EL PATRÓN,
RADIOGRAFÍA DE UN CRIMEN (SEBASTIÁN SCHINDEL, 2015) êêêê
Contundente
retrato sobre las servidumbres y la explotación laboral en el siglo XXI, el
film sigue a Hermógenes (Joaquín
Furriel) un hombre rural que llega a Buenos Aires en busca de trabajo y acaba
explotado por un siniestro patrón, Latuada
(Luis Ziembrowski) el dueño de una carnicería que le obliga a vender carne
podrida y le somete a una verdadera esclavitud.
Basada en caso real que ocurrió en buenos
Aires hace tres décadas, la película queda marcada por la fastuosa
interpretación de Joaquín Furriel en una transformación física asombrosa y que
en lugar de dedicarse a cumplir decentemente saca todo el manual de recursos
para dotar a su personaje, dueño de una miserable historia (que conocemos a
través de precisos flash backs) de un magnetismo conmovedor. Un relato sobre la
avaricia, la crueldad, la tortura psicológica y la corrupción que se bifurca en
dos hilos narrativos perfectamente definidos: Hermógenes siendo acusado de un
crimen que le puede reportar la cadena perpetua; y la reconstrucción de su
pasado cuando entra a trabajar en la carnicería de un tipo estafador, violento
y sin escrúpulos. Un film magnífico que incluye momentos escalofriantes.
EL CLAN (PABLO
TRAPERO, 2015) êêêê
Basada en el
caso policial de el Clan Puccio, que
conmocionó a la sociedad argentina de los 80, el film de Trapero nos presenta a
esta típica y tradicional familia del barrio bonaerense de San Isidro, tras la
que se oculta un clan dedicado en cuerpo y alma al secuestro y el asesinato de
personas adineradas. Arquímedes
(Guillermo Francella) es el patriarca que lidera y planifica los operativos. Alejandro (Peter Lanzani) es el hijo
mayor y estrella mediática de un club de rugby. Alejandro se somete a la
voluntad de su padre para fijar objetivos y se sirve de su popularidad y
atractivo para no levantar sospechas. Todos los integrantes de esta familia son
cómplices en mayor o menor medida de una espiral macabra que les reporta
jugosos beneficios a costa del sufrimiento y los rescates pagados por los
familiares de los secuestrados.
Historia sacada de la crónica negra argentina que espeluzna a todos los que conocieron u oyeron hablar de aquella familia que secuestraba a la gente rica que escondían en su casa, cobraban los rescates y luego asesinaban a las víctimas y se deshacían de los cadáveres. Centrada en la relación entre el respetado padre y el idolatrado hijo (la llave que abre las puertas del crimen con toda naturalidad, eso que la gente mediocre llama normalidad), integrados perfectamente en el entorno, que gozaban de la protección de la policía y eran envidiados por todos aquellos que les conocían. Claro, está la culpa colectiva, la larga y siniestra sombra de los generales y la sociedad que los amparó y miró para otro lado. Pero Trapero, que demuestra oficio en la dirección de actores, acierta congelando la maldad escondida en la mirada neutra de Francella para incitar al escalofrío y la sentencia real de que los monstruos también pueden lucir una imagen exuberante. Soberbio film.
TUYA (EDGARDO GONZÁLEZ AMER, 2015) êêê
Inés (Andrea Pietra) está asqueada. Su
cómoda y apacible vida está a punto de derrumbarse cuando por azar descubre
entre las cosas de Ernesto (Jorge
Marralde) su marido, una carta de amor. No hay remitente, sólo un corazón dibujado
con rouge rojo, cruzado por un “te quiero” y firmado: “tuya”. Una prueba
irrefutable del engaño.
Resultón thriller en el que los protagonistas se verán envueltos en un crimen aparentemente circunstancial y que deriva en una feroz radiografía sobre los vicios de la clase media alta y sus miedos a perder su privilegiado estatus social. Adaptación cinematográfica de la novela de Claudia Piñeiro, González Amer toma a Inés como hilo conductor utilizando el recurso de la voz en off para hacernos partícipes de sus criminales manejos y ácidas reflexiones. Lo más interesante lo encontramos en la reacción inesperada de la mujer engañada, la relación del matrimonio con su hija adolescente (ni siquiera saben que está embarazada) y el continuo goteo de datos de la investigación policial tras la aparición del cadáver en un río y que apunta a un único sospechoso: Ernesto, el marido. A quien la mujer cornuda trata de proteger hasta que la trama da un giro brutal. Entretenida y aseada película.


















