jueves, 10 de septiembre de 2015

UN TRIÓ DE ASES ARGENTINO

EL PATRÓN, RADIOGRAFÍA DE UN CRIMEN (SEBASTIÁN SCHINDEL, 2015) êêêê
             
      
     Contundente retrato sobre las servidumbres y la explotación laboral en el siglo XXI, el film sigue a Hermógenes (Joaquín Furriel) un hombre rural que llega a Buenos Aires en busca de trabajo y acaba explotado por un siniestro patrón, Latuada (Luis Ziembrowski) el dueño de una carnicería que le obliga a vender carne podrida y le somete a una verdadera esclavitud.
        

     Basada en caso real que ocurrió en buenos Aires hace tres décadas, la película queda marcada por la fastuosa interpretación de Joaquín Furriel en una transformación física asombrosa y que en lugar de dedicarse a cumplir decentemente saca todo el manual de recursos para dotar a su personaje, dueño de una miserable historia (que conocemos a través de precisos flash backs) de un magnetismo conmovedor. Un relato sobre la avaricia, la crueldad, la tortura psicológica y la corrupción que se bifurca en dos hilos narrativos perfectamente definidos: Hermógenes siendo acusado de un crimen que le puede reportar la cadena perpetua; y la reconstrucción de su pasado cuando entra a trabajar en la carnicería de un tipo estafador, violento y sin escrúpulos. Un film magnífico que incluye momentos escalofriantes.


EL CLAN (PABLO TRAPERO, 2015)  êêêê


      Basada en el caso policial de el Clan Puccio, que conmocionó a la sociedad argentina de los 80, el film de Trapero nos presenta a esta típica y tradicional familia del barrio bonaerense de San Isidro, tras la que se oculta un clan dedicado en cuerpo y alma al secuestro y el asesinato de personas adineradas. Arquímedes (Guillermo Francella) es el patriarca que lidera y planifica los operativos. Alejandro (Peter Lanzani) es el hijo mayor y estrella mediática de un club de rugby. Alejandro se somete a la voluntad de su padre para fijar objetivos y se sirve de su popularidad y atractivo para no levantar sospechas. Todos los integrantes de esta familia son cómplices en mayor o menor medida de una espiral macabra que les reporta jugosos beneficios a costa del sufrimiento y los rescates pagados por los familiares de los secuestrados.
     
      
     Historia sacada de la crónica negra argentina que espeluzna a todos los que conocieron u oyeron hablar de aquella familia que secuestraba a la gente rica que escondían en su casa, cobraban los rescates y luego asesinaban a las víctimas y se deshacían de los cadáveres. Centrada en la relación entre el respetado padre y el idolatrado hijo (la llave que abre las puertas del crimen con toda naturalidad, eso que la gente mediocre llama normalidad), integrados perfectamente en el entorno, que gozaban de la protección de la policía y eran envidiados por todos aquellos que les conocían. Claro, está la culpa colectiva, la larga y siniestra sombra de los generales y la sociedad que los amparó y miró para otro lado. Pero Trapero, que demuestra oficio en la dirección de actores, acierta congelando la maldad escondida en la mirada neutra de Francella para incitar al escalofrío  y la sentencia real de que los monstruos también pueden lucir una imagen exuberante. Soberbio film.


TUYA (EDGARDO GONZÁLEZ AMER, 2015) êêê


       Inés (Andrea Pietra) está asqueada. Su cómoda y apacible vida está a punto de derrumbarse cuando por azar descubre entre las cosas de Ernesto (Jorge Marralde) su marido, una carta de amor. No hay remitente, sólo un corazón dibujado con rouge rojo, cruzado por un “te quiero” y firmado: “tuya”. Una prueba irrefutable del engaño.

       
      
      Resultón thriller en el que los protagonistas se verán envueltos en un crimen aparentemente circunstancial y que deriva en una feroz radiografía  sobre los vicios de la clase media alta y sus miedos a perder su privilegiado estatus social. Adaptación cinematográfica de la novela de Claudia Piñeiro, González Amer toma a Inés como hilo conductor utilizando el recurso de la voz en off para hacernos partícipes de sus criminales manejos y ácidas reflexiones. Lo más interesante lo encontramos en la reacción inesperada de la mujer engañada, la relación del matrimonio con su hija adolescente (ni siquiera saben que está embarazada) y el continuo goteo de datos de la investigación policial tras la aparición del cadáver en un río y que apunta a un único sospechoso: Ernesto, el marido. A quien la mujer cornuda trata de proteger hasta que la trama da un giro brutal. Entretenida y aseada película. 


miércoles, 9 de septiembre de 2015

JOYAS DEL CINE ERÓTICO: LA LLAVE SECRETA (1983)

   
LA CHIAVE (TINTO BRASS, 1983)


     
      Tras haberse iniciado como ayudante de genios como Federico Fellini y Roberto Rossellini, el director italiano Tinto Brass desarrolló en los años 70 un estilo personal y vanguardista que fue evolucionando en los 80 hacia un cine provocador entre la pornografía y el esteticismo. Voyeur obsesionado con el erotismo, filmó obras fundamentales del género como Salon Kitty (1975), Calígula (1980), o el film que nos ocupa, LA LLAVE SECRETA (1983): drama erótico impregnado de todas sus constantes y obsesiones que nos remonta a la Italia fascista de los años 40 y que nos presenta a un matrimonio compuesto por una atractiva mujer madura (Stefanía Sandrelli) y su marido, un hombre insatisfecho sexualmente.



Al cumplirse el vigésimo aniversario de boda y en el transcurso de una conversación, descubren sus respectivos diarios íntimos en donde especifican sus inconfesables fantasías sexuales. Inician entonces un perverso juego sexual donde tendrán cabida otras personas.


  En Italia el film produjo un gran escándalo, no sólo por la crudeza erótica del film, también porque una actriz del prestigio de Stefania Sandrelli, ya con 37 años, decidió desnudarse y participar en varias cintas subidas de tono. Nacida en 1946 y poseedora de una belleza apetitosa y rotunda, pocos mitos carnales han estimulado la libido del espectador como la Sandrelli en esta película, porque lejos de análisis intelectuales, lo que queda es la lubricidad de unos recuerdos que todavía producen en mí agradables cosquilleos. Y es que, como alguien dijo, la provocación es una ganzúa para violentar la caja fuerte de esta cultura herrumbrosa.


domingo, 6 de septiembre de 2015

LOS MEJORES CARTELES DE CINE: ÁNGEL DE VENGANZA (1982)


 Ms. 45 (Abel Ferrara, 1982)
     
     
      Tras El asesino del taladro (1979), Abel Ferrara rodó el thriller justiciero Ángel de Venganza, en donde una chica sordomuda que trabaja en un taller de costura, Thana (Zoë Lund aka Zoë Tamerlis) es violada dos veces en el mismo día, pero consigue matar a su segundo agresor y, apoderándose de su pistola, se convierte en una temible vengadora feminista, dedicada a liquidar a chuloputas, traficantes y cualquier tipo con un carácter misógino.


      Realizada con cuatro chavos, Ángel de venganza tiene interés incluso en la procelosa biografía de su malograda protagonista, muerta con 37 años víctima de un fallo cardiaco producido por el abuso de las drogas. Suyo es el guión de Teniente corrupto (1992) uno de los films más emblemáticos de Ferrara. Preciosa, aparentemente frágil y transformada por culpa de su particular tragedia en un ángel vengador de conmovedora belleza, no se me olvidará nunca su imagen tentadora y desarmante vestida con gabardina o con disfraz de monja, enfundada en unas sinuosas medias de rejilla ajustadas por un liguero en donde porta una pistola del calibre 45, de ahí el título original. Un film aplaudido por las feministas de la época y que Zoë toma como su rebelión por la asquerosa cosificación de la mujer y la opresión en una sociedad taimadamente machista.

     
       El póster refleja a la perfección el universo de Abel Ferrara en el tramo inciático de su carrera: ultraviolencia, sordidez, suciedad, nihilismo, marginación, bizarrismo, la ciudad retratada como una jungla habitada por una jauría humana y un pesimismo descorazonador del que es imposible salir indemne. Una excelente fotografía pone énfasis a las excreciones de la salvaje Nueva York de los 80, un cosmos de locura y frivolidad, crimen e indefensión. Un solitario y oscuro callejón, las sugerentes piernas de nuestra heroína revestidas de unas medias fetichistas, esa mano que esconde la pistola y frente a ella, en el medio del triángulo perfecto de sus kilométricas piernas, un garrulo amenazante, un delincuente de medio pelo posicionado para la defensa o el ataque que agarra fuertemente una especie de palo. Observen cómo el tono cromático cambia en el cartel español, y aunque yo prefiero el americano, el efecto es muy parecido. Un gran póster, que no pude conseguir en su día pero que he recuperado muchos años después. Quedan algunos rulando por ahí, aprovechen si les gusta.