sábado, 4 de abril de 2015

DARLINE CARVALHO, BRAGAS CALIENTES

       
     
      La bellísima modelo erótica brasileña Darline Carvalho (Sao Paulo, 24 de febrero de 1992) se nos presenta como una chica dinámica y multidisciplinar que a la profesión de modelo suma un sólido currículum como licenciada en danza clásica y teatro, estudios universitarios de moda y asiste a clases de inglés. Esto no hace que descuide su forma física, y para mantener sus piernas fibrosas y glúteos tersos practica con pesas en el gimnasio aunque siempre encuentra un poco de tiempo para visitar buenos restaurantes y para pasear su escultural cuerpo por las ardientes arenas de la playa.


       
      Con 23 años, 1´60 cm de estatura y unas curvas de infarto, se define a sí misma como una mujer decidida porque siente que cuando una persona tiene determinación todo comienza a fluir… también, dice, en la cama, en donde, nos cuenta, le gusta ser dominada. Cuando se le pregunta si hay alguna cosa que cambiaría de ella, contesta con seguridad que no ¿y en el mundo? La corrupción a todos los niveles, sobre todo en las instituciones. Darline sueña con tener una tienda de ropa femenina y confiesa que también le gusta el teatro porque le encanta estar encima de las tablas actuando y el calor del público.



       
      Se muestra atrevida cuando se le pregunta ¿si tus bragas hablaran que dirían?: Estoy caliente, responde risueña. En su tiempo libre le gusta salir a cenar en los restaurantes de la playa y hacer el amor tomándose su tiempo para disfrutar plenamente de ese maravilloso placer. Pero la verdad es que tiene el tiempo muy ocupado entre la universidad, la academia de inglés y el gimnasio. Lo que más le atrae de los hombres es el misterio, no le gustan los hombres transparentes que enseñan demasiado pronto sus cartas, y con ellas, sus gustos, apetencias y debilidades. Está, eso sí, muy contenta de la sesión de fotos que ha realizado para la web Bella da Semana, un sitio que admira sintiéndose orgullosa de haber participado en él con un trabajo muy sensual. Por supuesto, ella es consciente de lo mucho que nosotros se lo agradecemos.



viernes, 3 de abril de 2015

CRÍTICA: "ALLELUIA"

El mal como golosina
ALLELUIA  êêêê
DIRECTOR: FABRICE DU WELZ.
INTÉRPRETES: LOLA DUEÑAS, LAURENT LUCAS, DAVID MURGIA, STÉPHANE BISSOT, HÉLÉNA NOGUERRA.
GÉNERO: THRILLER / BÉLGICA / 2014  DURACIÓN: 93 MINUTOS.   
       

     
       Las correrías criminales de la pareja formada por Martha Beck y Raymond Fernández  (conocidos como “Los asesinos de los corazones solitarios”) a finales de los años 40, acusados finalmente de tres asesinatos –aunque ellos confesaron haber matado a 17 mujeres-, condenados a muerte y ejecutados en la silla eléctrica el 8 de marzo de 1951, han dado lugar a varias películas muy interesantes que nos ofrecen una idea de lo atractivo de esta historia y el impacto que los asesinatos de esta pareja de serial killers ha tenido en la literatura, el cine y el imaginario colectivo desde la segunda mitad del pasado siglo.
     

      
       La primera de ellas fue Los asesinos de la luna de miel (Leonard Kastle, 1969) la única película que dirigió su autor y ejemplo excepcional de film de culto sombrío y desasosegante. Filmada en áspero blanco y negro, recrea una pasión enfermiza que muestra cómo el amor puede crear monstruos más terroríficos que el odio. El mexicano Arturo Ripstein realizó su propia versión de los hechos en 1996 con el título Profundo carmesí, un excelente film protagonizado por Regina Orozco y Daniel Giménez Cacho que bordan el retrato de una pareja tan chocante como patética y que Ripstein nos presenta de forma conmovedora y algo folletinesca, componiendo un retrato del deseo incontrolable y su inexorable destino. Algo más floja pero ni mucho menos despreciable resultó Corazones solitarios (Todd Robinson, 2006) y aunque Salma Hayek es físicamente la antítesis de Martha Beck y la cinta resulta en exceso academicista, la podemos considerar una revisión aceptable de aquellos terribles hechos.


     
       El belga Fabrice Du Welz ha realizado una portentosa nueva versión de aquellos hechos reales al narrar la historia de Gloria (Lola Dueñas) que vive con su pequeña hija tratando de olvidar su matrimonio con un tipo celoso. Michel (Laurent Lucas), sin embargo, se aprovecha de las mujeres seduciéndolas y robándoles el dinero. A través de una cita por internet, tienen un encuentro y ella se enamora perdidamente de él. Tanto que Gloria decide ayudar a Michel en sus estafas, pero cuando los celos afloren, Gloria se ve inmersa en una orgía sangrienta de la que saldrán malparadas las mujeres seducidas por Michel.  


       Filmada en 16 mm, con una fotografía de textura sucia y granulosa cortesía de Manuel Dacosse y prodigiosas interpretaciones de Lola Dueñas (¡qué pedazo de actriz!) y Laurent Lucas, el director de Calvaire firma la segunda entrega de su trilogía sobre el noir rural, un film dividido en cuatro actos (Gloria, Marguerite, Gabriella, Solange) que surca los indómitos territorios del drama, el terror y el humor más negro para componer una escalofriante crónica sobre el mal como adicción, como una golosina irresistible que toma como coartada los celos, la pasión desmedida y degenerada y la locura inflamada por un éxtasis virulento, por un carácter demoníaco.


        En la mirada de Lola Dueñas se concentra el salvaje impulso de la locura de amor  más extrema (¡Aleluya, Aleluya, Gloria, Gloria, Aleluya!), la aberrante y desquiciada relación que mantiene con Michel, tan indecente, inmoral y sádica, traspasa todos los límites de los oscuros abismos del alma humana, destrozando las barreras de la irracionalidad. Gloria y Michel, la relación explosiva y fatal de dos seres fracasados con una trayectoria asesina demencial que deja un reguero de cadáveres y a los que no mueve mayor interés o recompensa que el éxtasis bestial, primitivo; amor y asesinatos, sangre y sexo. Du Welz recrea una atmósfera claustrofóbica y malsana siempre asaltada por los impulsos enajenados de Gloria, que firma con un escabroso y sangriento epílogo cada capítulo. El simbólico círculo de fuego alrededor del cual bailan desnudos los protagonistas una danza macabra (llamas purificadoras como fantasía infernal de una brujería risible de salón) puede servir de metáfora de ese amor fou en el que la carne se muestra tan inmaterial como el deseo proscrito. Una película tan excelente como perturbadora.




miércoles, 1 de abril de 2015

CRÍTICA: "CALABRIA"

Los ritos primitivos de la mafia
CALABRIA  êêêê
DIRECTOR: FRANCESCO MUNZI.
INTÉRPRETES: MARCO LEONARDI, PEPPINO MAZZOTTA, FABRIZIO FERRACANE, GIUSSEPE FUMO, BARBORA BOBULOVA.
GÉNERO: MAFIA / ITALIA / 2015  DURACIÓN: 103 MINUTOS.   
       
 
     La carrera del director italiano Francesco Munzi (Roma, 1969) no debería pasar desapercibida para el aficionado y tendría que ser atendida también por las organizaciones de derechos civiles y por cualquier ciudadano sensible preocupado por los problemas de la inmigración, la explotación y la violencia. Su debut con Saimir (204) nos narra la historia de un padre y un hijo procedentes de la Europa del Este. El padre explota a sus compatriotas y vecinos hasta que el hijo se rebela abriendo el camino a la regeneración. Su siguiente film, Il resto della notte (2008) retrata a una comunidad rica en el noreste de Italia que vive inmersa en sus temores por la inmigración. Iba siendo hora de que un film de Munzi se estrenara comercialmente en España (los films citados anteriormente tuve que verlos on line y en versión original sin subtítulos), todo gracias al gran momento que vive el cine italiano con films como Gomorra, La mejor oferta o La gran belleza.
     

      
       Calabria nos sitúa en una pequeña aldea de dicha región italiana, en donde tres hermanos hijos de un pastor, Luciano, Luigi y Rocco (Fabrizio Ferracane, Marco Leonardi y Peppino Mazzotta) llevan años viviendo del lucrativo negocio familiar: el tráfico de drogas en el entorno de la mafia calabresa, la ´Ndrangheta. Luciano, el mayor, intenta mantenerse al margen hasta que su conflictivo y descerebrado hijo, Leo (Giussepe Fumo) empieza a acercarse a su carismático tío Luigi y sus turbios negocios. Cuando Leo pierde el control una noche disparando a las puertas de un bar de un conocido clan mafioso, estalla una guerra en la que los hermanos se ven forzados a unirse de nuevo para defender el honor y las vidas de la familia.


      
       Basada en la novela Anime Nere (Alma negra) de Gioacchino Criaco, Calabria es junto a Gomorra una de las películas más naturalistas sobre la mafia que se han rodado, hay algo físicamente repulsivo, pegajoso, en estos sucios asuntos de familia, germen y núcleo de ese tipo de criminalidad que extiende sus tentáculos a modo de siniestra cooperativa delictiva o sindicato del crimen. El crimen como una forma de vida, como empresa participativa, con su bagaje de ancestrales vendettas y su inalterable mantra “Ojo por ojo, diente por diente”. Calabria es una de las regiones más pobres de Italia, cuenta con una altísima tasa de desempleados y una fuerte emigración interior. En el epicentro rural de esa degradada región nació la ´Ndrangheta, la mafia local, con un largo historial de crímenes y una de las más temidas por su ferocidad. Y Munzi acierta dotando a su crónica de un ritmo pausado para bucear por su estructura interna, sus mecanismos de pulsión criminal y sus orígenes con un realismo estremecedor, mostrando la solidez de sus cimientos y pilares, las sucias manos de los hermanos Carbone sobre cualquier negocio delictivo, ya sea el tráfico de drogas, armas e incluso la construcción, y el verso suelto que representa Luciano, el único de los hermanos que se gana el pan con el sudor de su frente y que no ha sucumbido al mal, a los malditos vínculos de sangre que acaban por pudrir la sangre de su hijo, dramático ejemplo de la erótica que el crimen desprende para las personas más débiles.


       
       La importancia de la ofensa, que en cualquier otro ámbito no pasaría de ser un capítulo menor para engrosar el anecdotario, representa para la mafia una afrenta, un punto de inflexión en su dinámica familiar, social y criminal. La cinematografía italiana ya ha dado muestras de ese ambiente opresivo rural, del poder y el miedo que infunden estas organizaciones mafiosas en films como Gente de respeto, Una cuestión de honor o Sola frente a la violencia, pero en Calabria no hay lugar para la distancia ficcional ni las sutilezas, la frescura con que Munzi recrea las disputas familiares y el destino aciago, escrito con la violencia de unos personajes para los que el crimen es una enfermedad hereditaria, documenta los rasgos más primitivos de esta perversa organización. El asfixiante tono hiperrealista que desprecia las florituras, de una cercanía sobrecogedora, otorga un tono seco, gélido, a las acciones más anodinas (el posible matrimonio del crápula Leo con una joven que estrechará lazos entre dos clanes, la desubicación de la mujer norteña y cosmopolita de Rocco), esas que tienen que ver con el entramado familiar y su ancestral árbol genealógico, del que se derivan los conflictos paternofiliales y las diferencias irreconciliables, la raíz del odio y la podredumbre de una comunidad hermética, bunkerizada, por donde transitan personajes con el alma negra. Con portentosas y creíbles interpretaciones de actores poco conocidos por estos lares, una excepcional fotografía de Vladan Radovic sobre los rústicos y espectaculares paisajes del sur de Calabria, Munzi firma, de manera solvente y magnética, una crónica a pequeña escala sobre los ritos criminales de la ´Ndrangheta, que desemboca en un final tremendo a modo de tragedia griega, que ahoga de manera atroz cualquier atisbo de redención.