jueves, 15 de octubre de 2015

CRÍTICA: "MARTE (THE MARTIAN)"

Mientras hay vida hay esperanza
MARTE (THE MARTIAN) êêê
DIRECTOR: RIDLEY SCOTT.
INTÉRPRETES: MATT DAMON, JEFF DANIELS, JESSICA CHASTAIN, MICHAEL PEÑA, KATE MARA, CHWETEL EJIOFOR, SEAN BEAN.
GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN / EE.UU. / 2015  DURACIÓN: 142 MINUTOS.   

      Adaptación de la magnífica novela homónima de Andy Weir, Marte (The Martian) estaba ideada para ser dirigida por el autor del libreto, Drew Goddard, que decidió abandonar el proyecto cuando se le presentó la oportunidad de dirigir la adaptación para la pantalla grande de la novela gráfica Sinister Six. Fue entonces cuando el proyecto le fue encomendado a Ridley Scott que, recordemos, pasará a la historia por haber firmado dos de las mejores películas de ciencia ficción de la historia, Alien, el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982). Lo que llama la atención es que el director apenas se haya tomado licencias artísticas y siga el al pie de la letra el texto de Weir en lo que representa una adaptación fidelísima de una novela a la que el guionista sólo ha rebajado la verborrea técnica logrando captar el espíritu de una aventura en donde todo lo que pasa parece tener una sólida base científica.


      Queda apuntado, Marte (The Martian) es una aventura espacial que nos narra cómo el astronauta Mark Watney (Matt Damon) es dado por muerto tras una feroz tormenta y abandonado por la tripulación. Pero Watney ha sobrevivido en un planeta hostil. Con escasos suministros, deberá recurrir a su ingenio e instinto de supervivencia para comunicar a la Tierra que sigue vivo.
     

      
    No voy a afirmar, como seguramente harán otros colegas, que Marte (The Martian) es la mejor película de Scott en muchos años porque soy un fiero defensor de El consejero (2013), un film incomprensiblemente infravalorado sobre el mal en su representación más gráfica y cruel y el poder como arma de control. Pero estoy de acuerdo en que es el mejor film de ciencia ficción que el director ha rodado desde Blade Runner teniendo en cuenta el resultado de la irregular Prometheus. Eso sí, la nueva apuesta se impone como una película más impersonal que las citadas, porque en Marte hay mucho del Robert Zemeckis de Náufrago –incluso de Contact- y del Alfonso Cuarón de Gravity, un relato de supervivencia entretenido que mantiene al espectador pegado a la butaca desde la primera escena, rebosante de planos de una belleza sublime y fantásticos efectos visuales. Un paisaje marciano y enigmático en donde el bueno de Matt Damon (que se postula para el Oscar) tendrá que utilizar todo su ingenio para sobrevivir en un tour de forcé dramático que alterna a la perfección el humor, el temor, la emoción y la solidaridad, convirtiéndose, a la postre, en una historia insólitamente optimista para estar firmada por el director británico. Marte (The Martian) es ante todo una historia vitalista, de autosuperación, una llamada a la esperanza, que nos presenta a un astronauta botánico que a modo de moderno Robinson Crusoe nos incita a vivir una experiencia visual y sensorial por las rojizas dunas y cráteres de Marte como nunca antes había sido explorado en una pantalla de cine.

 
      Es también un ejercicio nostálgico para los espectadores que añoramos al Ridley Scott rumbo al infinito y rompiendo la barrera del sonido, ahora que sabemos que Blade Runner 2 será dirigida por el talentoso director canadiense Denis Villeneuve. Durante el primer tercio de la cinta, Matt Damon es el protagonista absoluto en un espléndido one man show que es la parte más interesante de la función, un personaje que enseguida empatiza con la platea y que va evolucionando desde que se produce el accidente hasta que durante su proceso de experimentación, racionalización y supervivencia -gracias a sus conocimientos de botánica-, logra contactar con la Tierra. Un papel muy goloso para un actor notable a través de cual puede desarrollar sus grandes dotes interpretativas y su indiscutible carisma, con estados de ánimo que fluctúan entre el humor y la esperanza, la angustia y el drama.


       En el resto del metraje nos es presentado el equipo de la NASA en labor de rescate, la parte menos dinámica del film y más farragosa debido a algunas líneas de diálogos con ciertas explicaciones de carácter técnico o científico, que pueden servir como orientación y relleno pero resultan de lo más aburrido. Difícilmente podemos evaluar la presencia de Jessica Chastain, Kate Mara y Michael Peña por los escasos minutos de que gozan como componentes de la tripulación, aunque algo más provechoso es el concurso del veterano y eficaz Jeff Daniels al frente del equipo de la NASA. Marte (The Martian) es un film honesto, desenfadado, entretenido y positivista al que le sienta muy bien la incisiva, por momentos celestial, banda sonora a cargo de Harry Greg-Williams, que se eleva como un canto al compañerismo y una invitación para huir de la desesperación, tratando de captar el lado bueno de las cosas y superar así los momentos difíciles, pensando que mientras hay vida hay esperanza. 

martes, 13 de octubre de 2015

IRINA SHAYK, NI MOROS NI CRISTIANOS

      

      Supongo que desencantada con el inmenso e insufrible ego del muy sobrevalorado futbolista y modelo de calzoncillos Cristiano Ronaldo, la modelo rusa Irina Shayk (Yemanzhelinsk, 6 de enero de 1986), mandó al carajo su relación con el deportista portugués porque estar a su lado la hacía sentirse “fea e insegura”. Soltando más hilo del carrete, confiesa: “Quiero a un hombre fiel, honesto, un caballero que sepa cómo respetar a las mujeres. No creo en los hombres que nos hacen caer y sentirnos infelices porque eso no es de hombres sino de críos. Pensé que había encontrado a ese hombre ideal… pero no”. Irina, coño, le diría yo, cómo va a ser un hombre ideal un tipo tan hortera que le gusta un cantante detestable como Kevin Roldán y que declara que la gente le tiene envidia porque es “rico, guapo y gran jugador”, y que se impone como el  estereotipo perfecto de estos tiempos abominables en donde se valora más presumir de abdominales que el poseer un amplio bagaje cultural. Si hubiera añadido a la frase “inteligente” me hubiera descojonado, pero ahí frenó, tal vez consciente de que cualquier Ferrari de los que conduce se lo pondría difícil en una apuesta.


          De modo que Irina se fue a lucir palmito a Hollywood, le dieron un papelito insignificante en la película Hércules (Brett Ratner, 2014) y desde principios de este año vive una relación sentimental con el reputado actor Bradley Cooper. Su aspecto exótico se lo debe a su padre, de origen tártaro, y sus bonitos ojos verdes son una herencia de su madre. La carrera de Irina se inicia tras ganar un concurso de belleza local en 2004, cuando alguien le aconsejó que se dedicara a la moda y un año más tarde estaba trabajando en París. Tras firmar con la agencia Elite Barcelona en 2007, se convirtió en la nueva rookie de la revista Sport Illustrated Swimsuit. Después todo vino rodado: portada en multitud de revistas y campañas publicitarias para las mejores firmas.



               Irina mide 1´78 cm de estatura, pesa 58 kg y sus equilibradas medidas 86-58-88 le hacen ser una de las modelos más reconocidas, demandadas y pagadas y una presencia insustituible en la red, donde cuenta con millones de búsquedas. Así, se ha podido comprar un apartamento en el West Village de Nueva york que le ha costado 2 millones de dólares. Tras romper el pasado 14 de enero con el antipático “crack” portugués, la nueva vida de Irina dentro del exclusivo y frívolo mundo de Hollywood, ha hecho que la modelo se nos muestre más sexy y provocativa, algo que siempre es de agradecer para los que amamos la belleza femenina. Tampoco creemos que con su ruptura haya perdido mucho en un plano económico, pues su nueva pareja, Bradley Cooper, es el tercer actor mejor pagado de Hollywood, con 36,2 millones de dólares ganados el pasado año, y además, juntos forman una de las parejas más atractivas y glamourosas de la meca del cine.


sábado, 10 de octubre de 2015

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: "EL FUEGO DE LA VENGANZA"

EL FUEGO DE LA VENGANZA (2004)
(MAN ON FIRE)
Thriller - USA, 2004 - 145 Minutos.
DIRECTOR: TONY SCOTT.
INTÉRPRETES: DENZEL WASHINGTON, DAKOTA FANNING, RADHA MITCHELL, MARC ANTHONY, GIANCARLO GIANNINI, CHRISTOPHER WALKEN.

     Tres eran las poderosa razones que alimentaban mi deseo de ver esta película y ninguna de ellas me falló. Una santísima trinidad compuesta por su director: Tony Scott (Revenge, Marea roja, Amor a quemarropa, Spy Game); su guionista, Brian Helgeland (L. A. Confinential, Deuda de sangre, Mystic River); y su protagonista, Denzel Washington (Malcom X, Philadelphia, Día de entrenamiento). De Tony Scott se ha dicho siempre que es el malo de los hermanos Scott -el bueno por lo visto es Ridley- pero uno observa que en cada visionado, algunas de sus películas, fundamentalmente la violenta y exótica Revenge (1990), la gamberra y lacerante El último Boy Scout (1991) y la esteticista Amor a quemarropa (1993) van ganando muchos enteros con el paso del tiempo, para gozo y disfrute de los que siempre creímos en él. De Brian Helgeland sólo decir que es, sin duda, el guionista más brillante del actual panorama hollywoodiense, leer sus libretos es ya toda una delicia. Y Denzel Washington es, en mi opinión, junto a Forest Whitaker, el mejor actor afroamericano de las últimas décadas, magistral e inolvidable su interpretación en la conseguida Día de entrenamiento.

   
      La segunda colaboración de Washington con Scott -la primera fue en Marea roja- nos presenta a un ex-marine, Creasy (Denzel Washington) que, metido a guardaespaldas, es contratado por un antiguo colega (Christopher Walken) para que cuide de una niña de nueve años (Dakota Fanning) hija de una adinerada familia compuesta por el rico empresario hispano (Marc Anthony) y su esposa americana (Radha Mitchell). Entre el protector y su protegida se abre una relación especial, pues los demonios que asaltan al alcohólico y redimido guardaespaldas se hacen más llevaderos con la ayuda de la dulce cría. Por eso, cuando la secuestran, su único empeño será encontrarla.
 
     
    Man on fire (Hombre en llamas) es el acertado título original de esta bella historia de amistad, venganza y redención basada en la novela “El Protector” de A. J. Quinnell publicada en España por Planeta. Y me da igual lo que piensen los demás críticos, que sigan con sus desafectos hacia la obra de Scott y sus ñoños conceptos de la ética cinematográfica. Me importa un huevo, El fuego de la venganza es la mejor película de su director hasta la fecha de su estreno, que la dirige con pulso enérgico y su habitual virtuosismo para rodar espectaculares escenas de acción. El asunto que el film relata es peliagudo, un juego nada inocente, porque en América Latina funciona, desde hace tiempo, una práctica llamada secuestro-exprés, que consiste en que bandas de delincuentes organizadas secuestran a miembros de familias ricas para a continuación pedir un rescate rápido. Unas bandas que, generalmente, están conectadas con policías corruptos, por lo que no es aconsejable acudir a ellos por si también están metidos en el ajo, además, la mayoría de las veces no vale la pena pagar el rescate porque el secuestrado ya está muerto.


    Dividida en dos partes bien diferenciadas, la nueva película del director británico desarrolla, en primer lugar, la peculiar relación que entablan el guardaespaldas y su pequeña protegida, fijando la atención en la complejidad emocional del ex-marine tarado por su pasado y que busca en la biblia el oasis para su salvación. Una primera hora en que Scott sobreabunda en los encantos de una espléndida Dakota Fanning, a los que acaba rendido el duro Washington, preparándonos para la furia incontinente y brutal que nos depara la segunda parte del film, donde el ángel de la guarda se convertirá, como diría Abel Ferrara, en ángel de venganza, atravesando la línea de fuego que separa la línea del mal y la corrupción


      “Mátalos a todos”, le dice la desolada madre al herido protector, y el ángel exterminador cegado por las ansias de justicia y venganza, iniciará un camino sin retorno por los parajes tormentosos del ojo por ojo, de la tortura, la muerte y la destrucción. Con un estilo anfetamínico, hiper-excitado, asistimos a una festividad de la muerte engalanada de simbología católica, un baño de sangre que extiende su mancha por suburbios infectos y mansiones horteras con piscinas, todo bajo el mismo cielo, bajo el mismo sol que alumbra la inextricable obra de Dios y el fracaso de la civilización.

    “La iglesia dice que hay que perdonar”... y responde Creasy: “el perdón es entre ellos y Dios, yo les facilito la entrevista”. Vean, si pueden, esta magistral película.



MUERTE DE TONY SCOTT

      El 19 de agosto de 2012, aproximadamente a las 12:30 PM, Scott se suicidó saltando desde el puente Vincent Thomas en el Puerto de San Pedro del distrito de Los Ángeles, California. Los investigadores de la policía del Puerto de Los Ángeles encontraron información de contacto en una nota dejada en su automóvil, estacionado en el puente, y una nota en su oficina para su familia. Algunos testigos dijeron que él no dudó antes de saltar. Su cuerpo fue recuperado del agua por la policía del Puerto de Los Ángeles. El 22 de agosto, el forense portavoz del condado, Ed Winters, dijo que en las dos notas que Scott dejó, no hizo mención de problemas de salud y no explicó por qué se suicidó.
   
         El 22 de octubre de 2012, la oficina forense del condado de Los Ángeles, anunció que la causa de la muerte fue de "heridas múltiples con objetos contundentes", con sólo los niveles terapéuticos la mirtazapina y eszopiclona en su sistema en el momento de la muerte oficial, el forense también confirmó que Scott "no tenía serias condiciones médicas subyacentes" y no sufría de cáncer.

(Fuente: Wikipedia)