martes, 19 de mayo de 2015

REINAS SAGRADAS DEL PORNO: NICOLE ANISTON


      Ay, el porno. Las cifras de búsqueda relacionadas con esta lasciva actividad (fotos, vídeos, películas, actrices y actores) en los buscadores de internet resultan abrumadoras. Yo, que soy un erotómano vocacional, he llegado a pensar que una de las razones principales de que esto ocurra es la cantidad de mujeres hermosas que forman parte de ese mundo… y que verlas interactuar sexualmente es siempre un estímulo para la libido y los sentidos. ¿Y los hombres qué? Se preguntarán las chicas. También, claro, pero es que soy heterosexual y tengo que reconocer que fijo mi atención mucho más en las actrices. Este es el caso de Nicole Aniston, actriz porno y modelo californiana de 27 años que se inició en la industria del cine para adultos en 2010, y desde entonces ha realizado 187 películas.


       Galardonada con el Penthouse Pet del mes en 2012 y el Penthouse del año en 2013, Aniston tiene herencia alemana y griega. Trabajó en la oficina de atención al cliente de un banco antes de dedicarse a la industria del porno. Aunque su actividad profesional se ha desarrollado  fundamentalmente en el marco de la popular revista (Penthouse Forum, Penthouse Variations) y su web, en 2014 se anunció que Aniston había conseguido un contrato exclusivo con el estudio de producción para adultos Naughty América. Nicole mide 1´60 cm, pesa 55 kg y tiene los ojos de color azul sereno.
        
      
      También en 2014, los lectores del sitio web MensMagDaily la seleccionaron como una de las 25 mejores y más calientes estrellas porno del año. Los editores de la web explicaron: “La lista está cuidadosamente pensada, porque ahí se encuentran las mujeres más absolutamente bellas del porno. Pensamos que era importante para las estrellas del porno que son realmente hermosas”. Por si al aficionado le interesa,  estos son algunos de los títulos en donde tiene un papel protagónico esta infartante reina sagrada del porno: Bang Bus 35, This Ain´tFox News XXX, This Aint the Smurfs XXX, Thor XXX: An Axel Braun Parody y Women Seeking Women 86. Que disfruten.  



domingo, 17 de mayo de 2015

CRÍTICA: "MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA"

Obra maestra de incalculable valor cinematográfico
MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA êêêêê
DIRECTOR: GEORGE MILLER.
INTÉRPRETES: TOM HARDY, CHARLIZE THERON, NICHOLAS HOULT, HUGH KEAYS-BYRNE, ZOE KRAVITZ, ROSIE HUNTINGTON-WHITELEY.
GÉNERO: ACCIÓN / AUSTRALIA / 2015  DURACIÓN: 120 MINUTOS.    
              
      
      Cuando en 2012 tuve conocimiento del retorno de la franquicia de Mad Max, dos factores influyeron para que se inflamaran mis ansias y expectativas por comprobar el resultado de un proyecto cuya catalogación tendría que ir mucho más allá del simple homenaje nostálgico. Por una parte, al frente de la producción se encontraba George Miller, el hombre que en 1979 con Mad Max: salvajes de la autopista creó in icono de la cultura popular, puso a Australia en el mapa cinematográfico con una película de tintes postapocalípticos rodada sólo con 400.000 dólares que a partir de entonces sería imitada hasta la nausea y lanzó a la fama a un actor desconocido llamado Mel Gibson en un papel memorable, el del policía Max Rockatansky. Un film que recaudó más de cien millones de dólares y fue automáticamente etiquetado como de culto dando lugar a un par de secuelas, Mad Max: el guerrero de la carretera (1981) y Mad Max: más allá de la Cúpula del Trueno (1985), las dos dirigidas también por Miller; el otro factor importante fue la confirmación de la atractiva pareja protagonista, el británico Tom Hardy al que califiqué hace tiempo como el mejor intérprete actual y una Charlize Theron que, además de ser una actriz impecable, también es para este cronista la más hermosa.
     
       
        Mad Max: furia en la carretera se desarrolla, como las anteriores entregas, en un desolador y árido paisaje postapocalíptico, en donde Max Rockatansky (Tom Hardy), un hombre de acción y pocas palabras perseguido por su pasado, cree que la mejor forma para sobrevivir por un mundo devastado es ir solo. Sin embargo, en su huida se ve forzado a formar parte de un convoy que huye a través del desierto y que está liderado por Emperatriz Furiosa (Charlize Theron), una guerrera que ha robado al malvado Inmortan Joe (Hugh Keays-Byrne) su tesoro más preciado: cinco mujeres con quienes pretendía perpetuarse. Enfurecido, el Señor de la Guerra moviliza a todas sus bandas y persigue implacablemente a los rebeldes desatando el infierno en la carretera, una guerra incendiada con altas revoluciones en donde necesitarán el conocimiento que Max tiene del desierto para huir de las huestes de Inmortan y llegar a una zona segura.
       
       
      Pertenezco a la generación de los 80, mi infancia y adolescencia transcurrieron entre las décadas de los 60 y 70, viví en una gran urbe durante todos esos años empapándome de buen cine y tuve la oportunidad de asistir al estreno de muchas películas que iban a marcar un hito en la historia del cine convirtiéndose en clásicos o películas de culto. Películas que estábamos seguros que serían reivindicadas por generaciones futuras a través de la influencia de sus padres y de toda la mitología popular creada en torno a ellas. Mad Max: salvajes de la carretera fue un fenómeno mundial que por su peculiar e inquietante atmósfera, su esquema narrativo cercano al western, su desoladora ambientación postapocalíptica, su tratamiento visceral, sádico de la violencia y su estética gótica y punk revolucionó el panorama cinematográfico de la época partiendo de una premisa muy simple: un policía en busca de venganza tras asistir al asesinato de su familia a manos de una banda de forajidos motorizados.


       Más de tres décadas y media después de que se estrenara el film seminal, Max Rockatansky sigue su huida hacia adelante por un desierto en cuya yerma tierra enterró hace mucho tiempo su rabia y sus ansias de venganza, un penoso itinerario en el que se ve abrumado por los pecados cometidos y los fantasmas del pasado. George Miller (que tiene 70 años y supera en creatividad a muchos cineastas jóvenes) no ha gastado demasiado tiempo en pergeñar una sólida línea de diálogos, algo a todas luces innecesario para la definición de unos personajes abocados a un virulento frenesí que tiene como único faro la huida y la supervivencia.


  Mad Max: furia en la carretera es cine en su más alto concepto, un espectáculo volcánico y delirante que engancha al espectador desde su brutal arranque con el rapto de Max para servir de bolsa de sangre a los condenados de Inmortan. Un musculoso preámbulo que sirve de alerta para la feroz aventura que vamos a vivir, muy alejada de la inane condición de todas esas franquicias de superhéroes. En la cinta toma forma el empoderamiento de la mujer, con una magnífica Charlize Theron liderando a un grupo de féminas que demuestran una resistencia titánica en la salvaje lucha contra la desigualdad y su carácter de mujeres objeto. Estamos, amigo lector, ante una película que resulta imprescindible disfrutar en una sala: la sublime labor de iluminación a cargo de John Seale con una habilidad prodigiosa para jugar con los filtros y dotar a las distintas tonalidades cromáticas de poesía y sentimiento: un magistral trabajo de montaje que acopla con vertiginosa pulcritud la fisicidad de la acción y el desvarío de una sociedad distópica: su naturaleza de sentido homenaje a films legendarios y magistrales como La Diligencia (John Ford, 1939), Caravana de mujeres (William A. Wellman, 1951) y El Maquinista de la General (Buster Keaton, 1926). Mad Max: Furia en la carretera es una golosina visual, un regalo para los sentidos, un endiablado chute de adrenalina, cine de acción en su estado más puro, la magia del cine en una algarabía de motores en un paisaje yerto y con olor a gasolina, una obra maestra de incalculable valor cinematográfico.  


               

jueves, 14 de mayo de 2015

CRÍTICA: "MARFA GIRL"

Larry Clark da una nueva vuelta de tuerca a su universo
MARFA GIRL êêê
DIRECTOR: LARRY CLARK.
INTÉRPRETES: ADAM MEDIANO, MERCEDES MAXWELL, DRAKE BURNETTE, JEREMY ST. JAMES, MARY FARLEY, INDIGO RAEL.
GÉNERO: DRAMA / EE. UU. / 2012  DURACIÓN: 106 MINUTOS.    
        

        
        La nueva película del fotógrafo y director de cine Larry Clark (Tulsa, 1943), que saltó a la fama con Kids (1995) crónica sobre un grupo de adolescentes neoyorquinos que consumen drogas y mantienen relaciones sexuales compulsivas con los cuervos del sida sobrevolando sus cabezas, resulta muy coherente con su trayectoria  fílmica (Bully, Ken Park), al retratar la vida de dos jóvenes, Adam (Adam Mediano) e Inez (Mercedes Maxwell) que viven en Marfa, una ciudad polvorienta de Texas cercana a México en la que conviven la comunidad blanca local, los descendientes de los inmigrantes mexicanos, un grupo de artistas y los policías de la frontera.
     

      
      A Clark siempre se le acusa de hacer la misma película, algo que no es del todo exacto si recordamos que debutó con un drama sobre un músico de jazz (Passing Through, 1977), que realizó un brutal, sangriento y notable drama sobre un grupo de desarraigados enganchados a la droga, Al final del edén (1998) y buceó por las tremendas diferencias de clases tomando como vehículo a un grupo de jóvenes marginales latinos de South Central que realizan una intensa incursión en Beverly Hills (Wassup Rockers) (2006). Claro, la adolescencia, el sexo y las drogas en un ambiente de skaters y surferos conforman la temática más recurrente de este peculiar realizador al que tantas veces se ha tachado de polémico, inmoral y pedófilo que se deleita con la visión de la carne joven, pero al igual, por ejemplo, que la mafia ha sido una temática recurrente en la filmografía de Scorsese. Ganadora del premio a la Mejor Película en el Festival de Roma, con Marfa Girl  el director se aleja de las grandes urbes y concentra su atención en una población texana en donde la policía de frontera tiene un cuartel general y tomando como guía al joven Adam nos retrata la pulsión de un lugar que se mueve por sus propios códigos: todavía se azota a los alumnos en el instituto, el toque de queda se utiliza por costumbre con toda normalidad y es posible asistir, como reminiscencia de la cultura india y latina, a los rituales de una curandera.


       Por supuesto, en ese particular y enrarecido microclima no podía faltar la figura del policía perturbado que le hace la vida imposible a alguien. Pero si hay un personaje de toda la variopinta fauna que nos presenta Clark ese es Marfa Girl, a quien da oxígeno maravillosamente Drake Burnette, una joven artista de mentalidad abierta y sexualidad frenética que debido a su condición de chica fácil despierta entre el público sentimientos encontrados. Sin embargo, es en su espíritu indómito en donde la palabra libertad alcanza una inmarcesible dimensión, su condición de chica blanca y rica que trabaja con una beca en la ciudad nos obliga a mirar el entorno con una mirada pícara no exenta de extrañeza. En Marfa Girl late como fondo el racismo severamente entroncado en la sociedad estadounidense (jodida esa escena en la que una camarera negra cree tener una cita con cena romántica con un policía que le confiesa sin tapujos que sólo la quiere follar), pero dentro de esta crónica social subyacen muchos de los males endémicos de la América profunda: la violencia e ignorancia de las comunidades cerradas, una policía a la que hay que temer más que a los delincuentes y un inquietante paisaje, magníficamente fotografiado por David Newbert, que esconde tantas miserias como falsas ilusiones.