EL VERDUGO
Comedia ácida - España, 1963 - 85
Minutos.
DIRECTOR: LUIS GARCÍA BERLANGA.
INTÉRPRETES: NINO MANFREDI, EMMA PENELLA,
JOSÉ ISBERT, ÁNGEL ÁLVAREZ, MARUJA ISBERT.
Monstruo sagrado del cine español, genio
universal por su inteligencia y sentido del humor, Luis García Berlanga
(Valencia, 1921) poeta, pintor y crítico de cine, se inició dos años después de
graduarse en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas
co-dirigiendo junto a Juan Antonio Bardem la comedia Esa pareja feliz
(1951), y sólo un año después firma su primera obra maestra ¡Bienvenido
Mister Marshall!, película sobre nuestra posguerra que representa una
crítica ácida al plan de ayuda norteamericano. Su cine, deudor del neorrealismo
italiano, está marcado, no obstante, por un genuino acento sarcástico español,
que irá aumentando con el paso del tiempo. Los jueves milagro (1957)
cierra una etapa que va a dar paso a otra que quedará determinada por su
colaboración con el guionista Rafael Azcona, la influencia de este original
guionista dotará a los próximos films de un sentido del humor más negro y su
crítica se hará más amarga. Plácido (1961), El verdugo (1963) y
La boutique (1967) son buenos ejemplos de ello. En 1973 rueda la
coproducción francesa Tamaño natural, fallida cinta que tiene como
protagonista al francés Michel Piccoli. Con la llegada de la democracia compone
su corrosiva trilogía: La escopeta nacional (1977), Patrimonio
nacional (1980) y Nacional III (1982) que narran las desventuras de
una familia burguesa española desde la transición hasta la llegada del
socialismo al poder. Sus últimas obras: La vaquilla (1985), Moros y
cristianos (1987), Todos a la cárcel (1993), París-Tombuctú
(1999) sin dejar de ser interesantes y conservando algunos de los rasgos
característicos de su autor, están muy alejadas del nivel alcanzado con sus
primeras obras. Recientemente el autor ha hecho unas declaraciones en las que
afirma haber abandonado definitivamente su carrera cinematográfica.
Sinopsis: José Luis (Nino Manfredi) es un
empleado de una funeraria que sueña con irse a Alemania para trabajar de
mecánico. Mantiene una relación sentimental con Carmen (Emma Penella) hija de
Don Amadeo (Pepe Isbert) de profesión: verdugo. José Luis se ve forzado a
casarse con Carmen y tener un hijo, algo que no deseaba, y, lo que es peor, a
heredar el oficio de su suegro, que de esta manera puede acceder a un piso de
protección oficial.
En clave de comedia negra, esta magistral
pieza del disparate consigue dos objetivos primordiales: en primer lugar
convertir en proscrito a su autor para los ojos del régimen imperante, cuyo
entonces embajador en Italia, Alfredo Sánchez Bella, hace lo posible para
evitar su estreno en el Festival de Venecia, aunque claro está sin conseguirlo.
También, tras su exhibición, que se produjo con la cinta bastante mutilada, se
adjudica a Franco la siguiente frase: “Berlanga no es un comunista, es algo
peor, es un mal español”. En segundo lugar, El verdugo se presenta como uno
de los más terribles manifiestos contra la pena de muerte, donde la mirada
cáustica de sus creadores, más que atenuar acentúa el tono de denuncia,
logrando que muchas escenas de un sabor agridulce se puedan ver como un retrato
peripatético y oscurantista de la época.
En España, coincidiendo con su estreno
en Venecia, eran los días en que se iba a ejecutar al comunista Julián Grimau,
la película duró en nuestro país dos semanas en cartelera, el exhibidor, ante
las presiones que venía sufriendo, decidió en último término retirarla. Rodada
con planos largos, desarrolla los asuntos que al director más le interesan:
hombres encerrados entre horizontes muy estrechos de los que son incapaces de
salir, el reflejo de la ignorancia humana que lleva al individuo a no
rebelarse, el retrato -siempre con un matiz satírico- de la realidad que rodea
a éste y las vanas ilusiones por las que suspira. Con un guión en el que además
del director y de Rafael Azcona también interviene el escritor italiano Ennio
Flaianno, una fenomenal interpretación del inconmensurable Pepe Isbert y una
estupenda fotografía de Tonino Delli Colli, el film contiene secuencias
geniales que son un auténtico modelo de imaginación y estructura narrativa;
aquella que preparados para la ejecución, se ve al condenado agarrado por
varias personas que le conducen al patíbulo, y otro grupo que duplica al
anterior arrastrando al verdugo. Obra maestra de la cinematografía
mundial.
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