jueves, 14 de enero de 2016

LA ESCENA QUE MÁS ME HA HECHO LLORAR EN EL CINE



"EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS" (Bernardo Bertolucci, 1973)

       Tras haber visto más de 25.000 películas (casi cinco años completos de mi vida hasta la fecha), me dio por pensar que no han sido muchas las que han conseguido emocionarme hasta la congoja y el llanto. No se trata, en este caso, de hacer un cansino ejercicio de memoria cuando algunas de esas contadas ocasiones han quedado registradas de manera indeleble en mi saludable memoria cinéfila. Así, no puedo evitar que un torrente de lágrimas inunde mi rostro cada vez que veo al tan honrado como desesperado obrero Antonio Ricci de la descomunal Ladrón de bicicletas (Vittorio De Sica, 1948), siendo atrapado por la muchedumbre tras robar una bicicleta y sólo el llanto desconsolado de su pequeño hijo evita que vaya a la cárcel. Lágrimas que también me asaltan en la escena final de La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993), cuando un magnético Liam Nesson se despide de sus tan agradecidos como asustados protegidos. Aflicción que de forma incontrolable también se apodera de mi durante la secuencia del metro parisino cuando Juliette Binoche es acosada por un grupo de magrebíes y sólo un anciano sale en su defensa en la excelente Código desconocido (Michael Haneke, 2000).


       Recientemente un par de películas han conseguido conmoverme hasta el desahogo del llanto purificador en ejercicios sublimes que sirven de ejemplos de cómo una escena puede ser tan incisiva en su planificación como en su reflexión intrínseca: presten atención al Adrien Brody de El Profesor (Detachment, Tony Kaye, 2011), llorando abatido por su enorme carga existencial en un autobús donde sólo viajan dos pasajeros más; una jovencísima prostituta ocupada en hacerle una felación a un viejo y sucio vagabundo que le paga con una bofetada. Difícil se hace reprimir las lágrimas en la declaración bajo juramento de ese piloto alcohólico encarnado por Denzel Washington que quiere vivir, de una vez por todas, en paz con su conciencia en El Vuelo (Flight, Robert Zemeckis, 2012).


      Pero si hay una secuencia que me ha hecho llorar compulsivamente y de forma incontrolable en una sala de cine esa es la del magistral y desgarrador monólogo que realiza un sublime Marlon Brando ante el cadáver de su mujer suicida en esa obra maestra titulada El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972), un film cuya causticidad responde más a su decadente desarraigo moral que a sus momentos eróticos. Les dejo con esta espléndida secuencia: 


miércoles, 13 de enero de 2016

MIS TERRORES FAVORITOS: "TED BUNDY" (2002)

TED BUNDY
DIRECTOR: MATTHEW BRIGHT.
INTÉRPRETES: MICHAEL REILLY BURKE, BOTTI ANN BLISS, JULIANNA MCCARTHY.
GÉNERO: TERROR / EE.UU / 2002  DURACIÓN: 98 MINUTOS.    
      

       Ted Bundy era un ambicioso estudiante de derecho atractivo, inteligente y con gran éxito entre las mujeres. A mediados de la década de los 70, tuvieron lugar asombrosas coincidencias: siempre que Bundy se trasladaba de ciudad, comenzaban a desaparecer chicas jóvenes en la zona. Seductor, dueño de una encantadora sonrisa, tenía una “colección” ilimitada de estudiantes jovencitas a las que cautivaba fácilmente con su talento y su apariencia física. Cruzó los Estados Unidos en busca de víctimas y huyendo de la policía, pero nunca pudo escapar de la necesidad de matar. Nadie conoce verdaderamente el número total de víctimas (se creen que fueron 35), Bundy se llevó consigo ese secreto a la silla eléctrica.


    En la vida y andanzas de este serial killer, uno de los más famosos de la historia, está basado este interesante film de Matthew Bright, una cinta presentada en el Festival de Sitges de aquel año que sigue la estela de otros biopics más o menos recientes (Henry Lee Lucas, Chikatilo, Ed Gein) y añade un eslabón a la cadena de siniestros retratos en forma de opúsculos que tanto agradecemos los fans de la criminología. Si este ciudadano, en apariencia sin tacha, impecable, que acabó licenciándose en psicología y que trabajaba para el Partido Republicano y era voluntario en un centro de mujeres maltratadas, nos indica, a través de su trayectoria vital, que el crimen era para él una necesidad perentoria ¿qué podemos pensar de los criminales que han crecido en ambientes marginales y familias disfuncionales?


      Protagonizada por un soberbio Michael Reilly Burke dando oxígeno a Bundy, el realizador ilumina de forma rutinaria y aséptica el escalofriante sendero por el que transita este ciudadano de aspecto agradable e instintos asesinos, mostrando su condición brutal con aspereza, sin demasiadas concesiones al tan facilón como pueril recurso del morbo y la grosería. Es decir, sin adentrarse apenas en las oscuras entrañas de la depravación, el horror y sus dramáticas derivaciones. Una elección muy acertada por parte de Bright, y el resultado es una película hipnótica y extraña, como extraño y repugnante es el personaje que vemos desde que se hacía pajas espiando a mujeres, hasta que elabora una calculada táctica para regar de cadáveres la geografía de Norteamérica, sin que la policía le eche el guante. En el film no se hacen necesarios los exabruptos narrativos, los simplones subrayados, el énfasis en su comedido tono dramático, porque despojado de toda incertidumbre, de las tantas veces huera y torpe profundidad psicológica y el siempre socorrido discurso moralista, el personaje se hace más descarnado, real y transparente en sus irrefrenables pulsiones criminales, y lejano como una atroz pesadilla.


    Ted Bundy es una espléndida película que en esencia busca –y consigue- resultar desagradable y molesta desarrollando un estilo neutro que evita que el espectador se identifique con el corrosivo “héroe” sin llegar a penetrar nunca en su maraña interior de traumas y desgarros íntimos. Todo un tratado de comportamientos criminales y un poderoso retrato de una mente torturada que gustará, sin duda, a los amantes de las tormentas psíquicas, pero que defraudará a los que busquen en la función escenas gores o deleite sádico. Tras ver la película, queda todo un agujero negro, preguntas para las que no hay respuestas, tragedia y dolor con el paisaje de una América convulsa y alienada al fondo.

martes, 12 de enero de 2016

NINA AGDAL, LA TOP-MODEL MÁS SIMPÁTICA Y CON MÁS PROYECCIÓN DE ACTRIZ

      
     
     La top-model danesa Nina Agdal (Copenhague, 26 de marzo de 1992) además de ser una de las modelos de élite más bellas del mundo es también, y con esto tiene mucho terreno ganado entre sus admiradores, compañeras, periodistas y fotógrafos, una de las más simpáticas, alegres y chispeantes. Su sonrisa lo ilumina todo y su buen humor crea buen ambiente automáticamente. Con 1´76 de estatura, un peso de 55 kg, medidas fantásticas de 82-60-90, pelo castaño claro y ojos verdes radiantes, ha conquistado las pasarelas provocando una empatía generalizada.
       
     
      Tras aparecer en la revista Sports Illustrated posando en traje de baño en 2012, fue galardonada con el Rookie of the year (Novata del año) y actualmente tiene contrato con la prestigiosa agencia de modelos Elite Model Management. Son infinidad las marcas para las que ha trabajado (entre ellas Victoria´s Secret)  y multitud de revistas para las que ha posado. En 2014, apareció en la portada del 50 aniversario de la revista Sports Illustrated junto a Chrissy Teigen y Lily Aldridge. De Nina Agdal se recuerda su espectacular aparición en 2013 en un anuncio de televisión emitido durante la Super Bowl siguiendo los pasos de Kim Kardashian y Paris Hilton.


         Nina comenzó a modelar con sólo 15 años y creció en la localidad de Hillerad (Dinamarca). En 2014 comenzó una relación sentimental con el modelo Reid Heidenrey. El comentado spot publicitario emitido durante la Super Bowl y en el que aparece vestida con un bikini negro en una maravillosa playa comiéndose una hamburguesa, apareció en la estupenda película de 2013 Don Jon, que representó el debut como director del actor Joseph Gordon-Levitt. Agdal también gozó de un cameo en la comedia dramática Entourage (El séquito), que dirigida por Doug Ellin el pasado año trata de una estrella del espectáculo que para mantener los pies en el suelo se hace acompañar de sus amigos de toda la vida. En fin, habrá que estar atentos a la carrera de esta preciosa y simpatiquísima modelo, pues está demostrando tener madera de actriz y desde aquí le deseamos toda la suerte del mundo.