viernes, 2 de octubre de 2015

CRÍTICA: "BLACK MASS: ESTRICTAMENTE CRIMINAL"

Los negocios del crimen y la política
BLACK MASS: ESTRICTAMENTE CRIMINAL êêê
DIRECTOR: SCOTT COOPER.
INTÉRPRETES: JOHNNY DEPP, JOEL EDGERTON, BENEDICT CUMBERBATCH, KEVIN BACON, PETER SARSGAARD, DAKOTA JOHNSON.
GÉNERO: THRILLER / EE.UU. / 2015  DURACIÓN: 122 MINUTOS.   
                
      
      Johnny Depp no está, ni de lejos, entre mis actores favoritos, pero si tuviera que elegir entre la sobreactuación y el catálogo de tics y aspavientos que nos regala en sus colaboraciones con Tim Burton (con la salvedad de esa obra maestra titulada Ed Wood) o en la pesadísima saga Piratas del Caribe y sus contados protagonismos en películas de temática gangsteril (Donnie Brasco, Enemigos públicos, Black Mass) sin duda me quedo con estos últimos sin que ninguna de los tres films citados me parezcan magistrales. El competente director Scott Cooper, firmante de una de las mejores películas del año 2013, Out of the Furnace, cinta que ni siquiera se ha llegado a estrenar en nuestro país, y de Corazón rebelde (2009) por la que Jeff Bridges se alzó con el Oscar al Mejor Actor, nos relata ahora la andanzas de James “Whitey” Bulger, jefe de la mafia irlandesa de Boston que llenó de ignominia y deshonra al FBI, culpable en gran medida de sus desmanes criminales.


      Black Mass nos sitúa en la ciudad de Boston de la década de los 70. El agente del FBI John Connolly (Joel Edgerton) convence al mafioso irlandés James “Whitey” Bulger (Johnny Depp) un delincuente con el que creció en el mismo barrio del sur de Boston y que acaba de salir de la cárcel, para que colabore con el FBI eliminando a un enemigo común: la mafia italiana. De esta manera se formará una extraña y nefasta alianza que provoca una espiral de violencia fuera de control, permitiendo a “Whitey” Bulger escapar de los tentáculos de la ley, consolidar su poder y convertirse en uno de los más poderosos gángsteres de la historia de Boston.
     

      
       Como curiosidad apuntaré que este gánster irlandés ya fue caracterizado por Jack Nicholson (adoptando incomprensiblemente el nombre italoamericano de Jack Costello) en el magnífico y oscarizado film de Martin Scorsese Infiltrados. El crimen, al igual que la política es un negocio muy rentable (en demasiadas ocasiones lo uno es sinónimo de lo otro), y Black Mass, película de impecable atmósfera setentera y exuberante fotografía, relata los infames sucesos reales ocurridos en Boston que, para vergüenza del FBI del maldito J. Edgar Hoover, destaparon una trama de conexiones criminales  entre los bajos fondos y agentes de la oficina federal del Departamento de Justicia. Una trama ideada por el agente John Connolly (Joel Edgerton en el film) que había compartido su infancia con el delincuente “Whitey” Bulger, hermano del senador por el Estado de Massachusetts William Bulger. Y todo ¿para qué? Para acabar con la mafia italiana con la que el agente Connolly estaba obsesionado. Una chapuza de dimensiones siderales que situó a Bulger en la cima del crimen. Mafia, política y corrupción policial. Lugares comunes surcados por innumerables películas (entre las mejores la citada Infiltrados y La noche es nuestra, de James Gray, dos obras con las que Black Mass comparte muchos puntos en común) que nos muestran de manera descarnada la invisible línea que separa el bien del mal en ciudades en donde las instituciones están sumidas en el fango de la corrupción. Scott Cooper demuestra que le interesa mucho más la dirección de actores y el contundente y cuidadoso perfil de los personajes que los derroteros de una narración filmada de manera sobria aunque excesivamente formal y academicista.


       Black Mass es una película de actores, y entre ellos sobresale su protagonista casi absoluto, un Johnny Depp que nos entrega la mejor interpretación desde Donnie Brasco (Mike Newell, 1997), capaz de modular registros que van desde la ternura y el cariño que siente ante sus allegados (madre, hijo, hermano e incluso las ancianitas de su barrio), pasando por la conmoción y tristeza ante la pérdida de un ser querido, los accesos de ira y la frialdad de que hace gala para liquidar a sus rivales en acciones estrictamente criminales. Su actuación contenida y apoyada en una transformación física envidiable (calvo, con kilos de más, envejecido con el látex, teñido de rubio, ropa setentera y lentillas de un penetrante azul claro), ayudan a dibujar la impronta de un personaje impredecible que se mueve entre los impulsos psicóticos y los sentimientos sinceros. Es en esos perturbadores bandazos en donde la mirada insondable de la bestia se hace más insondable y su caricia más heladora (atención a la secuencia en que intenta seducir a la mujer de Connolly). Una actuación de esas que se recuerdan.


Aunque Edgerton y Cumberbatch cumplen sin problemas con sus roles, es Depp quien impide que la película caiga en olvido como tantas de temática similar. Y no es que lo que cuenta Cooper no interese, es que existen demasiadas películas que nos han contado ya lo mismo mucho mejor, con menos anestesia y otorgando mayor énfasis al arco dramático. Black Mass no es una gran película debido al trazo lineal de su narrativa, pero sí un atractivo ejercicio de evocación sobre los dominios de Bulger en el Boston de los años 70 y 80, aunque la sombra de Scorsese sea tan larga e imponente que obliga a Cooper a claudicar y recordar quién es el maestro.

jueves, 1 de octubre de 2015

MITOS ERÓTICOS DE LOS 80: NASTASSJA KINSKI

      

      
      Hija del mítico actor Klaus Kinski y de la también actriz Ruth Brigitte Tocki, la actriz Nastassja Kinski (Berlín, 24 de enero de 1961) se eleva como uno de los más adorados iconos eróticos de las décadas de los 80 y 90. Tras su ruptura matrimonial, su padre, un tipo grosero, agresivo y de impredecibles brotes psicóticos, las dejó a ella (que entonces tenía 6 años) y a su madre en una situación económica miserable, tanto que para sobrevivir buscaron refugio en una comuna de Munich. Fue el director Wim Wenders quien la descubrió cuando se encontraba en una discoteca sin saber que aquella quinceañera era la hija de Klaus Kinski. Como Wenders se encontraba realizando un casting para su película Falso movimiento (1975), cinta sobre un texto de Goethe con un guión del escritor Peter Handke, el director la seleccionó para un papel en el que encarna a una acróbata callejera sin una sola línea de diálogo. En este film realiza su primer desnudo parcial, y el primero integral lo realiza con 17 años en la fallida película de terror La monja poseída (Peter Sykes, 1976) junto a Richard Widmark, lo que causó un gran revuelo mediático por ser aún menor de edad.


           Roman Polanski, con quien mantuvo una relación sentimental, le ofrece su gran oportunidad en la excelente película Tess (1979) un drama histórico sobre el clan d´Urberville basado en la novela de Thomas Hardy. Su interpretación de la hermosa y afligida heroína le valió el Globo de Oro a la mejor actriz revelación. Al fotógrafo Richard Avedon le debemos que Nastassja se convirtiera en un imperecedero símbolo sexual de los 80 al elegirla para una campaña publicitaria en donde la actriz posaba con una serpiente pitón enroscada en su cuerpo, una pose que ha sido imitada hasta la náusea. Tras intervenir en el remake El beso de la pantera (Barbet Schrader, 1982), aparece en Corazonada (Francis Ford Coppola, 1982) film que llevó a la quiebra a la productora de su director, American Zoetrope. Compartió protagonismo con Jodie Foster en la olvidable El hotel New Hampshire (Tony Richardson, 1984), y es de nuevo Wim Wenders quien la rescata para protagonizar su obra maestra París, Texas (1984), una de mis películas favoritas que incluye una de las más bellas secuencias de la historia del cine (la de la cabina de peep-show) y que se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes.



      De su filmografía posterior destacan títulos como Los amantes de María (Andrei Konchalowski, 1984) un film triste y deprimente rodado en el ambiente opresivo de una localidad de Pennsilvania, ¡Tan lejos, tan cerca! (Wim Wenders, 1993) magnífica secuela de Cielo sobre Berlín (1987), Después de una noche (Mike Figgis, 1997) aceptable drama sobre las consecuencias de la infidelidad, Amigos y vecinos (Neil LaBute, 1998) sobre las relaciones de tres hombres con tres mujeres con personalidades muy diferenciadas. Nastassja también saltó al papel couché por asuntos personales tras un traumático divorcio y al confirmar las acusaciones de abusos que su hermana Pola realizó contra su padre, Klaus Kinski, recordando que también lo intentó con ella y declarando: “Era un tirano”.



domingo, 27 de septiembre de 2015

CRÍTICA: "EL DESCONOCIDO"

Nadie es inocente
EL DESCONOCIDO êêê
DIRECTOR: DANI DE LA TORRE.
INTÉRPRETES: LUIS TOSAR, PAULA DEL CASTILLO, ELVIRA MÍNGUEZ, GOYA TOLEDO, JAVIER GUTIÉRREZ, FERNANDO CAYO, MARCO SANZ.
GÉNERO: THRILLER / ESPAÑA / 2015  DURACIÓN: 102 MINUTOS.   
                   
      
    Han pasado doce años desde que Dani de la Torre nos presentara aquel corto de temática guerracivilista titulado Minas (2003) en donde huyendo de una emboscada durante la guerra civil, un soldado falangista cae en un campo de minas. En 2010 se hizo cargo de la miniserie de la televisión gallega titulada Mar Libre, en la que se narra una historia de amor y aventuras en el siglo XVIII. El desconocido representa el debut en el cine del director nacido en Monforte de Lemos (Lugo), un proyecto que ha podido llevar a buen puerto tras conseguir que se implicara en la historia el actor Luis Tosar, que fue la llave para que los productores dieran luz verde al mismo.


      Carlos (Luis Tosar) un ejecutivo de banca comienza su rutina diaria llevando a sus hijos, Sara (Paula del Castillo) y Marcos (Marco Sanz) al colegio. Pero es algo excepcional, porque quien suele encargarse de ello es su mujer, Marta (Goya Toledo). Al poco de arrancar el coche, Carlos recibe una llamada de alguien que parece saberlo todo sobre él. Esa persona le pone al corriente de la terrible pesadilla que se dispone a vivir haciéndole saber que viaja con una bomba adosada a su asiento, y que tiene apenas unas horas para reunir una importante cantidad de dinero si no quiere que su coche vuele por los aires con sus hijos dentro.
     

      
    Con un guión firmado por Alberto Marini que se ve castigado por su esquematismo, no queda más remedio que reconocer que el thriller español cada vez luce mejor en el aspecto técnico aunque aquí se podía haber mejorado la edición de sonido. El desconocido presenta una factura impecable incluso en las más musculosas secuencias de acción rodadas por las calles de A Coruña, ensambladas con una pericia insólita en una perfecta labor de montaje. Ya era hora de que el coche y sus inmensas posibilidades cinemáticas tuvieran una presencia lustrosa en nuestro cine.


     Queda apuntado, ni la premisa ni el argumento son un modelo de originalidad aun cuando se ha querido revestir la historia de un elemento tan reconocible como la estafa de las preferentes (inversiones tóxicas, bonos basura). Utilizando el coche como trampa mortal (Joel Schumacher utilizó una cabina de teléfonos en Última llamada, la mejor interpretación de Colin Farrel hasta la fecha), Dani de la Torre se las arregla para montar un eficaz ejercicio de tensión y suspense apoyándose en las inmensas dotes interpretativas de Luis Tosar, personaje central de una tragedia que se masca bañada por los lodos de la venganza, y en la que él, como director de una sucursal, carga con un peso de responsabilidad ineludible. Moviéndose por el terreno del thriller adrenalínico y el drama familiar intimista, El desconocido sobresale por su gran sentido del ritmo y el buen pulso en la dirección, que sabe sacar el jugo a los miedos y dilemas morales de los personajes.


        Lo más atractivo del film lo encontramos en los estados de ánimo de su principal protagonista, en el tránsito emocional de un trayecto a priori rutinario  que va a cambiar para siempre su existencia haciéndole tomar conciencia de que si nos dejamos llevar por la rapiña sin evaluar las consecuencias de nuestros actos, sin que se imponga una mínima ética profesional, nuestra dignidad se puede ver aplastada por el tormento de miles de personas que se sienten estafadas cimentando en cada una de ellas –y en sus familias- un tremendo drama personal. Luis Tosar, en un brillante y comedido tour de forcé, pasa de la engañosa autodefensa con la excusa de ser un don nadie que sólo recibe órdenes, a la impotencia y vulnerabilidad para finalmente asumir su parte de culpa e iniciar el camino de la redención y la vergüenza en una confesión lacerante ante su hija, exuberante actuación de la adolescente Paula del Castillo.


      La fotografía de Josu Inchaustegui, que logra que la ciudad gallega luzca como si de una urbe estadounidense se tratara, la contundente presentación de los personajes y el embeleso ante algunos planos secuencia (la aparición de la artificiera Elvira Mínguez en su recorrido hasta la plaza) sitúan al espectador ante un paisaje inhabitual en el cine español dentro de un género al que siempre le ha sentado muy bien sumergirse en los conflictos sociales. En este caso en la brutal crisis económica que todavía sacude con fuerza a nuestro país y en donde se intercalan apuntes sobre la impunidad y protección de la que gozan los chorizos de cuello blanco y la absoluta indefensión de sus víctimas. El desconocido no es una película redonda, pero sí un interesante debut, un relato capaz de situar al espectador ante el cruel interrogante de quién es el verdugo y quién la víctima en un mundo donde nadie es inocente.