viernes, 12 de junio de 2015

LUCÍA JAVORCEKOVÁ, ARTE Y DESNUDOS


Tengo que confesar que me vuelve loco el cuerpo de la modelo eslovaca de desnudos artísticos y lencería Lucía Javorceková (Bratislava, 19 de abril de 1990). Ella trabaja a tiempo completo como modelo fotográfica profesional desde hace siete años. Tiene experiencia con talleres fotográficos, calendarios, revistas, vídeos y spots de televisión. No forma parte de ninguna agencia y trabaja como freelance, de modo que sólo le interesa el trabajo remunerado. Lucía sólo posa, nada de sexo, y para conocer sus tarifas se puede contactar con ella a través de su web.


        Trabaja excepcionalmente con los fotógrafos a todos los niveles de experiencia. Lucía Javorcekova aka Luciana siempre está abierta a todo tipo de ideas y experimentación. Realiza tours fotográficos por Alemania, Suiza, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra… y es fácil contactar con ella porque tiene colgado en la red su correo electrónico. Como ven, nada me importa hacer promoción de esta exquisita modelo, ya que como premio siempre podremos contemplar su hermosa figura.


      Como información diremos que mide 1´72 cm y su peso es de 52 kg. Tiene el cabello de color castaño y a veces le cae por la cintura. Sus ojos son verdes, sus medidas 92-60-90 (las ideales de un cuerpo atlético), su color de piel es bronceado y su número de calzado el 37. Puede que a los fotógrafos que estén dispuestos a pagar por retratarla desnuda le interese saber que tiene el pubis rasurado. En fin, lo que se impone es darse un paseíto por su sitio oficial, comprobarás que es la chica eslovaca perfecta, siempre te recibirá un una deslumbrante sonrisa forzando sus labios pulposos.


jueves, 11 de junio de 2015

CRÍTICA: "EDEN"

Si los 80 fueron plástico, los 90 fueron éxtasis
EDEN êêêê
DIRECTOR: MIA HANSEN-LØVE
INTÉRPRETES: FÉLIX DE GIVRY, PAULINE ETIENNE, LAURA SMET, VINCENT LACOSTE, VINCENT MACAIGNE, GRETA GERWIG.
GÉNERO: DRAMA / FRANCIA / 2014  DURACIÓN: 131 MINUTOS.   
               
    Mia Hansen-Love se está labrando una prestigiosa filmografía que ha hecho crecer su carrera a pasos agigantados. Una carrera que dio comienzo con Todo está perdonado (2007), un drama sobre un matrimonio y su hija que se trasladan desde Viena a París para tratar de salvar su matrimonio. Por el contrario, la relación empeora, se separan y cuando la hija cumple 17 años busca a su padre para intentar comprenderlo. No bajó el listón en su siguiente film, El padre de mis hijos (2009) que reincide en el género dramático para presentarnos a un productor de cine y padre de familia que lo tiene todo: una mujer a la que ama, tres hijos maravillosos y un trabajo estimulante al que dedica todo su esfuerzo. Sin embargo, todo comienza a torcerse cuando su productora entra en quiebra, lo que anuncia malos presagios. Sin abandonar totalmente el género en el que mejor se mueve, Primer amor (2011) sigue a una pareja de adolescentes que viven un apasionado romance hasta que él parte hacia Sudamérica.
     

       Eden puede ser entendida como un manifiesto generacional que arranca en los primeros años de la década de los 90, momento en que la música electrónica se desarrolla a gran velocidad y los disc jockeys comienzan a tener un importancia suprema para poner el punto de ebullición a las largas noches en los grandes templos de la música dance. En la excitante vida nocturna parisina, Paul (Félix De Givry) intenta abrirse paso como DJ rodeado de sus amigos artistas y sin ningún control sobre el sexo y las drogas.
       
      
      Según parece, Eden está realizada como homenaje al hermano mayor de Hansen-Love, Sven, que vivió una trayectoria similar a la del protagonista de la cinta. Con una cámara inquieta, una portentosa banda sonora y gran pericia para construir bellos planos secuencia, la historia la siento muy cercana porque refleja experiencias semejantes a las que yo viví en los tan mágicos como chispeantes años 80, si cambiamos el escenario de París por el de Barcelona, pero a la que pertenecen temas cruciales de la película como aquel himno titulado “Promised Land” del gran Joe Smooth. La música electrónica, el house y la escena musical “garage” alcanzaron la efervescencia necesaria para que unos jóvenes soñadores, trashumantes de cada fiesta rave, pudieran ilusionarse con la idea de que la música lo podría cambiar todo.


         A pesar de que la trama evoluciona a través de dos décadas, esto no se deja sentir en el aspecto físico de los protagonistas, que parecen  mantenerse indemnes al paso de los años, en un intento por detener el tiempo y dotar de a la música de un carácter eterno que siempre atrapa el instante. Pero el tiempo pasa dejando la huella del deterioro psíquico en Paul, contenedor de emociones e insatisfacciones que se sirve del estímulo de las drogas para navegar por ese mar ancho y nostálgico de la noche. Paul y la música, Paul y sus mujeres, Paul y sus amigos suicidas, Paul y su viaje iniciático desde la pura pasión hasta los límites de una decadencia casi mortal.


        En Eden aparecen en un plano muy secundario el dúo Daft Punk (precursores de la música y la escena french house de los 90) y que a pesar de su gran popularidad nadie reconoce porque van siempre disfrazados. Es curiosa la escena en que el portero de una discoteca les impide el paso y tiene que ser Paul, muy conocido en esos ambientes, quien les facilite la entrada. Hansen-Love no pierde mucho tiempo en perfilar a los personajes, el dibujo de las mujeres se me antoja muy difuminado, como si estuvieran ahí para cubrir el misterioso hueco del deseo y mitigar una inseguridad de la que ellas también son víctimas. Algo más retocado que sus compañeros aparece Paul (buen trabajo de Félix De Givry), un tipo hedonista guiado por sus aspiraciones de ascender en la escala de una profesión muy dada a los excesos y para la que se requiere un férreo autocontrol. Si los 80 fueron plástico, los 90 fueron éxtasis, y como cualquier década estuvo colmada de héroes y mártires, sólo que en esa época casi todos eran anónimos, la ausencia de potentes iconos referenciales nos lleva a evocar más las sensaciones que los símbolos, percepción que eleva la magnitud de lo vivido a un gozoso, prosaico, hiriente eco sentimental, un frío análisis sobre los estragos del tiempo, un cuchillo que abre en canal cualquier pasión autodestructiva.


martes, 9 de junio de 2015

DOUTZEN KROES, ADIÓS AL ÁNGEL


      La supermodelo holandesa Doutzen Kroes (8 de diciembre de 1985) fue una de las más aclamadas Ángeles de la firma de lencería Victoria Secret y sus rostro es uno de los más famosos en el mundo de la publicidad de cosméticos. Tras realizar sus estudios de secundaria y la preparatoria, Kroes envió algunas fotos a a la agencia de modelos Paparazzi de Ámsterdam. Desde entonces ha copado las portadas de multitud de prestigiosas revistas como Vogue, Time, Harper´s Bazaar o Número. Ha sido una fija en los catálogos de Victoria Secret desde 2005 hasta 2013, ha participado en campañas para Gucci, Tommy Hilfiger, Valentino y Versace. También ha sido la imagen del perfume Eternity de Calvin Klein y trabajó durante tres años con L´Oreal.



       Elegida modelo del año por la revista Vogue en 2005, aparece en 2008 en el calendario Pirelli, en agosto de ese año fue oficialmente anunciada como ángel de Victoria Secret, firma que la obligó a ponerse a dieta porque su masa corporal superaba el índice permitido por la compañía. Doutzen terminó su contrato con esta marca en 2014 y ambas partes estuvieron de acuerdo en no renovar. Después de haberlo conseguido todo como modelo, contrajo matrimonio con el DJ holandés Sunnery James en 2009, con el que tiene dos hijos, y su intención es dedicarse al mundo de la actuación, para lo que se ha puesto manos a la obra tomando clases de interpretación en Nueva York. Una actividad que alterna con su profesión bajo los focos, las pasarelas y colaborando como columnista en las revistas de moda.