lunes, 11 de enero de 2016

LA FOTO ENIGMÁTICA

¿QUIÉN ES LA ACTRIZ QUE APARECE EN LA IMAGEN?

WHO IS THE ACTRESS WHO APPEARS IN THE PICTURES?

viernes, 8 de enero de 2016

TRIBUTO A “PORKY´S” (1982)

     
     
      Si hay una película que dinamitó las formas, el concepto y la narrativa de la comedia juvenil, esa fue Porky´s (Bob Clark, 1982) que aunque vagamente influenciada por American Graffiti (George Lucas, 1972) supo desorbitar la fórmula de los desmadres de un grupo de preuniversitarios salidos y de espíritu gamberro situando la acción en el ultraconservador sur de los Estados Unidos en los años 50. Su éxito fue tal que dio lugar a un par de secuelas y sentó las bases para sagas como la de American Pie.


          Porky´s sitúa la acción en 1954. Una pandilla de amigos de Florida está a punto de terminar el instituto. Para celebrarlo deciden ir a un club de alterne llamado Porky´s con el propósito de que su amigo Pee Wee pierda la virginidad. Cuando llegan al local, el dueño les quita el dinero y los humilla arrojándolos a un pantano cercano. Enfadados y con sed de venganza, el grupo de amigos idea un plan para recuperar su dinero y fastidiar al dueño. Con ello logran hundir su mugriento establecimiento en el pantano. Lo que no saben es que el sheriff del condado es su hermano, que además tiene el mismo carácter endemoniado que él. Desde ese momento, los jóvenes entrarán en una  continua batalla con los hombres del sheriff e intentarán que su amigo Pee Wee descubra por fin los placeres de la carne.  

  
       Es curioso que Bob Clark, el director que fue pionero del cine slasher en Estados Unidos con el film Black Christmas (1974), una cinta que sirvió de referencia a míticas películas del género como Halloween, que nos entregó además el resultón film de terror Crimen en la noche (1977) sobre los deseos cumplidos de una madre que quiere que su hijo muerto en Vietnam vuelva a la vida, y que además firmo una de las mejores películas sobre Jack el Destripador de la historia, Asesinato por decreto (1979) en donde un personaje legendario de ficción como Sherlock Holmes se enfrenta al destripador de prostitutas de  Whitechapel, decidiera pegar el pelotazo taquillero con esta lúdica y desenfadada comedia Teen que sin ser una gran película marcó a generaciones de espectadores jóvenes entre los que me encuentro. Rendir tributo a Porky´s es rendirles tributo a ellos y a una época irrepetible de despelote y nada correcta políticamente que creó una forma nueva de hacer comedias y en donde los jóvenes son tratados con cariño y amabilidad, con un punto de ingenuidad y empatía. Una visión que lleva implícita una crítica al carácter autoritario de los padres, profesores y agentes de la ley.

           
      En Porky´s las gamberradas, la exaltación del sexo, la violencia, los conflictos raciales e intergeneracionales son tratados de manera hiperbólica, exageración que parte ya de su premisa principal; un grupo de chavales capaces de hacer cualquier cosa con tal de mojar el churro por primera vez. Circunstancia que da lugar a situaciones hilarantes e inverosímiles y gags gamberros. En cualquier caso, poco importa la trama porque toda la película es una sucesión de trastadas llevadas a cabo por adolescentes con las hormonas alteradas que sólo quieren pasárselo bien. Rebosante de momentos delirantemente divertidos y un humor que oscila entre la ingenuidad y la grosería. Todos los que asistimos a su estreno, recordaremos escenas míticas como la del condón gigante, los chicos espiando a las chicas en las duchas o la de la profesora que insta al director a llevar a cabo una rueda de reconocimiento de penes. Porky´s se eleva como el espejo de todas las comedias gamberras de adolescentes que asaltaron las carteleras posteriormente y propició dos secuelas, Porky´s 2: Al día siguiente (Bob Clark, 1983) y Porky´s Revenge (James Komack, 1985). Sería absurdo que hoy renegáramos de un film de tono entrañable y nostálgico que en su momento disfrutamos como indios sólo porque cualquier pseudointelectual gafapasta ponga en cuestión sus valores artísticos mientras vemos como se ensalzan pestiños indigestos que sólo ven cuatro gatos y el cabo. ¡Porky´s triunfa!   

miércoles, 6 de enero de 2016

MIS TERRORES FAVORITOS: "MISERY" (1990)

MISERY 
Terror - USA, 1990 - 103 Minutos.
DIRECTOR: ROB REINER.
INTÉRPRETES: JAMES CANN, KATHY BATES, FRANCES STERHNGEN, RICHARD FARNSWORTH.
    
     
     Rob Reiner (California, 1945) es hijo del actor y director Carl Reiner, cursó estudios en la Universidad de California, pero desde muy joven se siente atraído por las artes escénicas y tras algunos trabajos como director teatral hace su debut cinematográfico con This spinal tap (1983) una historia en clave de comedia sobre el rock and roll. En 1985 rueda Juegos de amor, otra comedia, esta vez ambientada en el mundillo universitario. El film Cuenta conmigo (1986), que adapta la novela “El cuerpo” de Stephen King, se basa en algunas experiencias autobiográficas del novelista, obtiene un cierto éxito y le empieza a dar prestigio. En 1987 realiza La princesa prometida, película intrascendente basada en una novela de William Goldman. Cuando Harry encontró a Sally (1989) está considerado uno de sus mejores films y es una original comedia sobre las relaciones de una pareja. Algunos hombres buenos (1992) es una película que se sigue con interés debido al trío protagonista y al gancho que siempre tienen para el gran público las películas sobre juicios. Un muchacho llamado Norte (1993) es un olvidable film dirigido al público infantil. El presidente y Miss Wade (1995) sentimentaloide y banal relato sobre los amores de un presidente norteamericano. Fantasmas del pasado (1996) es un irregular film que narra el juicio tardío de un asesino racista que mató en los años sesenta a un activista de los derechos civiles y que está basado en un hecho real. En Historia de lo nuestro (1999) intrascendente comedia protagonizada por Michelle Pfeiffer y Bruce Willis, nos narra la vida de un matrimonio que, tras quince años de vida en común, deciden separarse para recapacitar sobre sus sentimientos. Su último film es el biopic LBJ (2016) sobre la figura de Lyndon B. Johnson protagonizado por Woody Harrelson.
    
     
     Al adaptar la novela homónima de Stephen King, Rob Reiner consigue un sobrio relato que narra la historia de Paul Sheldon (James Cann) un escritor rico y famoso el cual debe su éxito a la popular serie de novelas rosa protagonizadas por una heroína llamada Misery. El escritor desea con todas sus fuerzas cambiar de registro y escribir algo de más calidad, pero la gran popularidad de este personaje entre los lectores le imposibilita hacerlo y al mismo tiempo le bloquea. Decidido a deshacerse del personaje “mata” a Misery en el último volumen de la serie. Pero un día cuando se dirige a Nueva York desde su casa de la montaña, lugar que dedica habitualmente para escribir, sufre un aparatoso accidente de tráfico. Paul es rescatado de entre los hierros por Annie Wilkes (Kathy Bates) una antigua enfermera que resulta ser seguidora de las novelas de Misery. Annie intentará por todos los medios que Paul Sheldon resucite al personaje, a lo que éste se niega. Sin embargo, sabe que, incapacitado como está, con múltiples dolores debido a las diversas fracturas y contusiones, su vida se encuentra en manos de tan diabólica fan.
    
      
     William Goldman, guionista habitual de Reiner, firma su mejor libreto con Misery, para el que es hasta el momento es el más notable film del cineasta californiano y una de las más acertadas adaptaciones del prolífico Stephen King -si exceptuamos Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994) y El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980)-. Aunque, para ser del todo sinceros, buena parte del éxito de la película recae en su pareja protagonista; un magnífico James Cann que acierta a configurar un retrato perfecto del escritor con bajos niveles de autoconfianza y esclavizado por el éxito de unas novelas baratas, de ínfima calidad, puramente de consumo, y tan seguro de que su talento da para más que sería capaz, si pudiera, de renunciar a su acomodada y placentera existencia; por otra parte, la oscarizada Kathy Bates, excelente en su dibujo de personaje inquietante y paranoico, dueña de una infinita soledad y con un pasado un tanto oscuro. De atmósfera angustiosa y delirante, Misery se sustenta gracias sobre todo a ese maravilloso duelo interpretativo y a su perfecta armonía narrativa.


    Como un cuento de terror que nos presenta una visión bifocal de severas angustias existenciales; el hastío de un escritor que vive y trabaja bajo la presión de las demandas comerciales y que quiere hacer virar su carrera hacia opciones más personales, realistas y satisfactorias; y por otro lado, la ansiedad o adicción de una mujer madura, poco agraciada y fracasada que mantiene la ilusión de vivir gracias a las aventuras de una heroína llamada Misery Chastain, un claraluz por donde mirar fuera de la deprimente realidad circundante. 


      Como conclusión, si en el primer caso nos enfrentamos a una desesperanzadora introspección sobre los peligros del éxito, en el otro, hayamos una estampa descarnada y desoladora, un producto peripatético que se sostiene tras la mentira, sobre la vana ilusión de lo que lo no es más que una fantasía novelesca surgida de la imaginación de alguien. Es obvio que las mejores escenas surgen dentro de la habitación de la casa de Annie, en donde tendido en un camastro Paul busca el método de escapar de ese engendro enajenado que es en parte obra suya. Rob Reiner, con un efectismo contenido, regula la tensión para con un admirable in crescendo hacerla subir de tono, cosa de agradecer cuando lo más fácil hubiera sido lo contrario. La cámara recoge con destreza los gestos de dolor, las miradas y la locura, el asfixiante e insufrible microclima, creando una situación límite claramente perturbadora. Atención a la maravillosa fotografía de Barry Sonnenfeld y la agobiante música de Marc Shaiman.