Ay, el porno. Las cifras de búsqueda relacionadas con esta lasciva
actividad (fotos, vídeos, películas, actrices y actores) en los buscadores de
internet resultan abrumadoras. Yo, que soy un erotómano vocacional, he llegado
a pensar que una de las razones principales de que esto ocurra es la cantidad
de mujeres hermosas que forman parte de ese mundo… y que verlas interactuar
sexualmente es siempre un estímulo para la libido y los sentidos. ¿Y los
hombres qué? Se preguntarán las chicas. También, claro, pero es que soy
heterosexual y tengo que reconocer que fijo mi atención mucho más en las
actrices. Este es el caso de Nicole
Aniston, actriz porno y modelo californiana de 27 años que se inició en la
industria del cine para adultos en 2010, y desde entonces ha realizado 187
películas.
Galardonada con
el Penthouse Pet del mes en 2012 y el Penthouse del año en 2013, Aniston tiene
herencia alemana y griega. Trabajó en la oficina de atención al cliente de un
banco antes de dedicarse a la industria del porno. Aunque su actividad profesional
se ha desarrollado fundamentalmente en
el marco de la popular revista (Penthouse Forum, Penthouse Variations) y su
web, en 2014 se anunció que Aniston había conseguido un contrato exclusivo con
el estudio de producción para adultos Naughty América. Nicole mide 1´60 cm, pesa
55 kg y tiene los ojos de color azul sereno.
También en 2014,
los lectores del sitio web MensMagDaily la seleccionaron como una de las 25
mejores y más calientes estrellas porno del año. Los editores de la web
explicaron: “La lista está cuidadosamente
pensada, porque ahí se encuentran las mujeres más absolutamente bellas del
porno. Pensamos que era importante para las estrellas del porno que son
realmente hermosas”. Por si al aficionado le interesa, estos son algunos de los títulos en donde tiene
un papel protagónico esta infartante reina sagrada del porno: Bang
Bus 35, This Ain´tFox News XXX, This Aint the Smurfs XXX, Thor
XXX: An Axel Braun Parody y Women Seeking Women 86. Que
disfruten.
Obra maestra de incalculable valor
cinematográfico
MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA êêêêê
DIRECTOR: GEORGE MILLER.
INTÉRPRETES: TOM HARDY, CHARLIZE THERON, NICHOLAS HOULT,
HUGH KEAYS-BYRNE, ZOE KRAVITZ, ROSIE HUNTINGTON-WHITELEY.
GÉNERO: ACCIÓN / AUSTRALIA
/ 2015 DURACIÓN: 120 MINUTOS.
Cuando en 2012 tuve
conocimiento del retorno de la franquicia de Mad Max, dos factores
influyeron para que se inflamaran mis ansias y expectativas por comprobar el
resultado de un proyecto cuya catalogación tendría que ir mucho más allá del
simple homenaje nostálgico. Por una parte, al frente de la producción se
encontraba George Miller, el hombre
que en 1979 con Mad Max: salvajes de la autopista creó in icono de la cultura
popular, puso a Australia en el mapa cinematográfico con una película de tintes
postapocalípticos rodada sólo con 400.000 dólares que a partir de entonces
sería imitada hasta la nausea y lanzó a la fama a un actor desconocido llamado
Mel Gibson en un papel memorable, el del policía Max Rockatansky. Un film que recaudó más de cien millones de
dólares y fue automáticamente etiquetado como de culto dando lugar a un par de
secuelas, Mad Max: el guerrero de la carretera (1981) y Mad
Max: más allá de la Cúpula del Trueno (1985), las dos dirigidas también
por Miller; el otro factor importante fue la confirmación de la atractiva
pareja protagonista, el británico Tom
Hardy al que califiqué hace tiempo como el mejor intérprete actual y una Charlize Theron que, además de ser una
actriz impecable, también es para este cronista la más hermosa.
Mad Max: furia en la
carretera se desarrolla, como las anteriores entregas, en un desolador
y árido paisaje postapocalíptico, en donde Max
Rockatansky (Tom Hardy), un hombre de acción y pocas palabras perseguido
por su pasado, cree que la mejor forma para sobrevivir por un mundo devastado
es ir solo. Sin embargo, en su huida se ve forzado a formar parte de un convoy
que huye a través del desierto y que está liderado por Emperatriz Furiosa (Charlize Theron), una guerrera que ha robado al
malvado Inmortan Joe (Hugh
Keays-Byrne) su tesoro más preciado: cinco mujeres con quienes pretendía
perpetuarse. Enfurecido, el Señor de la Guerra moviliza a todas sus bandas y
persigue implacablemente a los rebeldes desatando el infierno en la carretera,
una guerra incendiada con altas revoluciones en donde necesitarán el
conocimiento que Max tiene del desierto para huir de las huestes de Inmortan y
llegar a una zona segura.
Pertenezco a la
generación de los 80, mi infancia y adolescencia transcurrieron entre las
décadas de los 60 y 70, viví en una gran urbe durante todos esos años
empapándome de buen cine y tuve la oportunidad de asistir al estreno de muchas
películas que iban a marcar un hito en la historia del cine convirtiéndose en
clásicos o películas de culto. Películas que estábamos seguros que serían
reivindicadas por generaciones futuras a través de la influencia de sus padres
y de toda la mitología popular creada en torno a ellas. Mad Max: salvajes de la
carretera fue un fenómeno mundial que por su peculiar e inquietante atmósfera,
su esquema narrativo cercano al western, su desoladora ambientación
postapocalíptica, su tratamiento visceral, sádico de la violencia y su estética
gótica y punk revolucionó el panorama cinematográfico de la época partiendo de
una premisa muy simple: un policía en busca de venganza tras asistir al asesinato
de su familia a manos de una banda de forajidos motorizados.
Más de tres décadas y media después de que
se estrenara el film seminal, Max Rockatansky sigue su huida hacia adelante por
un desierto en cuya yerma tierra enterró hace mucho tiempo su rabia y sus
ansias de venganza, un penoso itinerario en el que se ve abrumado por los
pecados cometidos y los fantasmas del pasado. George Miller (que tiene 70 años
y supera en creatividad a muchos cineastas jóvenes) no ha gastado demasiado
tiempo en pergeñar una sólida línea de diálogos, algo a todas luces innecesario
para la definición de unos personajes abocados a un virulento frenesí que tiene
como único faro la huida y la supervivencia.
Mad Max: furia en la carretera es cine en su más alto concepto, un espectáculo volcánico y delirante que engancha al espectador desde su brutal arranque con el rapto de Max para servir de bolsa de sangre a los condenados de Inmortan. Un musculoso preámbulo que sirve de alerta para la feroz aventura que vamos a vivir, muy alejada de la inane condición de todas esas franquicias de superhéroes. En la cinta toma forma el empoderamiento de la mujer, con una magnífica Charlize Theron liderando a un grupo de féminas que demuestran una resistencia titánica en la salvaje lucha contra la desigualdad y su carácter de mujeres objeto.Estamos, amigo lector, ante una película que resulta imprescindible disfrutar en una sala: la sublime labor de iluminación a cargo de John Seale con una habilidad prodigiosa para jugar con los filtros y dotar a las distintas tonalidades cromáticas de poesía y sentimiento: un magistral trabajo de montaje que acopla con vertiginosa pulcritud la fisicidad de la acción y el desvarío de una sociedad distópica: su naturaleza de sentido homenaje a films legendarios y magistrales como La Diligencia (John Ford, 1939), Caravana de mujeres (William A. Wellman, 1951) y El Maquinista de la General (Buster Keaton, 1926). Mad Max: Furia en la carretera es una golosina visual, un regalo para los sentidos, un endiablado chute de adrenalina, cine de acción en su estado más puro, la magia del cine en una algarabía de motores en un paisaje yerto y con olor a gasolina, una obra maestra de incalculable valor cinematográfico.
Larry Clark da una nueva vuelta de
tuerca a su universo
MARFA GIRL êêê
DIRECTOR: LARRY
CLARK.
INTÉRPRETES: ADAM
MEDIANO, MERCEDES MAXWELL, DRAKE BURNETTE, JEREMY ST. JAMES, MARY FARLEY,
INDIGO RAEL.
GÉNERO: DRAMA /
EE. UU. / 2012 DURACIÓN: 106 MINUTOS.
La nueva película
del fotógrafo y director de cine Larry
Clark (Tulsa, 1943), que saltó a la fama con Kids (1995) crónica sobre
un grupo de adolescentes neoyorquinos que consumen drogas y mantienen
relaciones sexuales compulsivas con los cuervos del sida sobrevolando sus
cabezas, resulta muy coherente con su trayectoria fílmica (Bully, Ken Park), al retratar la
vida de dos jóvenes, Adam (Adam
Mediano) e Inez (Mercedes Maxwell)
que viven en Marfa, una ciudad polvorienta de Texas cercana a México en la que
conviven la comunidad blanca local, los descendientes de los inmigrantes
mexicanos, un grupo de artistas y los policías de la frontera.
A Clark siempre
se le acusa de hacer la misma película, algo que no es del todo exacto si
recordamos que debutó con un drama sobre un músico de jazz (PassingThrough,
1977), que realizó un brutal, sangriento y notable drama sobre un grupo de
desarraigados enganchados a la droga, Al final del edén (1998) y buceó por
las tremendas diferencias de clases tomando como vehículo a un grupo de jóvenes
marginales latinos de South Central que realizan una intensa incursión en
Beverly Hills (Wassup Rockers) (2006). Claro, la adolescencia, el sexo y las
drogas en un ambiente de skaters y surferos conforman la temática más
recurrente de este peculiar realizador al que tantas veces se ha tachado de polémico,
inmoral y pedófilo que se deleita con la visión de la carne joven, pero al igual, por
ejemplo, que la mafia ha sido una temática recurrente en la filmografía de
Scorsese. Ganadora del premio a la Mejor Película en el Festival de Roma, con Marfa
Girl el director se aleja de las
grandes urbes y concentra su atención en una población texana en donde la
policía de frontera tiene un cuartel general y tomando como guía al joven Adam
nos retrata la pulsión de un lugar que se mueve por sus propios códigos: todavía
se azota a los alumnos en el instituto, el toque de queda se utiliza por
costumbre con toda normalidad y es posible asistir, como reminiscencia de la
cultura india y latina, a los rituales de una curandera.
Por
supuesto, en ese particular y enrarecido microclima no podía faltar la figura
del policía perturbado que le hace la vida imposible a alguien. Pero si hay un
personaje de toda la variopinta fauna que nos presenta Clark ese es Marfa Girl,
a quien da oxígeno maravillosamente Drake Burnette, una joven artista de
mentalidad abierta y sexualidad frenética que debido a su condición de chica
fácil despierta entre el público sentimientos encontrados. Sin embargo, es en
su espíritu indómito en donde la palabra libertad alcanza una inmarcesible
dimensión, su condición de chica blanca y rica que trabaja con una beca en la
ciudad nos obliga a mirar el entorno con una mirada pícara no exenta de
extrañeza.EnMarfa Girllate como fondo el racismo severamente
entroncado en la sociedad estadounidense (jodida esa escena en la que una camarera negra cree tener una cita con cena romántica con un policía que le confiesa sin tapujos que sólo la quiere follar), pero dentro de esta crónica social
subyacen muchos de los males endémicos de la América profunda: la violencia e
ignorancia de las comunidades cerradas, una policía a la que hay que temer más
que a los delincuentes y un inquietante paisaje, magníficamente fotografiado
por David Newbert, que esconde tantas miserias como falsas ilusiones.