jueves, 16 de abril de 2015

“EL CINE QUINQUI”: CRÓNICA DE UNA ÉPOCA CONVULSA (I)


      Durante la Transición política española tuvo lugar un fenómeno cinematográfico genuinamente español que llegó a convertirse en un género y que todo el mundo conoce como “cine quinqui”. Estas películas narraban las vivencias y aventuras delictivas de jóvenes y conocidos delincuentes que le debían su fama gracias a ello, un cine que marcó a toda una generación de adolescentes (la mía) que creció y vivió su adolescencia y juventud en una gran urbe como Barcelona, donde podemos afirmar que se inició el género en 1977 con Perros callejeros que luego alcanzaría su esplendor en la década de los ochenta. Una época de alarmante inseguridad ciudadana y desigualdades sociales que dejó a muchos chavales en la marginación o exclusión social. Los temas más recurrentes de estas recordadas películas eran las drogas, los atracos y robos de coches, las críticas al sistema (la corrupción política, policial y de las clases burguesas) y el sexo, todo amenizado con la insustituible música de grupos rumberos como Los Chichos o Los Chunguitos. Muchas de estas películas estaban protagonizadas por los propios delincuentes que a veces utilizaban palabras del caló.


LAS DIEZ MEJORES PELÍCULAS DEL CINE QUINQUI:
          
1-EL PICO (Eloy de la Iglesia, 1983)



      Protagonizada por el malogrado José Luis Manzano, a quien De la Iglesia descubrió e hizo debutar en Navajeros y que moriría a edad temprana en casa del director a causa de una sobredosis, El Pico nos relata la historia de amistad de los hijos de un Guardia Civil  y de un dirigente abertzale en el Bilbao de los primeros años 80. Sin duda la mejor cinta del director sobre la temática, rodada con un fondo de convulsión política y social y con el terrorismo en su etapa más sangrienta. La película es mítica porque casi todos las personajes y buena parte del equipo técnico murieron a causa de las drogas. Filmada con una frescura documentalista aterradora, en el film se mezclan temas como el de la homosexualidad, las drogas y la política para componer un demoledor documento histórico sobre una época y una juventud insatisfecha y autodestructiva. Una película que aún hoy produce un lacerante sentimiento de culpa colectiva y que contó con una secuela inferior estrenada al año siguiente.



2-DEPRISA, DEPRISA (Carlos Saura, 1981)
     

     
     Aportación de Carlos Saura al género que se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín aunque había puesto ya una hermosa pica en el género debutando con  su ópera prima Los Golfos (1959). Deprisa, deprisa  narra la historia de unos chavales que quieren escapar del ambiente marginal en dónde viven. Para ello necesitan dinero y no están dispuestos a trabajar, de modo que sólo hay un método para conseguirlo rápido y vivir deprisa rodada con actores aficionados, algunos de ellos delincuentes, Saura retrata con virtuosismo la España decadente de la Transición y el realismo social de una juventud sin futuro en los barrios marginales de la periferia madrileña. La música de Los Chunguitos ameniza la que es sin duda la que es una de las más bellas y tristes historias de amor con el agitado mundo del lumpen como fondo.



3-PERROS CALLEJEROS (José Antonio de la Loma, 1977)
     

           
          El inicio de todo. La película pionera del género quinqui en España, el fílm mítico dirigido por José Antonio de la Loma que tendría varias secuelas y que no sólo inaugura una corriente sino que sienta unas bases argumentales que serán a partir de entonces repicadas machaconamente y elevaría a “el Torete” a la condición de icono del lumpen interpretado de forma más que convincente por tempranamente fallecido Ángel Fernández Franco, haciendo muy popular la frase “Dale caña Torete, que es robao”. Mucho cariño le tengo a esta película rodada en Barcelona y a la que tuve la oportunidad de asistir a una secuencia de su rodaje. Insisto, los conceptos a partir de entonces se mantendrían invariables en casi todas las muestras del género. El suburbio degradado conocido como la Mina, en San Adrián de Besós, entonces un auténtico basurero, sirve como escenario para reflexionar sobre el negro porvenir de estos chavales y su peligroso descenso a la delincuencia, viviendo en pisos hacinados e insalubres y que sentían que el estado del bienestar no se había creado para ellos. Así, el Torete, el Vaquilla, el Jaro, el Pirri, el Fitipaldi, el Corneta, cuya esperanza de vida no llegaba a la mayoría de edad, forman parte del imaginario de toda una juventud, más urbana que rural, que se identifica con sus golferías a los ricos y las ínfulas de Robin Hood que tenían muchos de sus personajes. Ya saben, las bandas sonoras estaban compuestas por Los Chichos, Los Chunguitos o Bodón 4, que también sacaron provecho del éxito de estas cintas.


   
4-NAVAJEROS (Eloy de la Iglesia, 1980)


       El director Eloy de la Iglesia hace debutar a José Luis Manzano en una comunión artística que duraría algunos años  para meterle en la piel de el Jaro, que acompañado de su banda de chorizos se gana la vida pegando tirones, atracando y robando coches. Se nota la escasez de medios y los intérpretes, la mayoría de ellos tan amateur, que tuvieron que ser doblados debido a su analfabetismo y horrorosa dicción. La línea de diálogos es muy simple y la jerga quinqui ha quedado muy desfasada, pero las secuencias de acción están rodadas eficazmente, con ritmo. El film alcanza una dimensión social naturalista retratando la atmósfera de la época posfranquista, con sus grises y temibles policías, las moles de edificios de protección oficial de la M-30, la diferencia de clases, el paro juvenil, la delincuencia como forma para sobrevivir y las drogas, en un ambiente donde todavía no se tenía noticia de ese apocalíptico jinete que conoceríamos por SIDA.



5-CHOCOLATE (Gil Carretero, 1980)


        Lástima que esta segunda y última película de Carretero se estrenase el mismo año que Navajeros y La quinta del porro, que tuvieron mejor suerte y mayor distribución. Chocolate, con un guión firmado por el escritor José Luis Martín Vigil, se mereció más reconocimiento del que en su día se le dispensó, y fue en formato VHS cuando alcanzó la proyección masiva que no obtuvo en las salas de cine. La trama gira en torno a tres jóvenes de Vallecas, el Muertes, el Jato y la Magda (Manuel de Benito, Ángel Alcazar y Paloma Gil) que bajan a Marruecos para comprar droga barata que luego venderán a un precio más alto en Madrid. Nueva crónica de supervivencia, adicciones y autodestrucción que despliega todos los clichés del género: homosexualidad, prostitución, drogas, machismo, navajas… pero que ampliaba el horizonte más allá del deprimente extrarradio de las grandes ciudades para centrarse en una dramática realidad social que dejó muy diezmada a toda una generación: el consumo compulsivo de todo tipo de drogas y las trágicas consecuencias de su tráfico.

miércoles, 15 de abril de 2015

JESSICA DAVIES, LA MÁS BELLA REINA DEL SELFIE


        La modelo de glamor galesa Jessica Davies nació en Aberystwyth el 11 de abril de 1993 y fue finalista de Miss Gales 2n 2010. Es conocida por sus apariciones en revistas masculinas como Nuts, Zoo y FHM, también claro está, porque es una de las reinas más hermosas del selfie, y para demostrarlo podemos bucear por instagram y buscar en las miles de fotos diseminadas por la red. Ella sólo quería ser modelo, pero debido a sus impresionantes curvas sabía que sólo podía a aspirar a ser modelo erótica, de modo que los hombres hetero hemos salido ganando.



         Cuando se denudó por primera vez estaba un poco nerviosa, algo a lo que, como todo en la vida, se ha ido acostumbrando con el tiempo. Fue durante su etapa en el instituto cuando se le ofreció la posibilidad de posar desnuda en sesiones dirigidas a las revistas para hombres, pero legalmente había que esperar a cumpliera 18 años para poder hacerlo. Estudia sociología en la Universidad de Gales, pues es consciente que la carrera de modelo es corta. Reside en Londres y confiesa que la profesión de modelo es dura porque las sesiones pueden resultar muy largas y fatigosas.


      Jess mide 1´68 cm, pesa 50 kg, tiene el cabello rubio, los ojos azules y una deliciosa piel de nata. Está considerada una de las mejores modelos de glamour de Gran Bretaña, y su éxito fue inmediato y arrollador, tanto que su agenda se inundó de suculentas ofertas de trabajo. Ella tiene su propio calendario erótico, se siente cómoda en su trabajo porque cuenta con el apoyo de su familia y amigos. Sinceramente, creemos que su morbosa belleza y la excitante proyección de su macizo y escultural cuerpo (muy alejado del de las tísicas y enfermizas modelos de pasarelas) en poses muy provocativas, la hacen muy deseada por los hombres que nos volvemos locos por las curvas.
                                             


lunes, 13 de abril de 2015

CRÍTICA: "EL CAPITAL HUMANO"

O eres dinero o no eres nada
EL CAPITAL HUMANO  êêêê
DIRECTOR: PAOLO VIRZÌ.
INTÉRPRETES: VELERIA BRUNI TEDESCHI, FABRIZIO BENTIVOGLIO, VALERIA GOLINO, FABRIZIO GIFUNI, LUIGI LO CASCIO, GIOVANNI ANZALDO, MATILDE GIOLI.
GÉNERO: DRAMA / ITALIA / 2014  DURACIÓN: 109 MINUTOS.   
        

      El director italiano Paolo Virzì (Livorno, 1964) debutó en 1994 con la comedia La bella vitta, un relato sobre la problemática relación de un matrimonio en una pequeña ciudad italiana. Tras una carrera que comprende una docena de títulos integrados en el mismo género, adapta muy libremente la exitosa novela homónima del escritor y crítico de cine Stephen Amidon para construir una crítica social sobre las causas y las consecuencias de la crisis financiera, dando forma así a una de las mejores películas italianas de los últimos años. “El capital humano” es el nombre que se da a los distintos elementos a tener en cuenta por las compañías aseguradoras y que, basándose en ciertos parámetros, sirven para calcular lo que esas compañías tienen que pagar  a sus clientes  para saldar su póliza de seguro de vida. El desguace de la sociedad del bienestar y la extinción de la clase media durante la actual crisis económica que estalló de forma patente en 2008 pero que venía gestándose desde mucho tiempo antes, trituró los sueños y aspiraciones de millones de personas abocando sus vidas a la más denigrante precariedad: o eres dinero o no eres nada.
     

        En la víspera de Navidad, un ciclista es arrollado por un todoterreno que se da a la fuga. El desgraciado accidente cambiará el destino de las tres familias que se ven involucradas: la del millonario Giovanni Bernaschi (Fabrizio Gifuni), un especulador que ha creado un fondo opaco que ofrece un 40 por ciento de interés anual atrayendo y esquilmando a los ingenuos inversores; la de Dino Ossola (Fabrizio Bentivoglio), un ambicioso agente inmobiliario cuya empresa está al borde de la quiebra y que tiene aspiraciones de ascender en la escala social al precio que sea, y Luca Ambrosini (Giovanni Anzaldo), un joven huérfano que tras pasar un tiempo en el reformatorio vive con su irresponsable tío.


        Se me hace imposible comentar El capital humano sin rememorar aquella desoladora obra maestra escrita y dirigida en 1955 por Juan Antonio Bardem titulada Muerte de un ciclista. Cruda crónica sobre la corrompida clase burguesa de la época, sobre su culpa y remordimientos manchados por los lodos de la pasada guerra, y la esperanza de una nueva generación que comenzaba a mirar el futuro sin odio, sin mirar al retrovisor y dispuestos a luchar por las injusticias sociales. Si en el film de Bardem  la víctima es un obrero ciclista que es atropellado camino del trabajo por una pareja de amantes burgueses, aquí es un camarero que se dirige en bicicleta a su casa para descansar tras una fatigosa jornada de trabajo. 


       No obstante, en las dos películas, el atropello sirve de detonante para levantar acta sobre el estado de las cosas. Paolo Virzì toma como escenario las ciudades de Varese y Como (que tienen el PIB más alto de Italia y cuyos orgullosos habitantes se enfadaron mucho con el rodaje) para recrear la obscena cotidianidad de esa clase riquísima que vive aislada en una burbuja ajena a la ruina del país y sus diarias miserias, y través de la cual se puede desmontar esa falacia de que la muerte nos iguala a todos, pues la muerte tendrá el mismo valor que tu capital en el banco. Así, la función cumple el objetivo de enervar al espectador por el enfoque tan realista como hiriente del carácter miserable de esa clase adinerada y señalarla como la máxima responsable de la deriva económica de un país y a la que sólo le importa mantener su envidiable estatus.


      El espectador cinéfilo también algunas similitudes argumentales con uno de los episodios de Relatos salvajes (2014), el aclamado film del argentino Damián Szifrón donde también una serie de personajes se ven relacionados a causa de un atropello. De narración fragmentada en capítulos que encajan como piezas de un puzle perfecto, El capital humano no sólo resulta eficaz en su retrato de los sucios juegos del poder, de una sociedad podrida  por los desmanes de tiburones financieros sin escrúpulos y trepas de insaciable codicia, pues de igual modo se impone como reveladora de ese dolor agudo e íntimo que te hace ver que la balanza de la derrota se inclina siempre para el mismo sitio, apuntando a los parias del nuevo siglo, a los que la justicia poética sólo regala la fugaz luz del amor para sobrellevar sus desdichas. 


     Y Sí, dentro de esa burguesía degenerada hasta los extremos más perversos de la hipocresía, también es posible encontrar algún alma sufriente condenada a convivir con sus frustraciones en una jaula de oro. Como ese personaje al que da vida maravillosamente Valeria Bruni Tedeschi, que rodeada de un lujo asiático se afana en camuflar su fracaso matrimonial sin poder realizar su gran sueño: rehabilitar un viejo teatro para dar rienda suelta a sus ínfulas de actriz. En una última conversación con su marido (un Fabrizio Gifuni colosal dando oxígeno a un tiburón financiero) y como preámbulo de una fiesta en su mansión, le dice:
-Si a tus invitados les dieras comida para perros te admirarían igual. Mira qué contentos están.
-¿Deberían estar tristes?
- No, claro que no. Las cosas les van tan bien. Apostaron por la ruina de este país y ganaron.