EL FUEGO DE LA VENGANZA (2004)
(MAN ON FIRE)
Thriller - USA, 2004 - 145 Minutos.
DIRECTOR: TONY SCOTT.
INTÉRPRETES: DENZEL WASHINGTON, DAKOTA FANNING, RADHA MITCHELL,
MARC ANTHONY, GIANCARLO GIANNINI, CHRISTOPHER WALKEN.
Tres eran las poderosa razones que
alimentaban mi deseo de ver esta película y ninguna de ellas me falló. Una
santísima trinidad compuesta por su director: Tony Scott (Revenge,
Marea roja, Amor a quemarropa, Spy Game);
su guionista, Brian Helgeland (L. A. Confinential, Deuda
de sangre, Mystic River); y su protagonista, Denzel
Washington (Malcom X, Philadelphia, Día de entrenamiento).
De Tony Scott se ha dicho siempre que es el malo de los hermanos Scott -el
bueno por lo visto es Ridley- pero uno observa que en cada visionado, algunas
de sus películas, fundamentalmente la violenta y exótica Revenge (1990),
la gamberra y lacerante El último Boy Scout (1991)
y la esteticista Amor a quemarropa (1993) van ganando muchos
enteros con el paso del tiempo, para gozo y disfrute de los que siempre creímos
en él. De Brian Helgeland sólo decir que es, sin duda, el guionista más
brillante del actual panorama hollywoodiense, leer sus libretos es ya toda una
delicia. Y Denzel Washington es, en mi opinión, junto a Forest Whitaker, el
mejor actor afroamericano de las últimas décadas, magistral e inolvidable su
interpretación en la conseguida Día de entrenamiento.
La segunda colaboración de Washington con Scott -la primera fue en Marea roja- nos presenta a un ex-marine, Creasy (Denzel Washington) que, metido a guardaespaldas, es contratado por un antiguo colega (Christopher Walken) para que cuide de una niña de nueve años (Dakota Fanning) hija de una adinerada familia compuesta por el rico empresario hispano (Marc Anthony) y su esposa americana (Radha Mitchell). Entre el protector y su protegida se abre una relación especial, pues los demonios que asaltan al alcohólico y redimido guardaespaldas se hacen más llevaderos con la ayuda de la dulce cría. Por eso, cuando la secuestran, su único empeño será encontrarla.
Man on fire (Hombre en llamas) es el acertado título original de esta bella historia de amistad, venganza y redención basada en la novela “El Protector” de A. J. Quinnell publicada en España por Planeta. Y me da igual lo que piensen los demás críticos, que sigan con sus desafectos hacia la obra de Scott y sus ñoños conceptos de la ética cinematográfica. Me importa un huevo, El fuego de la venganza es la mejor película de su director hasta la fecha de su estreno, que la dirige con pulso enérgico y su habitual virtuosismo para rodar espectaculares escenas de acción. El asunto que el film relata es peliagudo, un juego nada inocente, porque en América Latina funciona, desde hace tiempo, una práctica llamada secuestro-exprés, que consiste en que bandas de delincuentes organizadas secuestran a miembros de familias ricas para a continuación pedir un rescate rápido. Unas bandas que, generalmente, están conectadas con policías corruptos, por lo que no es aconsejable acudir a ellos por si también están metidos en el ajo, además, la mayoría de las veces no vale la pena pagar el rescate porque el secuestrado ya está muerto.
Dividida en dos partes bien diferenciadas,
la nueva película del director británico desarrolla, en primer lugar, la
peculiar relación que entablan el guardaespaldas y su pequeña protegida,
fijando la atención en la complejidad emocional del ex-marine tarado por su
pasado y que busca en la biblia el oasis para su salvación. Una primera hora en
que Scott sobreabunda en los encantos de una espléndida Dakota Fanning, a los
que acaba rendido el duro Washington, preparándonos para la furia incontinente
y brutal que nos depara la segunda parte del film, donde el ángel de la guarda
se convertirá, como diría Abel Ferrara, en ángel de venganza, atravesando la
línea de fuego que separa la línea del mal y la corrupción


“Mátalos a
todos”, le dice la desolada madre al herido protector, y el ángel exterminador
cegado por las ansias de justicia y venganza, iniciará un camino sin retorno
por los parajes tormentosos del ojo por ojo, de la tortura, la muerte y la
destrucción. Con un estilo anfetamínico, hiper-excitado, asistimos a una
festividad de la muerte engalanada de simbología católica, un baño de sangre
que extiende su mancha por suburbios infectos y mansiones horteras con
piscinas, todo bajo el mismo cielo, bajo el mismo sol que alumbra la
inextricable obra de Dios y el fracaso de la civilización.
“La iglesia dice que hay que perdonar”...
y responde Creasy: “el perdón es entre ellos y Dios, yo les facilito
la entrevista”. Vean, si pueden, esta magistral película.
MUERTE DE TONY SCOTT
El 19 de agosto de 2012, aproximadamente a las 12:30 PM, Scott se suicidó saltando desde el puente Vincent Thomas en el Puerto de San Pedro del distrito de Los Ángeles, California. Los investigadores de la policía del Puerto de Los Ángeles encontraron información de contacto en una nota dejada en su automóvil, estacionado en el puente, y una nota en su oficina para su familia. Algunos testigos dijeron que él no dudó antes de saltar. Su cuerpo fue recuperado del agua por la policía del Puerto de Los Ángeles. El 22 de agosto, el forense portavoz del condado, Ed Winters, dijo que en las dos notas que Scott dejó, no hizo mención de problemas de salud y no explicó por qué se suicidó.
El 22 de octubre de 2012, la oficina forense del condado de Los Ángeles, anunció que la causa de la muerte fue de "heridas múltiples con objetos contundentes", con sólo los niveles terapéuticos la mirtazapina y eszopiclona en su sistema en el momento de la muerte oficial, el forense también confirmó que Scott "no tenía serias condiciones médicas subyacentes" y no sufría de cáncer.
(Fuente: Wikipedia)
El 19 de agosto de 2012, aproximadamente a las 12:30 PM, Scott se suicidó saltando desde el puente Vincent Thomas en el Puerto de San Pedro del distrito de Los Ángeles, California. Los investigadores de la policía del Puerto de Los Ángeles encontraron información de contacto en una nota dejada en su automóvil, estacionado en el puente, y una nota en su oficina para su familia. Algunos testigos dijeron que él no dudó antes de saltar. Su cuerpo fue recuperado del agua por la policía del Puerto de Los Ángeles. El 22 de agosto, el forense portavoz del condado, Ed Winters, dijo que en las dos notas que Scott dejó, no hizo mención de problemas de salud y no explicó por qué se suicidó.
El 22 de octubre de 2012, la oficina forense del condado de Los Ángeles, anunció que la causa de la muerte fue de "heridas múltiples con objetos contundentes", con sólo los niveles terapéuticos la mirtazapina y eszopiclona en su sistema en el momento de la muerte oficial, el forense también confirmó que Scott "no tenía serias condiciones médicas subyacentes" y no sufría de cáncer.
(Fuente: Wikipedia)














































