TORO SALVAJE
(RACING BULL)
Drama/Biopic - USA, 1980 - 129
Minutos.
DIRECTOR: MARTIN SCORSESE.
INTÉRPRETES: ROBERT DE NIRO, JOE PESCI, CATHY MORIARTY, FRANK
VINCENT.
La idea de convertir en película la biografía
del boxeador Jake La Motta nace, según parece, de una propuesta que Robert De
Niro le hace a Martin Scorsese. Con un guión de Paul Schrader y Mardik
Martin basado en la novela biográfica del púgil del Bronx, el realizador
italoamericano nos presenta este potente film, el mejor para muchos críticos de
su autor. Ya se habrán dado cuenta de que es la tercera película que incluyo en
este libro de este autor, sólo puedo decir: señor Scorsese, me gusta su estilo.
El relato se centra, sobre todo, en intentar diseccionar la controvertida e
inestable personalidad del boxeador, que le lleva a la destrucción de su vida profesional y familiar,
convirtiendo su existencia en una lucha por la supervivencia.
La película arranca
con un Jake La Motta (Robert De Niro) seboso contando chistes malos en un
decadente club neoyorquino, para más tarde mostrarnos su primera derrota en
1941, una derrota por otra parte injusta, ya que derribó siete veces a su
adversario Johny Reeves. Problemas de autoconfianza le hacen confesar a su
hermano que tiene las manos pequeñas, para a continuación, en un exceso de
exhibicionismo que denota algún tipo de desorden o patología, pedirle a su
hermano que le pegue en el rostro con todas sus fuerzas. El estudio que hace
Scorsese sobre la vida del púgil es el retrato de un hombre que ha saboreado la
gloria y descendido a los infiernos y que arrastra también problemas afectivos.
Un día La Motta conoce en una piscina a Vicky (Cathy Moriarty) se enamoran,
pero más adelante se hará también difícil su convivencia debido a los celos
enfermizos que sufre, acusando incluso a su hermano (Joe Pesci) de acostarse
con su mujer.
Jake La Motta arrebató el título mundial de
los medios al francés Marcel Cerdan en 1949, un púgil con un estilo refinado y
elegante, a diferencia del italoamericano cuya mayor virtud era una poderosa
capacidad de sufrimiento y resistencia en el ring. La excelente fotografía en
blanco y negro, una vez más de Michael Chapman, recrea con virtuosismo esta
historia de degeneración y redención, los acontecimientos en la vida de un
hombre que fue capaz de conseguir, gracias a un enorme sacrificio, la corona de
los medios a finales de la década de los 40, para después acabar cinco años más
tarde en la cárcel acusado de corrupción de menores, y en su ocaso, ganándose
la vida de patético Showman en un cuchitril apestoso. A través de la
figura de un boxeador y utilizando la clásica fórmula ascenso-triunfo-caída,
Scorsese propone una reflexión realista, una visión incendiaria sobre la
profundidad de los abismos humanos y los difíciles caminos de expiación del
alma hasta la aceptación social, el tránsito de la fama a la soledad,
aprendiendo a convivir en el vacío, soportando la humillación de todos, la
vergüenza y la pena.
Las escenas del sangriento combate con Sugar Ray Robinson
cuando La Motta pierde el título y, además, recibe una demoledora paliza
inaguantable para cualquier ser humano, son tal vez las más realistas y
brutales jamás vistas en una pantalla ilustrando un combate de boxeo. Robert De
Niro, actor entusiasta y camaleónico como pocos, tuvo que engordar veinticuatro
kilos en poco tiempo para poder hacer la película, su esfuerzo no fue en vano,
ya que consiguió el Oscar de Hollywood al Mejor Actor. Cuando a los más
prestigiosos realizadores tanto europeos como americanos se les pregunta por su
canon de diez películas, Racing Bull está en casi todas las listas, nada
extraño, porque además de ser uno de los mejores films sobre el mundo del
boxeo, es el que mejor destripa las entrañas de la derrota y la lacerante senda
de la redención.





























.jpg)