de temática boxística que me gustó más, Southpaw (Antoine Fuqua, 2015), el film de Coogler se eleva como una de las mejores entregas de la saga (sólo por detrás del film original de 1976) al prolongar de manera respetuosa, contenida y eficaz el tradicional universo y ofrecer los suficientes alicientes para construir un arco dramático consistente sin perder la esencia de la cinta seminal. La película, que huele menos a gimnasio, sangre y linimento que otras producciones de este subgénero, abre su mirada para seguir la relación sentimental de Adonis con su hermosa vecina, y sobre todo, anuda el lazo casi familiar de la joven promesa con el achacoso e idolatrado Potro Italiano, de cuyas experiencias y conocimientos aprenderá, siempre con el recuerdo inmanente del gran Apollo Creed, cuya dramática muerte le dejó muy tocado. 


    Creed es un film edificado desde la nostalgia y el peso de un pasado teñido de arrepentimiento y sufrimiento, una oda al reconocimiento de los viejos héroes. Los combates están muy bien rodados; el primero de ellos nos acerca a los ritos supremos de la contienda mostrando el lado humano y físico del espectáculo; el combate del clímax final pone énfasis en la épica de aquella máxima de Rocky que te hace encajar todos los golpes y resistir hasta el final hasta vaciar de fuerzas al contrincante. Como historia de superación, ésta puede ser la mejor victoria de Rocky desde la esquina del cuadrilátero, una apoteosis final que desde el cielo celebran su amada Adrian y el gruñón y borrachín Paulie. 


martes, 2 de febrero de 2016

"EMBARAZADOS" (Juana Macías, 2016)

     EMBARAZADOS êê 



    Tras haber realizado varios cortos, entre ellos el aseadito Gran Vía am/pm (2010), Juana Macías debuta ese mismo año con el largometraje Planes para el mañana, un interesante drama sobre varias mujeres de edades y circunstancias vitales muy diferentes que tendrán que tomar decisiones importantes durante una larga jornada que puede cambiar sus vidas para siempre. Un debut que llevó a la directora a ser nominada para la mejor dirección novel en los premios Goya de aquel año, y que con un competente reparto de actrices nos ayudó a descubrir a Aura Garrido. Sin llegar al listón dejado por su ópera prima, Embarazados nos narra el discurrir cotidiano de una pareja en edad de merecer, Fran y Alina (Paco de León y Alexandra Jiménez) que tratan de concebir un bebé pese a algunos inconvenientes: él tiene un esperma pobre, vago y anormal, y ella se encuentra en una etapa premenopáusica a pesar de tener sólo 37 años.


  Embarazados es una película digna realizada sin demasiadas pretensiones, una comedia generacional y melancólica sobre aquella juventud de finales de los 90 y principios de los 2000 que, viviendo en grandes ciudades y con profesiones liberales,  han vivido tan absorbidos por triunfar profesionalmente que apenas tuvieron tiempo para pensar seriamente en crear una familia… y cuando tuvieron ese deseo cayeron en la cuenta de que ya se les había pasado el arroz. 


     A pesar de los continuos toques de humor, el film no está exento de una cierta amargura, y su mensaje puede servir de evasiva reflexión sobre los problemas existenciales de la pareja y de una generación que se resiste a decir adiós a la juventud para comenzar una nueva etapa de estabilidad y madurez. Karra Elejalde está una vez más magnífico en el papel de brusco ginecólogo que utiliza chirriantes metáforas deportivas, y tanto Paco León como Alexandra Jiménez dan el tono en la piel de unos estereotipos con los que simpatizamos; con ella porque con sólo 37 años se siente como una anciana que tiene que recurrir a la fecundación in vitro como única posibilidad de quedarse embarazada; con él porque sopesa las ventajas e inconvenientes de ser padre y cuando mira a su exuberante becaria se le despejan todas las dudas. Una película aceptable que, además, lanza una mirada flamígera sobre las ultradefensoras de la lactancia materna.