martes, 9 de junio de 2015

DOUTZEN KROES, ADIÓS AL ÁNGEL


      La supermodelo holandesa Doutzen Kroes (8 de diciembre de 1985) fue una de las más aclamadas Ángeles de la firma de lencería Victoria Secret y sus rostro es uno de los más famosos en el mundo de la publicidad de cosméticos. Tras realizar sus estudios de secundaria y la preparatoria, Kroes envió algunas fotos a a la agencia de modelos Paparazzi de Ámsterdam. Desde entonces ha copado las portadas de multitud de prestigiosas revistas como Vogue, Time, Harper´s Bazaar o Número. Ha sido una fija en los catálogos de Victoria Secret desde 2005 hasta 2013, ha participado en campañas para Gucci, Tommy Hilfiger, Valentino y Versace. También ha sido la imagen del perfume Eternity de Calvin Klein y trabajó durante tres años con L´Oreal.



       Elegida modelo del año por la revista Vogue en 2005, aparece en 2008 en el calendario Pirelli, en agosto de ese año fue oficialmente anunciada como ángel de Victoria Secret, firma que la obligó a ponerse a dieta porque su masa corporal superaba el índice permitido por la compañía. Doutzen terminó su contrato con esta marca en 2014 y ambas partes estuvieron de acuerdo en no renovar. Después de haberlo conseguido todo como modelo, contrajo matrimonio con el DJ holandés Sunnery James en 2009, con el que tiene dos hijos, y su intención es dedicarse al mundo de la actuación, para lo que se ha puesto manos a la obra tomando clases de interpretación en Nueva York. Una actividad que alterna con su profesión bajo los focos, las pasarelas y colaborando como columnista en las revistas de moda.





domingo, 7 de junio de 2015

CRÍTICA: "A CAMBIO DE NADA"

Solvente muestra de realismo social
A CAMBIO DE NADA êêê
DIRECTOR: DANIEL GUZMÁN.
INTÉRPRETES: MIGUEL HERRÁN, ANTONIO BACHILLER, MARÍA MIGUEL, ANTONIA GUZMÁN, LUIS TOSAR, FELIPE GARCÍA VÉLEZ.
GÉNERO: DRAMA / ESPAÑA / 2015  DURACIÓN: 93 MINUTOS
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         Ópera prima del actor Daniel Guzmán tras haber dirigido el cortometraje Sueños (2003), que tiene como protagonistas a dos niños que en un caluroso verano se dedican a tirar huevos desde lo alto de la azotea. Un corto que se alzó con el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción y con la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid. A cambio de nada es un proyecto largamente acariciado por el director y que le ha costado muchos años sacar adelante, un esfuerzo que no ha resultado vano pues el largometraje ha tenido una gran acogida crítica ganando la Biznaga de Oro a la Mejor Película en el pasado Festival de Málaga, aunque los resultados en taquilla no están resultando todo lo satisfactorios que se esperaba.
     

      La película sigue a Darío (Miguel Herrán) un adolescente que malvive en un barrio obrero de Madrid. Disfruta de la vida y mantiene una inquebrantable amistad con Luismi (Antonio Bachiller), su vecino y compañero de correrías. Vende piezas de moto robadas a Justo “Caralimpia” (Felipe García Vélez) un pobre diablo dueño de un taller con ínfulas de triunfador venido a menos. Darío vive con su madre en proceso de divorcio con su padre y ambos intentan que testifique a su favor en el inminente juicio. Tras ser expulsado del instituto, Darío se escapa de casa y comienza a trabajar en el taller de Caralimpia. Pronto conocerá a Antonia (Antonia Guzmán) una anciana que recoge muebles viejos con su motocarro y los vende en el Rastro. Junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que le cambiará la vida.
       
      
       Con Luis Tosar en un papel irrelevante como padre del protagonista, Guzmán debuta con un film digno que tiene como premisa esencial la amistad, un sentimiento afectivo que pone en valor en el entorno difícil del extrarradio de una gran ciudad, uno de esos barrios obreros en donde la conquista de algún sueño se antoja una aventura imposible. La mirada limpia y honesta del director flirtea con el cine social para componer una crónica costumbrista sobre la rebeldía adolescente marcada por un sombrío futuro, el ambiente asfixiante de una familia desestructurada, la precariedad, el desarraigo y las dudas. Y es en los personajes donde encuentra su mayor activo, dotando con su peculiar perfil de corazón y naturalidad a una historia de diálogos frescos, lo que denota una gran pericia en la dirección de actores. No sabemos bien cuánto hay de sustento autobiográfico en la función, si bien algunas situaciones parecen algo forzadas (la secuencia del robo de exámenes y la posterior bronca entre los padres culpándose mutuamente de la expulsión de Darío del instituto) y cometiendo el error de abusar de algunos tópicos para componer algunos momentos de un humor tan rancio como trillado.


       A cambio de nada es, a pesar de ello, una película solvente, entretenida y filmada con mucho amor por el oficio. No contiene la lírica de Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998) ni la garra de 7 Vírgenes (Alberto Rodríguez, 2005), pero es un debut prometedor de un director con talento del que esperamos piezas mayores. Pateando lugares comunes de ese cine de adolescentes problemáticos (tema recurrente del cine español en las últimas décadas), Daniel Guzmán compone bellos planos y trata siempre de conferir veracidad a la acción, no siempre lo consigue, tal vez debido a sus muchas reservas para construir un producto de fácil digestión para todos los públicos, un encorsetamiento que penaliza una puesta en escena carente de arrojo, crudo dramatismo y, en cierto modo, personalidad. La película tiene más de fábula entrañable que de crónica áspera, sus bienintencionados mensajes sobre la responsabilidad de los padres, la marginalidad, la soledad y la vejez quedan opacados por lo que más le interesa al director, que no es otra cosa que narrar las tropelías (pequeños robos, conducción temeraria, riñas, obsesión por el sexo) de dos adolescentes en busca de su incierto camino en un ambiente turbio abonado más para la desesperación que para la ensoñación. A Darío, fiel heredero de la tradición picaresca española no exenta de humanidad, y a su aliado del alma, Luismi “el Gordo”, los  perdemos de vista preguntándonos qué será de sus vidas. Sobrevivirán, a pesar de que la impía sociedad capitalista convierte en detritus todas las miserias.


sábado, 6 de junio de 2015

THAYS LEÃO, LA MUSA COLORADA


       Un seguidor brasileño de mi blog me envía unas fotos de Thays Leao, una modelo brasileña nacida en Porto Alegre, la ciudad más importante del estado de Río Grande, el 8 de diciembre de 1984. Como información me sirve que estudió en los Estados Unidos una licenciatura de Secretaría Trilingüe, que su color de pelo es negro y sus ojos verdes, sus medidas son 97-64-102. Su piel no se ve menospreciada con ningún tatuaje aunque luce un piercing en el ombligo.


      
     No hay mucho más, sólo que ahora trabaja de promotora de patrocinadora de modelos y promotora de eventos, que es una apasionada del deporte rey y que fue elegida Musa Colorada, que vete a saber tú qué es eso… Ah, sí, le pregunto mi a migo y me dice que es la musa representante del equipo de fútbol de Porto Alegre. Ella se mantiene en forma haciendo pesas tres veces a la semana, también practica pilates y yoga. Sigue a rajatabla las instrucciones de su nutricionista y de vez en cuando se somete a algún tratamiento de belleza.
     

       
      En fin, sus pechos no me resultan muy naturales, pero eso no le resta un ápice de esplendor a su hermosura ¿o sí? No lo sé, ponerse tetas está ya tan extendido que algunas de las chicas que conozco me advierten ya de antemano que lo suyo es todo original. Thays se define como guerrera, leal y orgullosa, y además del fútbol, confiesa que le apasiona el automovilismo, ha trabajado de modelo publicitario y le encanta el marketing. No necesitamos saber nada más. Para los hombres que amamos la belleza y la simpatía, Thays es un incomparable monumento al encanto de la naturaleza femenina.