sábado, 18 de abril de 2015

CRÍTICA: "UNA NOCHE PARA SOBREVIVIR"

El pasado como condena y la familia como expiación
UNA NOCHE PARA SOBREVIVIR  êêê
DIRECTOR: JAUME COLET-SERRA
INTÉRPRETES: LIAM NEESON, ED HARRIS JOEL KINNAMAN, VINCENT DÓNOFRIO, GÉNESIS RODRÍGUEZ, BOYD HOLBROOK.
GÉNERO: THRILLER / EE.UU / 2015  DURACIÓN: 114 MINUTOS.   
        

         El director catalán Jaume Collet-Serra debutó hace ya una década con el resultón thriller La casa de cera (2005), y con un paréntesis para filmar la birriosa secuela ¡Goool! 2: Viviendo el sueño (2007), un film olvidable de temática futbolística, retoma el género con el que debutó en el año 2009 dirigiendo La Huérfana, con la que demuestra ya más oficio para crear una historia inquietante en la que Vera Farmiga y Peter Sarsgaard son un matrimonio que tras perder el bebé que estaban esperando adoptan a una niña de rostro angelical que llevará las llamas del infierno a su hogar. A partir de entonces, Collet-Serra adoptará al siempre eficaz Liam Neeson como actor fetiche para componer una serie de policíacos que inaugura con la cinta titulada Sin identidad (2011), un aceptable thriller casi de serie B que juega con las falsas identidades muy en la onda paranoica de algunos films polanskianos. Más floja es su segunda colaboración con el actor norirlandés en el thriller estrenado el pasado año titulado Non-Stop, sobre un veterano agente del servicio secreto aéreo con problemas con la bebida que tendrá que hacer frente a la amenaza de unos alarmantes mensajes que exigen la transferencia de una fuerte suma de dinero a una cuenta secreta a cambio de no matar a un pasajero cada 20 minutos, y en el que sólo la presencia de Neeson hace este film digerible. La nueva colaboración entre el director y el actor aun contando con algunas constantes reiterativas se me antoja la mejor de todas.
     

      Con 55 años (Neeson siempre interpreta a personajes más jóvenes pues tiene 62), los mejores años del matón de Brokklyn Jimmy Conlon, “El Enterrador” (Liam Neeson), ya son historia. A Jimmy le persiguen los crímenes del pasado y la policía no se ha olvidado de él. Su mejor amigo sigue siendo su antiguo jefe, el capo de la mafia irlandesa Shawn  Maguire (Ed Harris), y su peor enemigo, el detective Harding (Víncent D´Onofrio) que lleva 30 años persiguiéndole. Cuando Jimmy se entera de que su hijo Mike (Joel Kinnaman), con el que no mantiene ninguna relación, se ha convertido en el objetivo de Maguire por culpa del hijo de éste, Danny (Boy Holbrook), se verá obligado a elegir entre la familia mafiosa a la que ha pertenecido siempre o la suya, la auténtica, que abandonó hace muchos años. Jimmy sólo tiene una noche para decidir qué camino elegir y a quién debe su lealtad.
       
       
       A Neeson le hemos visto muchas veces ya interpretar al tipo maduro devastado por el pasado, arrepentido de sus pecados, alcoholizado y al que su mala conciencia obliga a ejecutar algún acto de redención para así redimirse y espantar los demonios que asaltan su mente. Pero es que ese papel le va como anillo al dedo sobre todo cuando un director como Collet-Serra sabe imprimir la emoción e intensidad adecuada dotando al personaje de un dramático y emocionante verismo y a la acción de dinamismo, tensión y energía. Además, en esta ocasión está rodeado de un competente elenco; un Ed Harris que parece disfrutar dando oxígeno a un veterano mafioso irlandés cuya lealtad a la organización debe estar por encima de todo; un convincente Vincent D´Onofrio como implacable policía que finalmente se erige en uno de los pocos personajes honestos del relato, y un Joel Kinnaman firme en su decisión de no dejarse manchar por las organizaciones criminales pero que se ve envuelto casualmente en un peligroso asunto que pone en peligro a su familia.


      Una noche para sobrevivir está filmada con oficio a pesar de lo previsible de muchas secuencias (la aparición de Jimmy cuando Danny Maguire está a punto de liquidar a su hijo) y que toda la historia desprende una sensación déjà vu algo desconcertante (llegará un momento en que confundiré muchas de las escenas de estos thrillers protagonizados por Neeson que se me antojan perfectamente intercambiables), pero no cabe duda de que la función funciona en su sórdido retrato de los bajos fondos neoyorquinos, la corrupción policial y la mafia irlandesa, en la trágica determinación del protagonista por impartir justicia y salvar a su hijo en un acto de expiación de sus terribles pecados y la condena insoportable de haber abandonado a su familia.

  
        Collet-Serra sabe dónde situar la cámara en cada momento lo que demuestra que se está convirtiendo en un buen artesano, y si la película rebosa clichés es por culpa de un guión que funciona pero que no tiene como mayor virtud la originalidad. Resulta curioso que el director español se decante siempre por historias en las que los lazos familiares (de sangre o criminales) tienen siempre una relevancia en su dimensión sentimental y trágica; son las escenas de la relación paternofilial, junto a ese tercer y esquinado personaje al que da vida Ed Harris, las que sostienen la acción con un absoluto dominio del tempo narrativo, poniendo énfasis en el dramatismo latente, un efecto tonal que finalmente explotará en set-pieces vibrantes que tienen como insuperable escenario la laberíntica metrópolis de Nueva York retratada en toda su plenitud con unos magníficos barridos aéreos que captan el desasosiego y la amenaza nocturna. La pericia de Collet-Serra para rodar escenas de acción queda patente en esa frenética persecución que se desarrolla en un edificio en llamas y en la vertiginosa persecución automovilística, así como en la claustrofóbica sensación que producen las secuencias rodadas en lugares cerrados. Por supuesto, al tratarse de un relato que se desarrolla durante una larga noche, la acción está dotada de una premura vigorosa y un músculo contundente. Una noche para sobrevivir tiene hechuras de western  urbano (atención esa escena que se desarrolla entre trenes) en donde la nostalgia dolorosa, emocional y la venganza de los veteranos personajes evoca la decadencia de un pasado en el que la lealtad lo era todo, un pasado convertido en cenizas por las nuevas formas del crimen.


                

jueves, 16 de abril de 2015

“EL CINE QUINQUI”: CRÓNICA DE UNA ÉPOCA CONVULSA (I)


      Durante la Transición política española tuvo lugar un fenómeno cinematográfico genuinamente español que llegó a convertirse en un género y que todo el mundo conoce como “cine quinqui”. Estas películas narraban las vivencias y aventuras delictivas de jóvenes y conocidos delincuentes que le debían su fama gracias a ello, un cine que marcó a toda una generación de adolescentes (la mía) que creció y vivió su adolescencia y juventud en una gran urbe como Barcelona, donde podemos afirmar que se inició el género en 1977 con Perros callejeros que luego alcanzaría su esplendor en la década de los ochenta. Una época de alarmante inseguridad ciudadana y desigualdades sociales que dejó a muchos chavales en la marginación o exclusión social. Los temas más recurrentes de estas recordadas películas eran las drogas, los atracos y robos de coches, las críticas al sistema (la corrupción política, policial y de las clases burguesas) y el sexo, todo amenizado con la insustituible música de grupos rumberos como Los Chichos o Los Chunguitos. Muchas de estas películas estaban protagonizadas por los propios delincuentes que a veces utilizaban palabras del caló.


LAS DIEZ MEJORES PELÍCULAS DEL CINE QUINQUI:
          
1-EL PICO (Eloy de la Iglesia, 1983)



      Protagonizada por el malogrado José Luis Manzano, a quien De la Iglesia descubrió e hizo debutar en Navajeros y que moriría a edad temprana en casa del director a causa de una sobredosis, El Pico nos relata la historia de amistad de los hijos de un Guardia Civil  y de un dirigente abertzale en el Bilbao de los primeros años 80. Sin duda la mejor cinta del director sobre la temática, rodada con un fondo de convulsión política y social y con el terrorismo en su etapa más sangrienta. La película es mítica porque casi todos las personajes y buena parte del equipo técnico murieron a causa de las drogas. Filmada con una frescura documentalista aterradora, en el film se mezclan temas como el de la homosexualidad, las drogas y la política para componer un demoledor documento histórico sobre una época y una juventud insatisfecha y autodestructiva. Una película que aún hoy produce un lacerante sentimiento de culpa colectiva y que contó con una secuela inferior estrenada al año siguiente.



2-DEPRISA, DEPRISA (Carlos Saura, 1981)
     

     
     Aportación de Carlos Saura al género que se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín aunque había puesto ya una hermosa pica en el género debutando con  su ópera prima Los Golfos (1959). Deprisa, deprisa  narra la historia de unos chavales que quieren escapar del ambiente marginal en dónde viven. Para ello necesitan dinero y no están dispuestos a trabajar, de modo que sólo hay un método para conseguirlo rápido y vivir deprisa rodada con actores aficionados, algunos de ellos delincuentes, Saura retrata con virtuosismo la España decadente de la Transición y el realismo social de una juventud sin futuro en los barrios marginales de la periferia madrileña. La música de Los Chunguitos ameniza la que es sin duda la que es una de las más bellas y tristes historias de amor con el agitado mundo del lumpen como fondo.



3-PERROS CALLEJEROS (José Antonio de la Loma, 1977)
     

           
          El inicio de todo. La película pionera del género quinqui en España, el fílm mítico dirigido por José Antonio de la Loma que tendría varias secuelas y que no sólo inaugura una corriente sino que sienta unas bases argumentales que serán a partir de entonces repicadas machaconamente y elevaría a “el Torete” a la condición de icono del lumpen interpretado de forma más que convincente por tempranamente fallecido Ángel Fernández Franco, haciendo muy popular la frase “Dale caña Torete, que es robao”. Mucho cariño le tengo a esta película rodada en Barcelona y a la que tuve la oportunidad de asistir a una secuencia de su rodaje. Insisto, los conceptos a partir de entonces se mantendrían invariables en casi todas las muestras del género. El suburbio degradado conocido como la Mina, en San Adrián de Besós, entonces un auténtico basurero, sirve como escenario para reflexionar sobre el negro porvenir de estos chavales y su peligroso descenso a la delincuencia, viviendo en pisos hacinados e insalubres y que sentían que el estado del bienestar no se había creado para ellos. Así, el Torete, el Vaquilla, el Jaro, el Pirri, el Fitipaldi, el Corneta, cuya esperanza de vida no llegaba a la mayoría de edad, forman parte del imaginario de toda una juventud, más urbana que rural, que se identifica con sus golferías a los ricos y las ínfulas de Robin Hood que tenían muchos de sus personajes. Ya saben, las bandas sonoras estaban compuestas por Los Chichos, Los Chunguitos o Bodón 4, que también sacaron provecho del éxito de estas cintas.


   
4-NAVAJEROS (Eloy de la Iglesia, 1980)


       El director Eloy de la Iglesia hace debutar a José Luis Manzano en una comunión artística que duraría algunos años  para meterle en la piel de el Jaro, que acompañado de su banda de chorizos se gana la vida pegando tirones, atracando y robando coches. Se nota la escasez de medios y los intérpretes, la mayoría de ellos tan amateur, que tuvieron que ser doblados debido a su analfabetismo y horrorosa dicción. La línea de diálogos es muy simple y la jerga quinqui ha quedado muy desfasada, pero las secuencias de acción están rodadas eficazmente, con ritmo. El film alcanza una dimensión social naturalista retratando la atmósfera de la época posfranquista, con sus grises y temibles policías, las moles de edificios de protección oficial de la M-30, la diferencia de clases, el paro juvenil, la delincuencia como forma para sobrevivir y las drogas, en un ambiente donde todavía no se tenía noticia de ese apocalíptico jinete que conoceríamos por SIDA.



5-CHOCOLATE (Gil Carretero, 1980)


        Lástima que esta segunda y última película de Carretero se estrenase el mismo año que Navajeros y La quinta del porro, que tuvieron mejor suerte y mayor distribución. Chocolate, con un guión firmado por el escritor José Luis Martín Vigil, se mereció más reconocimiento del que en su día se le dispensó, y fue en formato VHS cuando alcanzó la proyección masiva que no obtuvo en las salas de cine. La trama gira en torno a tres jóvenes de Vallecas, el Muertes, el Jato y la Magda (Manuel de Benito, Ángel Alcazar y Paloma Gil) que bajan a Marruecos para comprar droga barata que luego venderán a un precio más alto en Madrid. Nueva crónica de supervivencia, adicciones y autodestrucción que despliega todos los clichés del género: homosexualidad, prostitución, drogas, machismo, navajas… pero que ampliaba el horizonte más allá del deprimente extrarradio de las grandes ciudades para centrarse en una dramática realidad social que dejó muy diezmada a toda una generación: el consumo compulsivo de todo tipo de drogas y las trágicas consecuencias de su tráfico.

miércoles, 15 de abril de 2015

JESSICA DAVIES, LA MÁS BELLA REINA DEL SELFIE


        La modelo de glamor galesa Jessica Davies nació en Aberystwyth el 11 de abril de 1993 y fue finalista de Miss Gales 2n 2010. Es conocida por sus apariciones en revistas masculinas como Nuts, Zoo y FHM, también claro está, porque es una de las reinas más hermosas del selfie, y para demostrarlo podemos bucear por instagram y buscar en las miles de fotos diseminadas por la red. Ella sólo quería ser modelo, pero debido a sus impresionantes curvas sabía que sólo podía a aspirar a ser modelo erótica, de modo que los hombres hetero hemos salido ganando.



         Cuando se denudó por primera vez estaba un poco nerviosa, algo a lo que, como todo en la vida, se ha ido acostumbrando con el tiempo. Fue durante su etapa en el instituto cuando se le ofreció la posibilidad de posar desnuda en sesiones dirigidas a las revistas para hombres, pero legalmente había que esperar a cumpliera 18 años para poder hacerlo. Estudia sociología en la Universidad de Gales, pues es consciente que la carrera de modelo es corta. Reside en Londres y confiesa que la profesión de modelo es dura porque las sesiones pueden resultar muy largas y fatigosas.


      Jess mide 1´68 cm, pesa 50 kg, tiene el cabello rubio, los ojos azules y una deliciosa piel de nata. Está considerada una de las mejores modelos de glamour de Gran Bretaña, y su éxito fue inmediato y arrollador, tanto que su agenda se inundó de suculentas ofertas de trabajo. Ella tiene su propio calendario erótico, se siente cómoda en su trabajo porque cuenta con el apoyo de su familia y amigos. Sinceramente, creemos que su morbosa belleza y la excitante proyección de su macizo y escultural cuerpo (muy alejado del de las tísicas y enfermizas modelos de pasarelas) en poses muy provocativas, la hacen muy deseada por los hombres que nos volvemos locos por las curvas.