Podemos disfrutar ya de un par de tráilers
de la película más polémica de Gaspar Noé, un film prohibido en Francia por la
justicia a pesar de que el gobierno no comparte este acto de censura y que se
debería haber estrenado en ese país el 15 de julio. Presentada en la pasada
edición del Festival de Cannes (donde contó con gran número de detractores y
también con algunos estoicos defensores), todavía no tiene fecha de estreno en
nuestro país, y teniendo en cuenta que contiene escenas de sexo explícito
rodadas en 3D, mucho nos tememos que será muy complicado su estreno en salas
comerciales.
El film nos presenta a un joven
estadounidense, Murphy, que conoce a una chica, Electra, se enamoran e inician
una complicada relación; la sencilla historia está contada a través de
flashbacks en secuencias rebosantes de sexo, drogas, música y un triángulo
amoroso envuelto en un frenesí sexual. Noé comentó: “A los tíos se les pondrá
dura y a las chicas se les mojará”.
Elegida peor película de 1996 y nominada a los Premios
Razzie como una de las peores películas de aquella década, resulta
absolutamente incontestable que Andrew
Bergman nos sirvió un espectáculo zarrapastroso con dos únicos objetivos:
por un lado exhibir el espléndido y moldeado físico de una Demi Moore atlética
y musculada para la ocasión y así obtener jugosos beneficios en taquilla; y por
otro, lanzar una loa a la industria de la silicona, mano de santo para arreglar
algunos defectillos en las esculturas femeninas mínimamente dotadas y dejarse
de complejos. Striptease nos presenta a ErinGrant (Demi Moore) que tras perder
el trabajo y la custodia de su hija, se hace bailarina de striptease en un
antro de Miami con el propósito de reunir el dinero suficiente para recurrir la
sentencia que le ha otorgado la custodia a su marido. La belleza, el erotismo y los meneos de Erin llamarán la atención de
un pervertido miembro del congreso (Burt Reynolds) que no se detendrá ante nada
con tal de conseguirla.
Nadie discute que estamos ante un pestiño de
dimensiones estratosféricas ni que Demi
Moore siempre fue -y es- una actriz mediocre, pero también merece poca
discusión que estamos ante unos de los más bellos cuerpos que han desfilado por
una pantalla de cine. El rollo de la
lucha por la custodia de su hija es sólo una excusa maniquea que en forma de
falso cine social sirve como burda coartada para que la ex de Bruce Willis
contonee las caderas, mueva el culo y haga botar sus tetas de silicona. Y sí,
sabemos que el espectáculo esconde mucha goma sintética y quizás Demi se
muestra un poco brusca en la coreografía, desatada con un ritmo y unos
movimientos que tal vez requerían un poco más de sensibilidad, sensualidad y
cadencia… Pero nadie negará que el precio de la entrada fue amortizado con
la insinuante visión de un cuerpo esculpido en un gimnasio y el excitante
atrevimiento de aquella jovencita de Ghost que tanta timidez e inocencia
transmitía.
Es como si
la película careciera de guión y si alguna vez lo tuvo se olvidaron pronto de
él, lo que sí está contrastado es que la diva cobró 12 millones de dólares por
enseñarnos sus encantos rodeada de otras beldades, convirtiéndose en la actriz
mejor pagada ese año. Los responsables nunca encontraron el tono para encarar
una película que transita varios géneros (thriller, cine social, erótico, drama
y comedia) con el convencimiento de que un solo fotocromo de Demi Moore en
tanga les solucionaría la papeleta del desatino narrativo. El papel de político
corrupto y pervertido de un Burt Reynolds en el abismo de la decadencia es una
broma de mal gusto aunque, por otra parte, es el personaje más tristemente
creíble.En fin, un subproducto ideado como vehículo para el
lucimiento de su estrella y para excitar el morbo del espectador siempre ávido
de sensaciones inspiradoras. Lo peor fue la impresión general de que hubo mucha
gente que se tomó esta mierda en serio.
LES DEJO CON UNAS IMÁGENES DE UNA DEMI MOORE JOVENCITA Y PRESILICONA, PERTENECIENTES A UNO DE SUS PRIMEROS PAPELES, LA COMEDIA "LÍO EN RÍO" (STANLEY DONEN, 1984). A MÍ ME GUSTABA MÁS.
Mucho ha llovido
desde que en 1996 Brian De Palma
firmara la película seminal de esta franquicia que obtuvo un rotundo éxito de
taquilla y para mí superior a la segunda entrega dirigida por John Woo en el
año 2000, un film en el que se optó más por las peleas y la acción inverosímil
que por el ingenio. Tampoco J.J. Abrams logró rebasar el listón dejado por De
Palma en Misión Imposible III (2006), una cinta en la que lo único que
sobresale es la interpretación del llorado Philip Seymour Hoffman dando vida a
un villano irrepetible. Mejoró algo la cosa con Brad Bird detrás de la cámara poniendo
su rúbrica a Misión Imposible: Protocolo Fantasma, cuarta entrega de la saga
que incluye un grueso de actores que repiten en este nuevo capítulo, como
siempre desplegando una gran espectacularidad en escenas de acción
absolutamente increíbles cuando no definitivamente absurdas… pero por ahí
andaba una de mis intocables musas, la siempre sensual y fascinante actriz
francesa Lèa Seydoux.
Sin llegar a
alcanzar la alturaalcanzada por el director de Carrie, nos llega esta
aseada Misión Imposible: Nación Secreta de la mano del competente Christopher
McQuarrie, que ya dirigió a Tom Cruise en Jack Reacher (2001), un
thriller resultón que no funcionó tan bien como se esperaba en taquilla. En
esta nueva entrega, con el FMI (Fuerza de Misión Imposible) disuelto y Ethan Hunt (Tom Cruise) abandonado a su
suerte, el equipo tiene que enfrentarse al Sindicato, una red de agentes
especiales altamente entrenados. Estos grupos están empeñados en crear un nuevo
orden mundial mediante una serie de ataques terroristas. Ethan reúne a su
equipo y une sus fuerzas con la agente británica renegada Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), quien puede que sea o no miembro de
esta nación secreta.
McQuarrie nos
sirve una película apañada gracias a un guión pulido, musculoso y de gran atractivo,
algo de lo que carecieron otras entregas anteriores, que no inventa la pólvora
pero al menos contiene las dosis suficientes de intriga, giros, juegos de
identidades y chistes para que el respetable no se aburra, algo que cabrearía
mucho a un Tom Cruise que ha hecho
un pacto con el diablo para no envejecer (tiene 53 años y dicen que el diablo
es su cirujano plástico y el pacto incluía gran fajo de billetes con la cara de
Benjamin Franklin). El caso es que el invento funciona, las hipérboles resultan
digeribles, también las coreografías y la máxima del movimiento continuo, la
lógica de una saga cortada siempre por el mismo patrón y cierto respeto por la
serie original de televisión. Con un
contenido arco dramático y un atinado ensamblaje de cada secuencia de acción
(rebosantes de piruetas, acrobacias y gadgets), Misión Imposible: Nación Secreta se impone como una interesante
mezcla de de acción y coherencia narrativa, dejando claro que, cuando hay
ingenio, el menoscabo del cine de entretenimiento carece de sentido.
La película cuenta con varias set-pieces potentes (atención
a esa que tiene lugar en la ópera de Viena)y
uno de los mejores villanos de la franquicia (siempre con permiso de Seymour
Hoffman), unSean Harrisglacial y aterrador para quien el mal
es un estilo de vida que suele otorgar grandes réditos. Los amantes de las
persecuciones gozarán de una secuencia que, como la deFrenchConnection, quedará como
referencia para el aficionado. La verdad es que a Tom Cruise se le ve cada vez
más cómodo en la piel de un personaje al que tiene cariño, solvente tanto en
las escenas que requieren pericia y esfuerzo físico como en esos momentos
cómicos casi siempre protagonizados por un genialSimon Pegg.Misión Imposible: Nación Secretaes una película digna dentro de su
carácter blockbuster del cine de espías, en la que ahora se inventan una nación
rebelde en la sombra surgida para implantar el caos y cambiar el orden mundial,
unos revolucionarios sin escrúpulos ni piedad que tal vez no sepan que lo único
bueno de todas las revoluciones son sus comienzos. Como soporte imprescindible
de la trama estáJeremy Rennercon su sonrisa y enorme carisma, y unaRebecca Fergusonenigmática, letal que aporta un plus
sensual saliendo en bikini de la piscina o quitándose la ropa de manera
indiferente.Estamos amigo
lector, ante una de las apuestas más atractivas de la actual cartelera
veraniega, con un fastuoso diseño de producción, inmejorables localizaciones
(Viena, Londres, Marruecos) y gran sentido del espectáculo.