miércoles, 11 de marzo de 2015

YO-LANDI VI$$ER, LA MUSA RAPERA WHITE TRASH DEBUTA EN EL CINE.

   
     La cantante sudafricana Yolandi Visser (o Yo-Landi Vi$$er) nació el 3 de marzo de 1984 en Anri Du Toit. Covocalista junto a Ninja del grupo de rap-rave Die Antwoord, formó parte de potentes bandas como Max Normal TV y The Constructus Corporation. Es, al igual que Ninja, vegetariana, y tiene una hija llamada Sixteen Jones y otro hijo adoptado llamado Tokkie con su pareja musical, que también fue, hasta su separación, pareja sentimental. En el año 2008, se unió al colectivo sudafricano de hip-hop, en donde realizó un papel de asistenta personal de su líder, Max Normal, otro de los pseudónimos de Watkin Tudor Jones aka Ninja, apareciendo en varios vídeos musicales.


       Fue en 2009 cuando formó junto a Watkin el grupo de rap experimental llamado Die Antwoord. Una banda que se califica a sí misma como una mezcla de diversas culturas, bautizando su estilo como música “Zef”, un término afrikáans que se traduce como la cultura de los blancos sudafricanos de clase trabajadora, con especial referencia a aquellos que residen en Ciudad del Cabo. Las letras del grupo son creadas tanto en afrikáans como en inglés.



       En el caso de Die Antwoord, el perfil de Vi$$er es el de una cantante rapera sex-pot, algo así como una mujer sensual que incita a los hombres haciéndoles creer que tienen alguna oportunidad con ella. Hasta ahora el mejor trabajo del grupo es Ten$ion (2012), y acaba de debutar en la pantalla grande de la mano de un compatriota suyo, el director de cine sudafricano Neill Blomkamp, en el film de ciencia-ficción Chappie, que se estrena en nuestro país el próximo día 13 de marzo de 2015. Hemos tenido a bien de elegir a YoLandi Vi$$er como nuestra musa rapera de los guetos y los bajos fondos, una de esas raras y hermosas flores que germinan de vez en cuando en cualquier estercolero white trash. Las fotos ilustran su carácter impúdico y su rebeldía. ¡¡¡Aplaudimos!!!

lunes, 9 de marzo de 2015

AMANDA SAGAZ: EN LA CAMA… IMAGINACIÓN.

      
       La picante modelo erótica brasileña Amanda Sagaz (Sao José, Santa Catarina, 26 de agosto de 1995) nos descubre una belleza salvaje enmarcada en su 1´57 cm de estatura y 46 kg de peso que otorgan un equilibrado volumen a su hermoso cuerpo. Pero si hay algo que no le falta a esta jovencita de 19 añitos es ingenio, pues ella confiesa que es muy atrevida en la cama y que por impresionar a un hombre hace uso de todo tipo de accesorios y las fantasías más atrevidas, tanto que su imaginación no deja de trabajar. 



       Luciendo las envidiables medidas 92-63-93, esta pequeña diablesa observa detenidamente su cuerpo en el espejo cuando nadie está mirando y cuando se le pregunta si ha besado alguna vez a alguna mujer responde que no siente ese deseo. Le gusta bailar zumba, lo que más ama es a su familia y lo que más odia es la mentira. Para Amanda lo imprescindible es la honestidad, y comenta que el sexo es la conquista, la entrega, el amor, el placer de estar con alguien.



       La bebida favorita de Amanda es el vodka pero no tiene una comida predilecta porque piensa que todos los alimentos si son naturales son saludables. También nos dice que su color favorito es el rosa y su película La vida es bella. Demuestra ambición cuando declara que quiere ganar mucho dinero con su trabajo de modelo para comprarse un apartamento… y, desde luego, cumplir sus sueños es obtener el reconocimiento. La bella de Sao José siempre quiso obtener la fama y el reconocimiento, algo que en parte consiguió tras aparecer posando desnuda en la web belladasemana.com, una invitación que no pudo rechazar y de la que ha quedado muy satisfecha con los resultados. Nosotros también. 



sábado, 7 de marzo de 2015

CRÍTICA: "SELMA"

Episodio sobre el pasado vergonzoso de una nación
SELMA êêêê
DIRECTOR: AVA DUVERNAY.
INTÉRPRETES: DAVID OYELOWO, TOM WILKINSON, TIM ROTH, GIOVANNI RIBISI, CARMEN EYOGO, CUBA GOODING JR.
GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO / EE. UU. / 2015  DURACIÓN: 123 MINUTOS.   
        

    
       La carrera como directora cinematográfica de Ava DuVernay comenzó en el año 2008 con el documental sobre el movimiento artístico LA Good Life Café titulado This  is the Life. Una cinta que desconozco, lo mismo que el drama I Will Follow (2011) un film independiente inédito en España que narra la etapa depresiva de una mujer y los doce visitantes que acuden para ayudarla. Sí tuve la oportunidad de ver su siguiente trabajo, Middle of Nowhere (2012) un poderoso drama  sobre la supervivencia de una mujer afroamericana que se esfuerza por mantener su matrimonio y su identidad cuando su marido es condenado a 8 años de prisión. Un film en el que ya contó con el concurso de David Oyelowo. La directora afroamericana nacida en Los Ángeles, siempre preocupada por los dramas íntimos, la alienación, la soledad de la mujer y las tensiones sociales, levanta acta sobre uno de los acontecimientos más señalados de la historia de Norteamérica y por los activistas de los derechos civiles y la comunidad afroamericana: la marcha liderada por Martin Luther King Jr., desde Selma a Montgomery (Alabama) por la igualdad del derecho al voto de todos los estadounidenses sin importar la raza.
     
                     
       
      Selma es la crónica sobre la lucha del político y activista Martin Luther King Jr. (David Oyelowo) en defensa de los derechos civiles y narra la mítica marcha que llevó  al presidente Lyndon B. Johnson (Tom Wilkinson) a aprobar la ley sobre el derecho al voto de los ciudadanos de color en los estados sureños donde en la década de los sesenta todavía estaba vigente la segregación racial. En realidad, se realizaron tres marchas: las dos primeras hasta el puente de Edmund Pettus de Selma en donde tuvo lugar la brutal represión conocida como Domingo Sangriento el 7 de marzo de 1965; y la última, que comenzó el 21 del mismo mes y que terminó en Montgomery el día 24.


      
        Tras disfrutar de esta estupenda película me gustaría reseñar en primer lugar que hasta la fecha nadie en la historia del cine y la televisión ha logrado encarnar con tanta empatía, dignidad, realismo, humanidad, majestuosidad y cercanía como David Oyelowo al reverendo Luther King, captando con prodigioso mimetismo su espíritu humanista, inconformista y luchador y sus geniales dotes de estratega y orador (atención a su discurso en el funeral del joven activista asesinado por la policía). Un retrato conmovedor de uno de los hombres más importantes de la historia de la humanidad por su oposición a la guerra, su lucha contra la pobreza, la no discriminación y los derechos civiles básicos de la comunidad negra de los Estados Unidos. Quiero recalcar esto porque se me antoja el mayor aliciente como síntesis pedagógica sobre la figura de un hombre que con sus pensamientos, sus palabras y marchas pacíficas consiguió aunar los anhelos y voluntades de la América negra por salir del gueto y formar parte activa y representativa de una nación que tras abolir la esclavitud les enfrentó con su condición de ciudadanos de segunda negándoles los más fundamentales derechos en estados como Alabama. Ava DuVernay recrea con exquisita pulcritud y rigurosidad aquellos convulsos días de marzo de 1965  en un contexto de cambios profundos de la sociedad y en donde la figura colosal de King se agiganta alumbrando su faceta espiritual y de activista, su vida familiar, sus dilemas morales y existenciales y su dimensión histórica. Una visión didáctica aunque nada academicista que fusiona el conflicto íntimo con el pálpito de la calle, y que en su meta triunfal encendió la llama de la esperanza.



      
        Selma es un film que, despojado de todo lo que no es esencial, se eleva como un hermoso homenaje a todas las personas que han dado su vida luchando por un mundo más justo, un canto a la esperanza a favor de la dignidad de todos los seres humanos sin distinción de clase o raza poniendo el énfasis  en el valor de la solidaridad. Sólo alguien con un nivel de estupidez rayano en la inconsciencia puede negar el legado  imperecedero dejado por el doctor Martin Luther King Jr., y a pesar de que estamos ante un relato episódico sobre las movilizaciones sociales que tuvieron lugar en aquellos días de mediados de la década de los sesenta (y no ante un biopic) en la población de Selma, la figura de King (que ya había sido galardonado con el Premio Nobel en 1964) se impone como eje central y guía cuyas decisiones nunca son irreflexivas, consciente de que de ellas dependían en parte suma los avances en derechos humanos que marcaron un punto de inflexión en la historia. 


     Con una potentísima fotografía a cargo de Bradford Young y espléndidas actuaciones de secundarios como Tom Wilkinson dando oxígeno a un cobarde Lyndon B. Johnson, Tim Roth encarnando al fanático racista gobernador demócrata George Wallace, Carmen Ejogo como la esposa de King y Giovanni Ribisi como asesor en derechos civiles del presidente Johnson, el film contiene momentos de gran emotividad (la bomba que estalla segando la vida de las cuatro niñas en la iglesia, la carga bestial de la policía en el puente Pettus contra una marcha pacífica y unas personas vulnerables) así como las trascendentes palabras de King como eco del pensamiento hondo de aquel gran orador y luchador irreductible. Mi severa conclusión es que detrás del biombo de la alta política, las injusticias sociales sólo les interesan a quienes las sufren. De nuestra lucha depende cambiar el rumbo de la historia.