La cantante
sudafricana Yolandi Visser (o Yo-Landi Vi$$er) nació el 3 de marzo de
1984 en Anri Du Toit. Covocalista junto a Ninja
del grupo de rap-rave DieAntwoord, formó parte de potentes
bandas como Max Normal TV y The Constructus Corporation. Es, al igual que
Ninja, vegetariana, y tiene una hija llamada Sixteen Jones y otro hijo adoptado
llamado Tokkie con su pareja musical, que también fue, hasta su separación,
pareja sentimental. En el año 2008, se unió al colectivo sudafricano de hip-hop,
en donde realizó un papel de asistenta personal de su líder, Max Normal, otro
de los pseudónimos de Watkin Tudor Jones aka Ninja, apareciendo en varios
vídeos musicales.
Fue en 2009
cuando formó junto a Watkin el grupo de rap experimental llamado Die Antwoord. Una
banda que se califica a sí misma como una mezcla de diversas culturas,
bautizando su estilo como música “Zef”, un término afrikáans que se traduce
como la cultura de los blancos sudafricanos de clase trabajadora, con especial
referencia a aquellos que residen en Ciudad del Cabo. Las letras del grupo son
creadas tanto en afrikáans como en inglés.
En el caso de
Die Antwoord, el perfil de Vi$$er es el de una cantante rapera sex-pot, algo
así como una mujer sensual que incita a los hombres haciéndoles creer que
tienen alguna oportunidad con ella. Hasta ahora el mejor trabajo del grupo es Ten$ion (2012), y acaba de debutar en la
pantalla grande de la mano de un compatriota suyo, el director de cine
sudafricano Neill Blomkamp, en el
film de ciencia-ficción Chappie, que se estrena en nuestro
país el próximo día 13 de marzo de 2015. Hemos tenido a bien de elegir a
YoLandi Vi$$er como nuestra musa rapera de los guetos y los bajos fondos, una de esas
raras y hermosas flores que germinan de vez en cuando en cualquier estercolero white trash.
Las fotos ilustran su carácter impúdico y su rebeldía. ¡¡¡Aplaudimos!!!
La picante
modelo erótica brasileña AmandaSagaz (Sao José, Santa Catarina, 26 de
agosto de 1995) nos descubre una belleza salvaje enmarcada en su 1´57 cm de
estatura y 46 kg de peso que otorgan un equilibrado volumen a su hermoso
cuerpo. Pero si hay algo que no le falta a esta jovencita de 19 añitos es
ingenio, pues ella confiesa que es muy atrevida en la cama y que por
impresionar a un hombre hace uso de todo tipo de accesorios y las fantasías más
atrevidas, tanto que su imaginación no deja de trabajar.
Luciendo las
envidiables medidas 92-63-93, esta pequeña diablesa observa detenidamente su
cuerpo en el espejo cuando nadie está mirando y cuando se le pregunta si ha
besado alguna vez a alguna mujer responde que no siente ese deseo. Le gusta
bailar zumba, lo que más ama es a su familia y lo que más odia es la mentira.
Para Amanda lo imprescindible es la honestidad, y comenta que el sexo es la
conquista, la entrega, el amor, el placer de estar con alguien.
La bebida
favorita de Amanda es el vodka pero no tiene una comida predilecta porque
piensa que todos los alimentos si son naturales son saludables. También nos dice
que su color favorito es el rosa y su película La vida es bella. Demuestra ambición cuando declara que quiere
ganar mucho dinero con su trabajo de modelo para comprarse un apartamento… y,
desde luego, cumplir sus sueños es obtener el reconocimiento. La bella de Sao
José siempre quiso obtener la fama y el reconocimiento, algo que en parte
consiguió tras aparecer posando desnuda en la web belladasemana.com, una
invitación que no pudo rechazar y de la que ha quedado muy satisfecha con los
resultados. Nosotros también.
La carrera como
directora cinematográfica de Ava
DuVernay comenzó en el año 2008 con el documental sobre el movimiento
artístico LA Good Life Café titulado This
is the Life. Una cinta que desconozco, lo mismo que el drama I
Will Follow (2011) un film independiente inédito en España que narra la
etapa depresiva de una mujer y los doce visitantes que acuden para ayudarla. Sí
tuve la oportunidad de ver su siguiente trabajo, Middle of Nowhere (2012)
un poderoso drama sobre la supervivencia
de una mujer afroamericana que se esfuerza por mantener su matrimonio y su
identidad cuando su marido es condenado a 8 años de prisión. Un film en el que
ya contó con el concurso de David Oyelowo. La directora afroamericana nacida en
Los Ángeles, siempre preocupada por los dramas íntimos, la alienación, la
soledad de la mujer y las tensiones sociales, levanta acta sobre uno de los
acontecimientos más señalados de la historia de Norteamérica y por los
activistas de los derechos civiles y la comunidad afroamericana: la marcha
liderada por Martin Luther King Jr., desde Selma a Montgomery (Alabama) por la
igualdad del derecho al voto de todos los estadounidenses sin importar la raza.
Selma
es la crónica sobre la lucha del político y activista Martin Luther King Jr. (David Oyelowo) en defensa de los derechos
civiles y narra la mítica marcha que llevó al presidente Lyndon B. Johnson (Tom Wilkinson) a aprobar la ley sobre el derecho
al voto de los ciudadanos de color en los estados sureños donde en la década de
los sesenta todavía estaba vigente la segregación racial. En realidad, se realizaron
tres marchas: las dos primeras hasta el puente de Edmund Pettus de Selma en
donde tuvo lugar la brutal represión conocida como Domingo Sangriento el 7 de
marzo de 1965; y la última, que comenzó el 21 del mismo mes y que terminó en
Montgomery el día 24.
Tras disfrutar de esta estupenda
película me gustaría reseñar en primer lugar que hasta la fecha nadie en la
historia del cine y la televisión ha logrado encarnar con tanta empatía,
dignidad, realismo, humanidad, majestuosidad y cercanía como David Oyelowo al
reverendo Luther King, captando con prodigioso mimetismo su espíritu humanista,
inconformista y luchador y sus geniales dotes de estratega y orador (atención a
su discurso en el funeral del joven activista asesinado por la policía). Un
retrato conmovedor de uno de los hombres más importantes de la historia de la
humanidad por su oposición a la guerra, su lucha contra la pobreza, la no
discriminación y los derechos civiles básicos de la comunidad negra de los
Estados Unidos. Quiero recalcar esto porque se me antoja el mayor aliciente
como síntesis pedagógica sobre la figura de un hombre que con sus pensamientos,
sus palabras y marchas pacíficas consiguió aunar los anhelos y voluntades de la
América negra por salir del gueto y formar parte activa y representativa de una
nación que tras abolir la esclavitud les enfrentó con su condición de
ciudadanos de segunda negándoles los más fundamentales derechos en estados como
Alabama. Ava DuVernay recrea con exquisita pulcritud y rigurosidad aquellos
convulsos días de marzo de 1965 en un
contexto de cambios profundos de la sociedad y en donde la figura colosal de
King se agiganta alumbrando su faceta espiritual y de activista, su vida familiar,
sus dilemas morales y existenciales y su dimensión histórica. Una visión
didáctica aunque nada academicista que fusiona el conflicto íntimo con el
pálpito de la calle, y que en su meta triunfal encendió la llama de la
esperanza.
Selma
es un film que, despojado de todo lo que no es esencial, se eleva como un
hermoso homenaje a todas las personas que han dado su vida luchando por un
mundo más justo, un canto a la esperanza a favor de la dignidad de todos los
seres humanos sin distinción de clase o raza poniendo el énfasis en el valor de la solidaridad. Sólo
alguien con un nivel de estupidez rayano en la inconsciencia puede negar el
legado imperecedero dejado por el doctor
Martin Luther King Jr., y a pesar de que estamos ante un relato episódico sobre
las movilizaciones sociales que tuvieron lugar en aquellos días de mediados de
la década de los sesenta (y no ante un biopic) en la población de Selma, la
figura de King (que ya había sido galardonado con el Premio Nobel en 1964) se
impone como eje central y guía cuyas decisiones nunca son irreflexivas, consciente
de que de ellas dependían en parte suma los avances en derechos humanos que
marcaron un punto de inflexión en la historia.
Con una potentísima
fotografía a cargo de Bradford Young y espléndidas actuaciones de secundarios
como Tom Wilkinson dando oxígeno a un cobarde Lyndon B. Johnson, Tim Roth encarnando
al fanático racista gobernador demócrata George Wallace, Carmen Ejogo como la
esposa de King y Giovanni Ribisi como asesor en derechos civiles del presidente
Johnson, el film contiene momentos de gran emotividad (la bomba que estalla segando
la vida de las cuatro niñas en la iglesia, la carga bestial de la policía en el
puente Pettus contra una marcha pacífica y unas personas vulnerables) así como
las trascendentes palabras de King como eco del pensamiento hondo de aquel gran
orador y luchador irreductible. Mi
severa conclusión es que detrás del biombo de la alta política, las injusticias
sociales sólo les interesan a quienes las sufren. De nuestra lucha depende
cambiar el rumbo de la historia.