jueves, 11 de diciembre de 2014

MIS PELÍCULAS ESPAÑOLAS FAVORITAS: "EL VERDUGO"

EL VERDUGO
Comedia ácida - España, 1963 - 85 Minutos.
DIRECTOR: LUIS GARCÍA BERLANGA.
INTÉRPRETES: NINO MANFREDI, EMMA PENELLA, JOSÉ ISBERT, ÁNGEL ÁLVAREZ, MARUJA ISBERT.

    Monstruo sagrado del cine español, genio universal por su inteligencia y sentido del humor, Luis García Berlanga (Valencia, 1921) poeta, pintor y crítico de cine, se inició dos años después de graduarse en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas co-dirigiendo junto a Juan Antonio Bardem la comedia Esa pareja feliz (1951), y sólo un año después firma su primera obra maestra ¡Bienvenido Mister Marshall!, película sobre nuestra posguerra que representa una crítica ácida al plan de ayuda norteamericano. Su cine, deudor del neorrealismo italiano, está marcado, no obstante, por un genuino acento sarcástico español, que irá aumentando con el paso del tiempo. Los jueves milagro (1957) cierra una etapa que va a dar paso a otra que quedará determinada por su colaboración con el guionista Rafael Azcona, la influencia de este original guionista dotará a los próximos films de un sentido del humor más negro y su crítica se hará más amarga. Plácido (1961), El verdugo (1963) y La boutique (1967) son buenos ejemplos de ello. En 1973 rueda la coproducción francesa Tamaño natural, fallida cinta que tiene como protagonista al francés Michel Piccoli. Con la llegada de la democracia compone su corrosiva trilogía: La escopeta nacional (1977), Patrimonio nacional (1980) y Nacional III (1982) que narran las desventuras de una familia burguesa española desde la transición hasta la llegada del socialismo al poder. Sus últimas obras: La vaquilla (1985), Moros y cristianos (1987), Todos a la cárcel (1993), París-Tombuctú (1999) sin dejar de ser interesantes y conservando algunos de los rasgos característicos de su autor, están muy alejadas del nivel alcanzado con sus primeras obras. Recientemente el autor ha hecho unas declaraciones en las que afirma haber abandonado definitivamente su carrera cinematográfica.
    
    Sinopsis: José Luis (Nino Manfredi) es un empleado de una funeraria que sueña con irse a Alemania para trabajar de mecánico. Mantiene una relación sentimental con Carmen (Emma Penella) hija de Don Amadeo (Pepe Isbert) de profesión: verdugo. José Luis se ve forzado a casarse con Carmen y tener un hijo, algo que no deseaba, y, lo que es peor, a heredar el oficio de su suegro, que de esta manera puede acceder a un piso de protección oficial.


    En clave de comedia negra, esta magistral pieza del disparate consigue dos objetivos primordiales: en primer lugar convertir en proscrito a su autor para los ojos del régimen imperante, cuyo entonces embajador en Italia, Alfredo Sánchez Bella, hace lo posible para evitar su estreno en el Festival de Venecia, aunque claro está sin conseguirlo. También, tras su exhibición, que se produjo con la cinta bastante mutilada, se adjudica a Franco la siguiente frase: “Berlanga no es un comunista, es algo peor, es un mal español”. En segundo lugar, El verdugo se presenta como uno de los más terribles manifiestos contra la pena de muerte, donde la mirada cáustica de sus creadores, más que atenuar acentúa el tono de denuncia, logrando que muchas escenas de un sabor agridulce se puedan ver como un retrato peripatético y oscurantista de la época.

     En España, coincidiendo con su estreno en Venecia, eran los días en que se iba a ejecutar al comunista Julián Grimau, la película duró en nuestro país dos semanas en cartelera, el exhibidor, ante las presiones que venía sufriendo, decidió en último término retirarla. Rodada con planos largos, desarrolla los asuntos que al director más le interesan: hombres encerrados entre horizontes muy estrechos de los que son incapaces de salir, el reflejo de la ignorancia humana que lleva al individuo a no rebelarse, el retrato -siempre con un matiz satírico- de la realidad que rodea a éste y las vanas ilusiones por las que suspira. Con un guión en el que además del director y de Rafael Azcona también interviene el escritor italiano Ennio Flaianno, una fenomenal interpretación del inconmensurable Pepe Isbert y una estupenda fotografía de Tonino Delli Colli, el film contiene secuencias geniales que son un auténtico modelo de imaginación y estructura narrativa; aquella que preparados para la ejecución, se ve al condenado agarrado por varias personas que le conducen al patíbulo, y otro grupo que duplica al anterior arrastrando al verdugo. Obra maestra de la cinematografía mundial.   

martes, 9 de diciembre de 2014

JESSICA ASHLEY, LA ESCRITORA MÁS SENSUAL

      
     La modelo erótica estadounidense Jessica Ashley (Detroit, Michigan, 08 de diciembre de 1989) tiene pasiones que merecen ser exploradas, pues además de gusto y arte para el modelaje también hace sus pinitos como escritora y está escribiendo su primera obra: “Siempre me ha gustado escribir, y actualmente estoy trabajando en una novela que espero que vea la luz el próximo año”. Ingenio, coraje, ambición, estilo, belleza y sensualidad son las dotes de esta bellísima musa que apunta muy alto y que se encuentra muy alejada del estereotipo de modelo frívola y superficial.


     Nos confiesa que le es imposible excitarse con un hombre que no estimule su mente: “Leemos juntos a Henry Miller o no vamos juntos a ninguna parte. Porque Miller es tan sexy, sabes que algunos de sus libros fueron prohibidos en los años 30, al igual que Playboy en los años 50. Así pues, ser Playmate el pasado mes de junio me resulto muy chispeante”. Jessica aterrizó en Playboy tras ser descubierta en Facebook por un caza talentos y poco después fue invitada y trasladada en avión a California para una sesión de prueba: “La verdad es que era la primera vez que me desnudaba públicamente, pero se trata de ir donde el viento te lleve buscando la inspiración”.


      En realidad, se sintió como si estuviera de vacaciones. La linda Jessica nos comenta que está enamorada del gilipollas de Justin Timberlake (algo que a mí me hizo dudar de su inteligencia, pero bueno, nadie es perfecto), y que se puso furiosa cuando la actriz Jessica Biel inició con él un romance. El eslogan de Ashley es “Vive tus sueños y fantasías y susurra a la esfinge de la noche”, aunque no sé qué coño quiere decir con ello. Lo que sí sé es que asistió a la Universidad de Michigan y que cuando no se dedique ya al modelaje le gustaría realizar el postgrado. Le gusta cocinar nuevas recetas y le entretiene ver documentales científicos. De cualquier forma, esta morena de ojos color avellana y 1`75 metros de estatura es a sus 25 años una de las más preciosas modelos de glamour que han desfilado por la mítica revista masculina.



domingo, 7 de diciembre de 2014

CRÍTICA: "EXODUS: DIOSES Y REYES"

El profeta y la mano de hierro de Dios
EXODUS: DIOSES Y REYES êê
DIRECTOR: RIDLEY SCOTT.
INTÉRPRETES: CHRISTIAN BALE, JOEL EDGERTON, AARON PAUL, SIGOURNEY WEAVER, BEN KINGSLEY, JOHN TURTURRO, MARÍA VALVERDE.
GÉNERO: DRAMA ÉPICO /EE. UU. / 2014. DURACIÓN: 151 MINUTOS
  

      El relato sobre el segundo libro de la biblia, El Éxodo, que tiene como protagonista al profeta Moisés ha sido adaptado al cine y la televisión con desigual fortuna. Fue Cecil B. DeMille quien en 1923 y de manera seminal adaptó la historia en la época del cine mudo con el título Los Diez Mandamientos y un argumento compuesto por dos relatos: la huida de Egipto del pueblo hebreo capitaneado por Moisés, y una historia que sucedía en la América de los años 20. DeMille superaría ampliamente este primer acercamiento realizando el remake de 1956 con el mismo título y Charlton Heston dando vida a Moisés y Yul Brynner encarnando a Ramsés, en la que ha quedado para la historia como una de las piezas excelsas del cine épico-histórico. Tras la incomprendida e infravalorada El Consejero (2013), Ridley Scott se pone de nuevo el traje de artesano para desarrollar una historia de sobras conocida en la que pese a ser una película de encargo, como casi todas los que viene realizando últimamente, queda patente su sello personal.


     Aunque no enfrentamos a una temática muy trillada, bastará con apuntar que el film nos sitúa en el año 1.300 a. c., en donde una antigua profecía pronostica la caída del imperio egipcio. El faraón Seti I (John Turturro) manda sacrificar a todos los hijos primogénitos varones de los esclavos israelíes. Uno de ellos, siendo apenas un bebé, es entregado a las aguas del Nilo para que su vida sea salvada y es recogido por la familia real del faraón que lo criará como si fuera un hijo. Con el paso de los años, Moisés (Christian Bale), aceptado plenamente como un egipcio, desarrolla una amistad inquebrantable con el heredero del trono, Ramsés (Joel Edgerton). Moisés es un general del ejército respetado por todos y que trata de ser justo en sus decisiones. Movido por la envidia y el odio y con la inestimable ayuda de la reina Tuya (Sigourney Weaver), Ramsés se entera del origen hebreo de Moisés, le destierra lejos de Egipto y ordena su asesinato. Pero Moisés descubrirá su vocación de líder y salvador liberando a 600. 000 esclavos judíos en una épica huida a través de Egipto, llena de peligros letales y en busca de la Tierra Prometida.



     Scott arriesga poco en esta megaproducción de guión algo plomizo y errática selección de casting. No es que el film se pueda tildar de fallido –que se puede- , pero hay algo en ella de epopeya vulgar, de aventura espectacular técnicamente irreprochable que, sin embargo, carece de énfasis emocional aunque sí político derivado de las férreas y revolucionarias directrices de Dios, deidad que guía  y alienta con mano de hierro a Moisés (un convincente Christian Bale al que da réplica un macarril Joel Edgerton), una determinación que deja atrás los lazos filiales y que en su empeño por impartir justicia roza peligrosamente la venganza purificadora tras siglos de subyugación del pueblo hebreo. Con la actriz española María Valverde en el papel de Séfora, la esposa de Moisés, mucho se ha criticado a Scott por elegir a actores blancos para dar oxígeno a ciertos personajes del antiguo Egipto, pero esas licencias forman parte del tono irreflexivo, algo alocado, de las incursiones del director en el cine épico-legendario, en donde apenas existen transiciones entre escenas íntimas y el volcánico fragor de la batalla, y en donde no es extraño percibir sonoros fallos de raccord y gazapos. Ridley Scott le ha cogido el gusto al cine faraónico y elefantisíaco dotando a sus artefactos de una armadura de acero que dice mucho de su tendencia megalomaníaca pero también, en demasiadas ocasiones, jugando en detrimento del realismo y la naturalidad, y aún peor, dejando sin efecto el factor dramático.



      Esto es algo que podemos observar en secuencias claves cuando visualmente se nos hurta el itinerario del bebé Moisés en un canasto a través del río Nilo, con la representación de ese tsunami a modo de división de las aguas del Mar Rojo, el casi insignificante apunte del episodio sobre las Tablas de la Ley o en su peculiar visión icónica de Dios. Eso sí, no ahorra efectismo a la hora de mostrar con descarnada explicitud el efecto de las plagas bíblicas sobre Egipto o ese viaje de penurias de Moisés y su pueblo hacía la tierra soñada que acaba convirtiéndose en un viaje hacia el interior del líder espiritual. En este punto, echamos en falta el sentimiento profundo derivado de la fe y la pureza insobornable de la creencia y sus ritos de fervor y pasión. Una vez más Scott atiende más a la literalidad que a la magia y la poesía. No nos engañemos, Exodus: Dioses y Reyes es un film corpulento con un fastuoso diseño de producción, una impactante puesta en escena y una prodigiosa labor de ambientación y vestuarios; técnica, detalles y efectos digitales puestos al servicio del público de hoy, aparatajes que amplifican las sensaciones visuales (el ataque de los cocodrilos, la caída por el barranco de las tropas egipcias) de una historia muy manida. El film trata de humanizar a ese Moisés anclado en las retinas con el rostro y el porte de Charlton Heston, el problema es que existe un notable desequilibrio en su ciclotímico desarrollo, oscilante entre la innovación y puntualmente academicista, deslavazada y acartonada en su narrativa, musculosa en su aspecto visual. Cuestión de sensibilidad, probablemente.