domingo, 5 de mayo de 2013

CRÍTICA DE "LA GRAN BODA"

Dejad que De Niro se coma la almeja
LA GRAN BODA ê
DIRECTOR: JUSTIN ZACKHAM.
INTÉRPRETES: ROBERT DE NIRO, SUSAN SARANDON, DIANE KEATON, KATHERINE HEIGL, AMANDA SEYFRIED, BEN BARNES.
GÉNERO: COMEDIA / EE. UU. / 2013  DURACIÓN: 90 MINUTOS.    
      
      Hace mucho tiempo que dejaron de interesarme las comedias. Su previsibilidad, la escasa chispa de los guiones y lo artificial y forzado de las situaciones escenificadas me obligaron a alejarme de un género que en otro tiempo reinaba en las pantallas haciendo gala de una energía y un ingenio difícilmente recuperables. Hoy parece que todo está perdido y reunir un elenco de ilustres momias con un  glorioso pasado no será el camino para resolver la situación.


      Veamos: Con motivo de la boda de su hijo adoptivo, Alejandro (Ben Barnes) con Missy (Amanda Seyfried), Ellie Griffin (Diane Keaton), vuelve a su antiguo hogar diez años después de que su marido, Don (Robert De Niro) la engañara con su mejor amiga, Bebe (Susan Sarandon) con la que vive desde entonces. Pero cuando Alejandro les anuncia que su madre biológica, Madonna (Patricia Rae) asistirá a la boda y que, debido a sus estrictas creencias religiosas, no debe saber que Ellie y Don están divorciados, estos se verán obligados a aparentar que son un matrimonio feliz, obligando a Bebe a controlarse y representar un papel secundario.


      Qué puedo decir de una peli que comienza, literalmente, con Robert De Niro tratando de comerle la almeja a Susan Sarandon. En fin, todos sabemos que desde hace mucho tiempo la labor de De Niro se enmarca dentro del terreno puramente alimenticio, de la supervivencia, pero algún día tendrá que darse cuenta de que su talento para la comedia es prácticamente nulo a pesar de ser uno de los mejores actores de la historia. Y si estamos acostumbrados a ver a Robin Williams y también de vez en cuando a Diane Keaton haciendo el ridículo en películas sonrojantes de tintes humorísticos, nos quedaba por ver a otra gran intérprete, Susan Sarandon, formar parte de esta decadente tendencia que sirve como último refugio para que todos aquellos viejos dinosaurios que un día cambiaron la faz de Hollywood hagan y digan tonterías.   


      Siempre hay otra opción: seleccionar de manera exquisita los papeles y envejecer con dignidad delante de las cámaras, como hace un Jean-Louis Trintignant superlativo  en la magistral Amour de Michael Haneke. La película del debutante Justin Zackham se nos presenta como el remake americano de la francesa Mon Frère Se Marie (Jean Stephane Bron, 2007) y por supuesto consta de todos los tópicos enredos de las películas sobre bodas, que cinematográficamente siempre resulta un evento adecuado para narrar bobadas.


      LA GRAN BODA es una comedia coral que nos habla sobre la necesidad de ser honestos con los sentimientos a pesar de que con ello causemos dolor o frustración a otras personas, actuando como crítica sobre la vacuidad de las falsas apariencias para camuflar una realidad que finalmente se acabará imponiendo. Lo que pasa es que el film está muy mal construido y ninguna situación se nos muestra creíble, pues al mal pulso del director se une unas interpretaciones lamentables de todo el reparto (veteranos y jóvenes). 

     La torpeza del realizador porque comienza descolgándose con una función gamberra repleta de diálogos soeces y situaciones bizarras para ir poco a poco derivando en una clásica comedia familiar en donde las confesiones públicas sobre los secretos de alcoba y los gags sobre el racismo, las preferencias sexuales, las relaciones paternofiliales, la infidelidad y el alcoholismo quedan muy diluidas y sin gracia; y los intérpretes porque con el mínimo esfuerzo intentan dotar de brillo a una situaciones artificiosas derivadas de un guión endeble dibujando unos perfiles verdaderamente histriónicos y enervantes. Un film de muy corto recorrido en el que no encontramos nada nuevo bajo el sol, sólo recomendable para un público de geriátrico en una tarde de domingo donde cansados de jugar al dominó o encajar bolillos las únicas opciones sean ver esta peli o el suicidio.   

jueves, 2 de mayo de 2013

JUEGOS PERVERSOS CON TERESA PALMER


      
   
   Me enamoré de TERESA PALMER cuando vi el resultón thriller psicológico Juegos Perversos (Restraint, David Danneen, 2008) en donde la actriz australiana que por entonces tenía 22 años aparecía regalándonos un desnudo absolutamente deslumbrante. El film nos narra la huída de una pareja, Dale (Teresa Palmer) y Ron (Travis Fimmel) que acaban de dar matarile al jefe de ella y cuyo cadáver transportan en el vehículo con el que emprenden la fuga.


     
     
    Tras asesinar al empleado de una gasolinera, los dos fugitivos se encierran en un caserón, donde toman como rehén a su dueño, Andrew (Stephen Moyer) un tipo agorafóbico con un alto nivel adquisitivo. Cuando Ron se da cuenta de esto intenta sacar el mayor provecho de la situación, pero como Andrew no puede salir de la casa debido a su fobia, le pide a Dale que se tiña el pelo de rubio y se haga pasar por la novia de Andrew para ir a cobrar varios cheques al banco.


   
    Caí en la cuenta que no era la primera vez que me encontraba con Teresa Palmer (Adelaida, Australia, 1986) de hecho la recordaba en un pequeño papelito en su debut en el espléndido film de terror Wolf Creek, que ya comenté en estas páginas. Tampoco sería la última porque a partir de entonces seguí con interés su carrera anterior y posterior en títulos como El Grito 2, Más allá de los sueños, El aprendiz de brujo, Soy el número cuatro, 2: 37, hasta la recientísima Memorias de un zombie adolescente. Pero jamás volvió a lucir tan bella como en Juegos perversos; el desenfadado baile que se marca con el vestido ceñido a sus glúteos y su provocador paseo desnuda delante del rehén amarrado en la bañera. Una actriz que le sienta igual de bien la sofisticación y el glamour que el estilo rebelde y despreocupado.

                            
     Yo, desde entonces, sigo soñando con su húmedo jardín del deseo, con sus brazos y piernas anudados a mi pálido cuerpo, con mis uñas arañando sus muslos. Una banda sonora de gemidos, sudor y sexo furtivo sobre un escenario embriagado de lujuria donde mi sombra cabalga al ritmo de sus caderas.

                               

miércoles, 1 de mayo de 2013

LAS FOTOS HIPNÓTICAS: SOFÍA VERGARA


     La modelo y actriz colombiana SOFÍA VERGARA (Barranquilla, 10 de julio de 1972), fue descubierta por un cazatalentos en una playa de su país, al que llamó la atención su voluptuosa figura y la belleza de su rostro.


      

      Tras trabajar como modelo publicitaria y participar en algunas telenovelas fijó su residencia en Miami, pero allí no recibió muchas ofertas de trabajo porque al ser rubia y medir 1´70 de estatura no daba el tipo de “chica latina caliente”, por lo que no le quedó más remedio que teñirse de oscuro el cabello.


      


      Su ascenso en el mercado norteamericano se produjo cuando presentó los American Comedy Awards, donde conoció al realizador Barry Sonnenfeld, quien le ofreció un papel en la película de Disney Big Trouble (2002), y aunque la hemos visto participar recientemente en el film infantil Los Pitufos 3D (2011), su gran popularidad le viene dada por su papel protagónico en la popular serie de televisión de la ABC Modern Family, que le ha servido para recibir nominaciones a los Golden Globe y los Emmy.
     

     
     AC/DC en su poderoso tema Rock ’n’ roll damnation (La  maldición del rock and roll), perteneciente a su electrizante álbum Powerage (1978) y contando todavía con la magnética voz del malogrado Bon Scott, recarga nuestras pilas cantando Dicen que tocas demasiado fuerte / Bien, nena, se siente / Dicen que te estás pasando / Que no te sacias / Dicen que pareces tonta / Y nena, yo estoy tonto por ti / Dicen que tu mente está enferma / Demuestra lo que eres / Y es la maldición del rock and roll”. ¡Qué bueno ser políticamente incorrecto ante tanta vulgaridad! Sabes, Sofía, ya sólo nos queda el rock and roll, de modo que no te preguntaré el precio que pagas por tus caprichos, camina segura y no tengas en cuenta esas miradas lascivas, ven hacia mí y tráete la música, sube el volumen, nena, y danza alrededor del fuego, todo se derrumba y tu cuerpo está hecho para bailar rock and roll.