martes, 11 de junio de 2013

CAMILLE ROWE, LA MÁS BELLA MODELO EMERGENTE

     
     La modelo y actriz francesa CAMILLE ROWE nació en París en 1990 y fue descubierta en 2008 cuando se encontraba con un amigo en una cafetería del barrio de Marais de París. El tipo que la descubrió pronto se convertiría en su agente. Camille es el rostro de Tommy Hilfiger, Chloè, Louis Vuiton y del perfume Amour Amour de Cacharel. 

     
     También ha realizado spots para Adidas y Cerrutti. Considerada una de las modelos  emergentes con más posibilidades de convertirse en leyenda, ha aparecido en las portadas de la revista japonesa Nylon, de la danesa Costume, y de las francesas Jalouse, Elle y Madame Figaro. De madre americana y padre francés, la modelo parisina vive en el Lower East Side de Manhattan. 

     En el cine debutó en un fugaz e insustancial papelito en la película Nuestro día llegará (Romain Gavras, 2010) junto a Vincent Cassel, una interesante road movie que narra la historia de dos pelirrojos que viven discriminados y se rebelan contra el mundo.


      

      

     Me gusta tu cabello rubio, Camille, me gustan tus ojos de un azul verdoso, me gusta cómo te manejas en la hoguera de las vanidades. Todas tienen que aprender de ti a cruzar las piernas, a caminar con altos tacones por los amaneceres de Manhattan, a utilizar una exquisita lencería como traje de baño para darse un chapuzón en el río Hudson. Pero lo que en verdad me gustaría es hacer contigo un viaje por el Estado de Nueva York en un Citröen DS “Tiburón”, hasta llegar a la Llanura de los Grandes Lagos y el condado de Niágara. Y en sus cataratas rememorar a la pérfida Marilyn Monroe intentando deshacerse del bueno de Joseph Cotten. Es una idea como otra cualquiera, ya sabes que para  el resto de mi vida tengo otros planes, otras ilusiones.


       Hagan un esfuerzo para entender la ironía. 

domingo, 9 de junio de 2013

VANESSA ARIAS, DESDE MÉXICO CON AMOR

      
      La actriz, modelo y presentadora mexicana VANESSA ARIAS (Sinaloa, 15 de diciembre de 1982), mide 1´68 metros de estatura y luce las envidiables medidas 89-60-90. Su debut en la televisión tuvo lugar en 1998 en la telenovela La mentira, y a partir de entones obtiene cada vez papeles más sustanciales en telenovelas como Amigas y rivales, Las vías del amor, Velo de novia, Amor descarado, Heridas de amor, Juro que te amo y Llena de amor


     Como comprenderán mis lectores, yo no he visto ninguna de ellas, pues si no soporto la tele, raramente puedo hacerme adicto a estas tonterías. Vanessa también ha presentado algunos programas de la tele mexicana como “Ritmo son”, “Cuerpo y calor”, “Reventados” y “Ritmo grupero”. 

    Considerada una de las mujeres más hermosas del mundo del espectáculo latino, también ha incursionado en el cine con la película El baúl de Mario (Felipe Arellano, 2005), un drama de corte fantástico que no he tenido la oportunidad de ver.



   

      Hoy, Vanessa, todo gira a cámara lenta, es una sensación extraña, como el frío en esta época estival. Llueve mientras oigo una algarabía de niños saliendo en tropel de la escuela, y me pregunto ¿qué será de ellos? ¿Cómo les tratará esta perra vida? He de confesar, amor, que mi cerebro ha laminado casi todos los recuerdos de la infancia, un tiempo gris en el que podía haber muerto en el temblor, la soledad y el vientre fresco de las sombras. No fue así, y alguien me rescató para la guerra, para abrirme camino entre los cadáveres sobre las piedras. Me he acostumbrado a vivir sin la tóxica melancolía que me obligaba a mirar con odio, con aquella mirada de loco que te obligaba a ser tan adicta y servil, y que hoy te hace añorar las lágrimas. 

sábado, 8 de junio de 2013

CRÍTICA DE "STOKER"

La semilla de las flores del Mal
STOKER êêêê
DIRECTOR: PARK CHAN-WOOK.
INTÉRPRETES: MIA WASIKOWSKA, MATTHEW GODE, NICOLE KIDMAN, DERMOT MULRONEY.
GÉNERO: THRILLER / EE. UU. / 2013  DURACIÓN: 110 MINUTOS.   



    Conocimos al realizador surcoreano por su potente film de culto Old Boy (2003) una obra maestra sin concesiones que nos narra una demoledora historia sobre la violencia, la venganza y la culpa. El prestigioso cineasta irrumpe ahora en Hollywood adaptando un interesante guión del británico Wentworth Miller (actor protagonista de la serie televisiva Prison Break), y aunque el texto se ve necesitado de un mayor dibujo de los personajes, tiene la virtud de crear una tensión in crescendo que se hace abrumadora a medida que va avanzando el metraje, y que de manera muy sugerente nos muestra la evolución de las raíces del Mal hasta agrietar los cimientos.


      STOKER nos narra cómo la vida de India (Mia Wasikowska) se hace mil pedazos cuando el día de su 18 cumpleaños su padre, Richard Stoker (Dermot Mulroney) muere en un extraño y trágico accidente. Pese al doloroso trance, Mia muestra una actitud impasible que esconde unos sentimientos que sólo su progenitor podía conocer. El día del funeral de su padre aparece por allí su tío Charlie Stoker (Matthew Gode), que decide quedarse junto a ella y su emocionalmente inestable madre, Evie (Nicole Kidman). Mia desconfía al principio de su encantador y misterioso tío, pero poco a poco  va quedando fascinada a medida que descubre lo que tienen en común, y al mismo tiempo que Charlie va desplegando sus tendencias violentas y manipuladoras, India se obsesiona con su tío y cae en la cuenta de que su llegada no fue fruto de la casualidad. Con la ayuda de Charlie, Mia descubrirá el inesperado camino al que está predestinada.


      Tomada como un hipnótico ejercicio de estilo que define la personalidad intransferible de su director, esta rara avis de inspiración hitchcockiana (es fácil adivinar reminiscencias a La sombra de una duda) aborda el tema de la psicopatía de una manera tan sensorial como original, enfatizando los sonidos, los aromas, la sensualidad, la gestualidad, las miradas y los objetos con planos detalles absolutamente estimulantes y unos sutiles movimientos de cámara que sumergen al espectador en una atmósfera claustrofóbica que toma como epicentro a India (personaje en el que más fija la atención el director), una adolescente inadaptada, introvertida y dueña de una soledad inabarcable, que encontrará en el siniestro tío Charlie el adalid diabólico para su sangriento ritual de iniciación.


       Sangre y sexo como evocación freudiana de Eros y Tánatos, la vida y la muerte, subliminando una estética entre el gótico y el camp que eleva a poesía visual cada plano, las medidas transiciones (una cabellera que funde su textura con la hierba de una pradera), los encuadres y el juego de sombras, luces y colores de una fotografía impecable. STOKER es un magnífico film que se adentra en el terreno del thriller psicológico buscando el sustrato ideal para sembrar las semillas de las flores del Mal, que germinarán vigorosas en un microclima favorable.


      Park Chan-wook logra en su debut hollywoodiense una obra de culto instantáneo sin renegar nunca de los elementos identitarios que caracterizan su obra: la plasticidad de la violencia y la morbosidad sexual: la vibrante forma en que Charlie se quita en cinturón (su arma favorita) que a modo de ofidio se desenrosca de su cintura; esa escena en que India y Charlie tocan una pieza a piano a cuatro manos y donde la tensión sexual se puede cortar con un cuchillo; o esa otra en que India se masturba en la ducha rememorando el terrible crimen que acaba de perpetrar su tío. Momentos impagables de una sórdida fábula que indaga en los designios del destino: “Al igual que una flor no puede elegir su color, nosotros tampoco podemos elegir en qué nos convertimos”, aserto con el que se abre el film sobre un paisaje bucólico que ha quedado salpicado de un rojo escarlata.



      STOKER (título que seguramente evoca al autor de Drácula) contiene incontables imágenes que quedarán grabadas en la retina y la menoría del espectador, una excelente dirección de actores que hace que los intérpretes se ajusten a la trama como guantes de cirujano, y entre los que cabe destacar a una Mía Wasikowska capaz de dotar de todos los matices posibles a un personaje inquietante, casi autista y en fatal proceso de depravación. Sin olvidarnos del elegante y amenazador Matthew Gode y una Nicole Kidman que después de mucho tiempo brilla en un papel. Amante de la lírica y la belleza agreste que fusiona con inusitado virtuosismo, Park Chan-wook nos presenta una obra para verdaderos gourmets cinematográficos y mórbidos fetichistas, que nos hace reflexionar sobre los instintos homicidas como un gen hereditario, un cáncer para el que serán inútiles todos los tratamientos preventivos.