sábado, 7 de marzo de 2015

CRÍTICA: "SELMA"

Episodio sobre el pasado vergonzoso de una nación
SELMA êêêê
DIRECTOR: AVA DUVERNAY.
INTÉRPRETES: DAVID OYELOWO, TOM WILKINSON, TIM ROTH, GIOVANNI RIBISI, CARMEN EYOGO, CUBA GOODING JR.
GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO / EE. UU. / 2015  DURACIÓN: 123 MINUTOS.   
        

    
       La carrera como directora cinematográfica de Ava DuVernay comenzó en el año 2008 con el documental sobre el movimiento artístico LA Good Life Café titulado This  is the Life. Una cinta que desconozco, lo mismo que el drama I Will Follow (2011) un film independiente inédito en España que narra la etapa depresiva de una mujer y los doce visitantes que acuden para ayudarla. Sí tuve la oportunidad de ver su siguiente trabajo, Middle of Nowhere (2012) un poderoso drama  sobre la supervivencia de una mujer afroamericana que se esfuerza por mantener su matrimonio y su identidad cuando su marido es condenado a 8 años de prisión. Un film en el que ya contó con el concurso de David Oyelowo. La directora afroamericana nacida en Los Ángeles, siempre preocupada por los dramas íntimos, la alienación, la soledad de la mujer y las tensiones sociales, levanta acta sobre uno de los acontecimientos más señalados de la historia de Norteamérica y por los activistas de los derechos civiles y la comunidad afroamericana: la marcha liderada por Martin Luther King Jr., desde Selma a Montgomery (Alabama) por la igualdad del derecho al voto de todos los estadounidenses sin importar la raza.
     
                     
       
      Selma es la crónica sobre la lucha del político y activista Martin Luther King Jr. (David Oyelowo) en defensa de los derechos civiles y narra la mítica marcha que llevó  al presidente Lyndon B. Johnson (Tom Wilkinson) a aprobar la ley sobre el derecho al voto de los ciudadanos de color en los estados sureños donde en la década de los sesenta todavía estaba vigente la segregación racial. En realidad, se realizaron tres marchas: las dos primeras hasta el puente de Edmund Pettus de Selma en donde tuvo lugar la brutal represión conocida como Domingo Sangriento el 7 de marzo de 1965; y la última, que comenzó el 21 del mismo mes y que terminó en Montgomery el día 24.


      
        Tras disfrutar de esta estupenda película me gustaría reseñar en primer lugar que hasta la fecha nadie en la historia del cine y la televisión ha logrado encarnar con tanta empatía, dignidad, realismo, humanidad, majestuosidad y cercanía como David Oyelowo al reverendo Luther King, captando con prodigioso mimetismo su espíritu humanista, inconformista y luchador y sus geniales dotes de estratega y orador (atención a su discurso en el funeral del joven activista asesinado por la policía). Un retrato conmovedor de uno de los hombres más importantes de la historia de la humanidad por su oposición a la guerra, su lucha contra la pobreza, la no discriminación y los derechos civiles básicos de la comunidad negra de los Estados Unidos. Quiero recalcar esto porque se me antoja el mayor aliciente como síntesis pedagógica sobre la figura de un hombre que con sus pensamientos, sus palabras y marchas pacíficas consiguió aunar los anhelos y voluntades de la América negra por salir del gueto y formar parte activa y representativa de una nación que tras abolir la esclavitud les enfrentó con su condición de ciudadanos de segunda negándoles los más fundamentales derechos en estados como Alabama. Ava DuVernay recrea con exquisita pulcritud y rigurosidad aquellos convulsos días de marzo de 1965  en un contexto de cambios profundos de la sociedad y en donde la figura colosal de King se agiganta alumbrando su faceta espiritual y de activista, su vida familiar, sus dilemas morales y existenciales y su dimensión histórica. Una visión didáctica aunque nada academicista que fusiona el conflicto íntimo con el pálpito de la calle, y que en su meta triunfal encendió la llama de la esperanza.



      
        Selma es un film que, despojado de todo lo que no es esencial, se eleva como un hermoso homenaje a todas las personas que han dado su vida luchando por un mundo más justo, un canto a la esperanza a favor de la dignidad de todos los seres humanos sin distinción de clase o raza poniendo el énfasis  en el valor de la solidaridad. Sólo alguien con un nivel de estupidez rayano en la inconsciencia puede negar el legado  imperecedero dejado por el doctor Martin Luther King Jr., y a pesar de que estamos ante un relato episódico sobre las movilizaciones sociales que tuvieron lugar en aquellos días de mediados de la década de los sesenta (y no ante un biopic) en la población de Selma, la figura de King (que ya había sido galardonado con el Premio Nobel en 1964) se impone como eje central y guía cuyas decisiones nunca son irreflexivas, consciente de que de ellas dependían en parte suma los avances en derechos humanos que marcaron un punto de inflexión en la historia. 


     Con una potentísima fotografía a cargo de Bradford Young y espléndidas actuaciones de secundarios como Tom Wilkinson dando oxígeno a un cobarde Lyndon B. Johnson, Tim Roth encarnando al fanático racista gobernador demócrata George Wallace, Carmen Ejogo como la esposa de King y Giovanni Ribisi como asesor en derechos civiles del presidente Johnson, el film contiene momentos de gran emotividad (la bomba que estalla segando la vida de las cuatro niñas en la iglesia, la carga bestial de la policía en el puente Pettus contra una marcha pacífica y unas personas vulnerables) así como las trascendentes palabras de King como eco del pensamiento hondo de aquel gran orador y luchador irreductible. Mi severa conclusión es que detrás del biombo de la alta política, las injusticias sociales sólo les interesan a quienes las sufren. De nuestra lucha depende cambiar el rumbo de la historia.


jueves, 5 de marzo de 2015

MIS PELÍCULAS FAVORITAS: ELEPHANT (GUS VAN SANT, 2003)

ELEPHANT
Drama - USA, 2003 - 81 Minutos.
DIRECTOR: GUS VAN SANT      
INTÉRPRETES: JOHN ROBINSON, ELIAS McONNELL, ALEX FROST, ERIC DUELEN, NATHAN TAYLOR.


        Elephant fue con mucho uno de los mejores estrenos del año 2003. Dirigida por Gus Van Sant (Descubriendo a Forrester) el film penetra allí donde el magistral documental de Michael Moore, Bowlig for Columbine, sólo merodeaba. Inspirada en la misma matanza ocurrida en el instituto Columbine (dos quinceañeros asesinaron a doce compañeros y un profesor) la cámara se encarga de ir sondeando una realidad cotidiana, si se quiere aburrida, destellos de mediocridad en unos personajes anodinos que no avanzan más allá de unos simples escarceos amorosos, jugando a vídeo-juegos brutales, desperdiciando su juventud haciendo insignificantes compras en grandes superficies y comprando armas vía internet para sentirse los dueños del mundo. 
      
      
        En apariencia todo es vulgar, pura superficialidad que engendra monstruos de destrucción. Así, es posible que al principio tengamos la sensación de estar ante una película plana, insustancial, nada más lejos, el espectador debe ser paciente, dejarse arrastrar por esa rutina para sumergirse en el horror. El director nacido en Kentucky recrea con frío virtuosismo la vida y el trajín del instituto antes de que el infierno se desate por el comedor, sus aulas y pasillos. El film avanza lento pero inexorable hacia la tragedia, una lentitud que llega a exasperar y que sin embargo se hace inevitable, pues no son precisamente esos muchachos representantes de una vida de ensueño con muchos elementos que destacar. Lo hace bien Van Sant, atrapa el pathos del inconformismo, la vaciedad y el malestar en el tejido de una juventud despojada de los más mínimos principios y sentimientos, moviéndose en un sustrato cultural y psicológico del que al parecer no pueden escapar. Es por eso que la sinrazón, la explosión delirante de violencia que se desencadena cuando Alex y Eric (Alex Frost y Eric Duelen) entran en la escuela armados hasta los dientes, adquiere una mayor carga de locura, estupidez y bestialidad.


         En apariencia todo es vulgar, pura superficialidad que engendra monstruos de destrucción. Así, es posible que al principio tengamos la sensación de estar ante una película plana, insustancial, nada más lejos, el espectador debe ser paciente, dejarse arrastrar por esa rutina para sumergirse en el horror. El director nacido en Kentucky recrea con frío virtuosismo la vida y el trajín del instituto antes de que el infierno se desate por el comedor, sus aulas y pasillos. El film avanza lento pero inexorable hacia la tragedia, una lentitud que llega a exasperar y que sin embargo se hace inevitable, pues no son precisamente esos muchachos representantes de una vida de ensueño con muchos elementos que destacar. Lo hace bien Van Sant, atrapa el pathos del inconformismo, la vaciedad y el malestar en el tejido de una juventud despojada de los más mínimos principios y sentimientos, moviéndose en un sustrato cultural y psicológico del que al parecer no pueden escapar. Es por eso que la sinrazón, la explosión delirante de violencia que se desencadena cuando Alex y Eric (Alex Frost y Eric Duelen) entran en la escuela armados hasta los dientes, adquiere una mayor carga de locura, estupidez y bestialidad.


       Van Sant, desde la ficción, eleva esta terrorífica metáfora sobre la sociedad estadounidense a ejemplo impecable de oficio y magisterio. Su mirada flamígera, el tono hiperrealista, la cadena de sensaciones que desprenden sus imágenes, la angustia lacerante, la sensibilidad dañada y el corazón convertido en un martillo que te alerta como un gong en la butaca. El título, por lo visto, alude a la fábula oriental de los cinco ciegos que acarician un elefante y cada uno de ellos emite una descripción del animal según la parte que toca. Ese cuento sufi se apoya en la moraleja de que ninguno de ellos está capacitado para ofrecer una imagen general de la realidad. Los adolescentes del film tienen esa corta visión de lo que les rodea, la encrucijada diaria, ese tránsito al vacío focalizado en esos muchachos de un instituto de Portland desemboca en un clímax sorprendente e irracional de violencia, un suceso terrible para el que casi no existe justificación moral. Realizador inteligente, Van Sant sabe que no son psicópatas, ni máquinas entrenadas para matar, no emite juicio ni condena, sólo intenta descubrir, a través de las cosas más sencillas y banales, la médula de una sociedad enferma y los insondables abismos del alma. Elephant se nos presenta como una película necesaria e inolvidable


martes, 3 de marzo de 2015

ANIELLY CAMPOS, LA MUSA DE RÍO VERDE


        La hermosísima supermodelo brasileña Anielly Campos (Río Verde, 14 de noviembre de 1990) se acerca mucho a la descripción física que haría este cronista de la mujer perfecta, lo que personalmente le valió ser elegida miss de la provincia de Goiás en 2009, lugar que suele ser un fantástico vivero de mujeres preciosas. Modelo desde los trece años, estudió ingeniería eléctrica y a la edad de 22 años dejó su tierra natal para conquistar Brasil con su inalcanzable belleza; sus serenos ojos azules  y una sonrisa mezcla de dulzura y picardía.

 

       
       Lejos de las pasarelas, en sus sesiones fotográficas que nos muestran su asombrosa desnudez, Anielly deja la timidez a un lado para de manera sensual vivir una experiencia estimulante y deliciosa. Lejos queda aquel título de Miss Juvenil de Río Verde siendo apenas una adolescente, como olvidados están, de momento, sus estudios de ingeniería eléctrica, pues sus proyectos pasan primero por abrir una agencia de modelos. Anielly nos habla de sus hobbys: le gusta viajar ver obras de teatro, comer en buenos restaurantes y leer. Conocer nuevos lugares, culturas y costumbres es algo que realmente le apasiona.


       
     Ella se considera una mujer decidida, sincera y con gran voluntad cuando se implica en un proyecto. Su mayor deseo, insiste, es viajar por todo el mundo. Su sesión sensual para la web Bella da Semana fue la primera, su bautismo de fuego, y tiene gracia que cuando le preguntan por sus braguitas favoritas contesta: el hilo dental. Con una estatura de 1´78 cm y 58 kilos de peso, esta musa para retablo de erotómanos, soñadores y onanistas, es un regalo para los órganos sensoriales, no logró la corona de Miss Brasil pero ¿a quién le importa? Los campeones están escritos en demasiadas ocasiones con la tinta del tongo y la estafa.