domingo, 7 de abril de 2013

LOLA BEZERRA, LA CARICIA Y EL OLOR DE LA CARNE SALVAJE


       

      Residente en Argentina pero nacida en Río de Janeiro el 21 de septiembre de 1984, LOLA BEZERRA es una modelo, presentadora y actriz que se dio a conocer en 2009 cuando reemplazó a Victoria Vanucci en el grupo musical Electro Stars. 

      Dos años más tarde, el grupo se separó definitivamente. Entre 2011 y 2012 trabajó  como actriz en la telenovela argentina de temática policial Los Únicos, y en 2012 participó en Dulce Amor, una telenovela en la que coincidió con Calu Rivero, que recientemente hizo su debut cinematográfico en Tesis sobre un homicidio (leer crítica). También en 2012 debutó como presentadora del programa deportivo y de entretenimiento Arena Mix (antes llamado Verano Fox Sports). 


      Un año fructífero para Lola porque también debutó en el teatro con la obra “Cuatro colas y un funeral”, dirigida por Carlos Evaristo. Lola Bezerra mide 1´65, presume de las infartantes medidas 88-60-90, luce cabellera rubia y tiene los ojos negros.


      No se me olvidará jamás lo que Level 42 en su espléndida y triste balada It´s over, incluida en su no menos magnífico álbum Running in the family (1986) nos cantaba: “Tú me lo diste todo / Y ahora estoy quebrando tu corazón / Tú sabes que no es mi intención romper tu mundo en pedazos / Yo nunca me iría si pensase que no puedes soportar el dolor / Una carta en el salón /Escrita en la pared / una carta sin palabras de amor / Porque esto se acabó / Se acabó / Y yo no volveré más”. 

      Así fue, y yo no puedo olvidar la caricia y el olor de tu carne salvaje, el fluir de tu sangre caliente. Mis recuerdos son ruinas de donde emerge tu belleza, tu figura gomosa y escurridiza como único remanso. Sólo soy, Lola, el sueño de una sombra, un ánima sin paz que arrastra sus cadenas, el silencio en la estancia tenebrosa, los labios que buscan a ciegas el beso de una despedida, el deseo proscrito en el valle de las hogueras, la inexpugnable soledad del perdedor que se desangra entre los restos del naufragio.


sábado, 6 de abril de 2013

CRÍTICA DE "TESIS SOBRE UN HOMICIDIO"

Los límites de la justicia
TESIS SOBRE UN HOMICIDIO êêê
DIRECTOR: HERNÁN GOLDFRID.
INTÉRPRETES: RICARDO DARÍN, ALBERTO AMMAN, ARTURO PUIG, CALU RIVERO, FABIÁN ARENILLAS, MARA BESTELLI.
GÉNERO: INTRIGA / ARGENTINA / 2013  DURACIÓN: 106 MINUTOS.   
ESTRENO EN ESPAÑA: 5 DE ABRIL DE 2013

       El actor y director argentino Hernán Goldfrid (Buenos Aires, 1979) ha obtenido con su segundo largometraje un enorme éxito en su país. Cierto que me pasó bastante desapercibida (y con esto quiero decir que no me dejó ningún poso) su debut con la comedia romántica todavía inédita en España Música en espera (2009), algo que no ha ocurrido con esta producción hispano-argentina titulada TESIS SOBRE UN HOMICIDIO, un thriller psicológico que exige un cierto nivel de implicación intelectual del espectador. 


      Inspirada en la novela de Diego Paszkowski, el film gira en torno a Roberto Bermúdez (Ricardo Darín), abogado y profesor de Derecho Penal que está convencido de que Gonzalo (Alberto Amman) uno de los alumnos que asiste a su seminario, ha sido el autor de un brutal asesinato acaecido justo frente a la entrada del edificio de la Facultad de Derecho. Decidido a demostrar la verdad sobre el crimen, emprende una investigación personal que deriva en lo obsesivo e inevitablemente le arrastrará hacia sus zonas más oscuras, sin saber realmente cómo de cerca está la verdad.


      Con ciertas resonancias a los clásicos hitchcockianos Crimen Perfecto (1954) y La Soga (1948), TESIS SOBRE UN HOMICIDIO es una muestra más de la comunión existente entre Ricardo Darín y el policíaco (El secreto de sus ojosNueve ReinasEl Aura) regalándonos otra magnífica interpretación para el recuerdo. El carismático actor  bonaerense encarna con pulcritud el arquetipo de profesor inteligente con un punto de vanidad que le incita a iniciar una investigación que haga patente ante todos las razones de su lugar en el sol, el por qué de su merecido prestigio. La investigación apunta más allá de la búsqueda de justicia, en Gonzalo (superlativo también Alberto Amman) el experimentado penalista ha encontrado la horma de su zapato, dando comienzo una excitante partida de ajedrez en donde los análisis e hipótesis de de Roberto serán refutados por el alumno con cara de chico bueno.



Un duelo de intelectos que acaba por exasperar al profesor y le hace enfrentarse con sus propios dilemas. La película, de una impecable factura técnica, mantiene el suspense, dosificando la tensión en un medido in crescendo, para lo que Goldfrid cuenta con la inestimable ayuda de una exquisita y envolvente fotografía cortesía de Rodrigo Pulpeiro y una climática banda sonora a cargo de Sergio Moura.   
     

  
  Los indicios en los que basa sus conclusiones Roberto resultan muy peregrinos (el colgante de la mariposa, el ticket de una farmacia, recortes de otros crímenes con el mismo modus operandi, la pequeña daga de la justicia) da igual porque lo que verdaderamente interesa a los responsables de la función es el debate sobre lo legal y lo justo, los eternos circunloquios sobre la arbitrariedad de una justicia en la que el azar es un elemento determinante. Queda señalado, Darín nos regala de nuevo una actuación magnética y deslumbrante en un relato servido para su lucimiento, el retrato de un tipo cincuentón con debilidad por el Whisky, aficionado al boxeo, divorciado, sin demasiado apego sentimental por nada ni nadie y con un estatus valioso dentro de su profesión académica


      Como espectador llego a entender que Roberto es consciente de que existe el crimen perfecto (el final abierto, que no gustará a todo el mundo pero que a mí no me desilusiona, así lo confirma) de ahí la rabia que le corroe ante su propia impotencia, incapaz de descubrir pruebas concluyentes que demuestren sus sospechas y perdiéndose en un marasmo de teoría paranoicas que le hacen mascar la tragedia. Con algún  personaje intrascendente como el de preciosa Calu Rivero, el guión, no exento de agujeros, incide en esa impotencia subliminando pequeños detalles, detalles que como piezas de un laberinto de dominó se irán derrumbando hasta llegar a un clímax no por predecible menos eficiente. Me gusta especialmente la secuencia que transcurre en el museo donde se exhibe una muestra itinerante de la obra de Picasso, en la que Gonzalo descifra a Roberto el cuadro “La Crucifixión”, donde el genial artista malagueño plasmó muchas de sus obsesiones: la muerte, la religión, el sufrimiento y el sacrificio de víctimas inocentes. 

lunes, 1 de abril de 2013

CARLA BRUNI, AB IMO PECTORE



      Esto de internet es la ostia, te ofrece la posibilidad de conocer a muchas personas de cualquier parte del mundo sin moverte del confortable sillón de tu salón e incluso cuentas con muchas probabilidades de que algunas pibas se enamoren de ti sin siquiera imaginar que pueden estar tratando con un asesino serial o un revolucionario alucinado como Unabomber. Bueno, si supieran esto aumentaría sensiblemente el número de féminas que caerían rendidas. Así está el mundo, compadre Manuel. 

      El caso es que en ese cambalache informativo, sesudas tertulias y hueros chismorreos, un flujo constante, a veces desbordante que te impide destriparlo a fondo, uno acaba tropezando con algunas cositas muy ricas que sin la ayuda de esos contactos me pasarían totalmente inadvertidas. Un ejemplo son estas impactantes instantáneas de una CARLA BRUNI antes de varias operaciones, muy joven y prácticamente desconocida. 

      La ex Primera Dama de Francia ya apareció biografiada en esta sección en una fecha no muy lejana, razón insuficiente para anular la oportunidad de que mis lectores disfruten de la lozana carnalidad de esta modelo, actriz y cantante turinesa nacida en 1967, en una época en la que ni ella ni nadie podía imaginar que durante el periodo 2008-2012 estaría en el más alto trono de la república francesa al lado del petit Sarkozy.
     

   Seré sincero, Carla, nunca me has parecido demasiado atractiva ni una actriz resultona ni mucho menos un cantante aceptable. No lo necesitas, porque ser Carla Bruni es mucho más que todo eso. Fíjate, si la luna pudiera hablar susurraría C-A-R-L-A-B-R-U-N-I

      Es el nombre de una estrella, da juego, tiene feeling, te hace percibir un espacio y un sonido, un magma infinito en donde vuelcas un alud de miradas: arriba, abajo, centro y vértices. Sería impensable que un erotómano como yo no creyera en la resurrección de la carne después de ser testigo de tantos naufragios. Creo en los fantasmas y creo en la vida eterna, soy dueño de una furiosa embriaguez que demanda un nuevo sentido para la palabra tragedia. Ab imo pectore.