miércoles, 6 de marzo de 2013

LAS FOTOS HIPNÓTICAS: ROSIE HUNGTINTON-WITHELEY


    
       La modelo y actriz ROSIE HUNGTINTON-WITHELEY nació en Londres el 18 de abril de 1987. Convertida en una de las modelos de cámara de la firma Victoria´s Secret, fue descubierta en 2003 por un booker de una agencia londinense, y enseguida apareció en revistas como Teen Vogue o Vogue Nipón y comenzó a trabajar con diseñadores como Ralph Lauren, Tommy Hilfiger, DKNY… todo a pesar de que ella creía que no era lo suficientemente bonita como para dedicarse al modelaje.

       Se convenció y se conjuró para recorrer todo el camino para llegar a la cima. Rosie, que realizó un apetitoso reportaje para la revista española DT el pasado mes de enero, sabe que su verdadero estrellato comienza ahora, al haber sido elegida para sustituir a Megan Fox en la próxima entrega de la saga Transformers, tal vez así cesen las odiosas comparaciones con Kate Moss.

       Ay, Rosie, dime, en tu ausencia ¿qué hago con el tiempo? ¿De qué me sirve llorar si descubrí por fin el secreto atroz de la soledad? De la soledad como una sutil droga que me hace profundizar temblando ante el espejo. Pregúntale a mi reloj las veces que te nombré, pregúntale al silencio si todas te deseé, interroga también a mis poemas, que siempre lloran, mis tristes poemas deshauciados. No sabes, amor, que la ansiedad hace de mi un extraño que llora con el ímpetu de un recién nacido.

lunes, 4 de marzo de 2013

CRÍTICA DE "HANSEL Y GRETEL"


Reescritura estrafalaria del cuento clásico
HANSEL Y GRETEL: CAZADORES DE BRUJAS êê
DIRECTOR: TOMMY WIRKOLA.
INTÉRPRETES: JEREMY RENNER, GEMMA ARTERTON, FAMKE JANSSEN, ZOE BELL.
GÉNERO: FANTÁSTICO / EE. UU. / 2013  DURACIÓN: 88 MINUTOS.   
     
     Es un hecho evidente que el cine fantástico y de acción se nos muestra cada vez menos imaginativo, lo podemos comprobar en esta enésima adaptación muy libre del cuento de los alemanes hermanos Grimm, que servida en formato 3D juega con la indefinición de géneros (comedia, acción, aventuras, terror, fantástico) para perpetrar un artefacto en el que los personajes carecen de interés y producida como producto mainstream  para un público adolescente sin muchas pretensiones.

      La esencia de su argumento es la siguiente: Hansel (Jeremy Renner) y Gretel (Gemma Arterton) han crecido y ya no son las tiernas criaturas que nos dibujaron los hermanos Grimm. Tras su temible experiencia en la casa de caramelo de la malvada bruja que quiso matarlos se han convertido en hábiles guerreros movidos por una sola idea: acabar con todas las hechiceras que se encuentren a su paso. La dulzura de aquellos niños que fueron abandonados por sus padres en el bosque porque no podían alimentarlos se perdió en la noche de los tiempos. Las encarnizadas y sangrientas batallas que libran con las brujas están motivadas por su espíritu de venganza, y nos traslada a la ciudad de Augsburgo, donde Hansel y Gretel tendrán que liquidar a la malvada bruja Muriel (Famke Janssen) sospechosa de la desaparición de muchos niños del pueblo.
     
      El noruego Tommy Wirkola, que pergeñó aquella simpática locura en forma de serie B titulada Zombis nazis (2009), se encarga de darle forma al invento dentro de un panorama desolador en el que de nuevo hay que recurrir a las historias y fábulas clásicas ante la escasa inventiva. Estamos ante una película intrascendente de consumo rápido y digestión instantánea, todos los recursos utilizados en las desorbitadas set-pieces están ya muy trillados: efectos especiales con una coreografía de saldo que utiliza el slow-motion para ralentizar las balas, el cansino truco de la desintegración de los cuerpos, inspiración atmosférica burtoniana e inconsistencias varias; brujas que arrojan bolas de fuego pero que mueren quemadas, que exista un sheriff en la Alemania medieval.

      Toda una reescritura estrafalaria del popular cuento en la nueva corriente decadentista del género (léase Blancanieves y la Leyenda del cazador, Abraham Lincoln: cazador de vampiros) que inyecta gotas de humor negro, adrenalina, gore y acción gamberra sobre un escenario de húmedos y frondosos bosques y amenazantes aldeas, un estética que fusiona los toques steampunk con el cuento de hadas.

       El guionista Dante Harper, tal vez con la intención de contentar a todos, demuestra su incompetencia escribiendo un libreto que intenta aunar la simpatía y la bestialidad, algo que obliga al espectador a cambiar de mueca constantemente y que ni mucho menos logra, debido en parte a la escasa química de la sosa pareja protagonista. Tendremos que reconocer que algunos aspectos técnicos rayan a un buen nivel; una fotografía envolvente y brumosa especialmente eficaz en las secuencias nocturnas, sugerentes planos aéreos y un 3D que proyecta percepciones sensoriales muy estimulantes.

      Aclaremos algo, a un film, da igual al género que pertenezca (ciencia ficción, terror, etc.) siempre se le exige un mínimo de credibilidad para no dibujar un rictus pétreo en el rostro del espectador, obligándole a un sobre-esfuerzo inútil. De modo que podemos tragar con que los arrojados hermanos tengan como única misión en la vida la exterminación de brujas, otra cosa es que lo hagan con un arsenal de impresionantes armas -de anacrónico y barroco diseño pero demoledores efectos- imposibles para la época inquisitorial de la Europa de las brujas en que se desarrolla la acción, como ese artefacto que produce descargas eléctricas a modo de pistola Taser; más increíble aún nos parece que las botellas de leche contengan las imágenes de los niños desaparecidos. Aunque peor es el hueco discurso moralista que adivinamos sobre la diferencia de clases en un tiempo y un lugar donde la miseria del pueblo llano contrasta con la opulencia de la clase dominante, pero dejando fuera de contexto la incorrección política latente en el cuento sobre el carácter incestuoso que se atisba en la relación de los dos hermanos.

Lo mejor: Los créditos iniciales con impactantes imágenes de grabados de tortura.
Lo peor: La indefinición de géneros y la poca chispa de la pareja protagonista.

sábado, 2 de marzo de 2013

CINCUENTA SOMBRAS DE "O"


      
     Reflexionando sobre el revuelo levantado por esa chorrada pseudoliteraria titulada Cincuenta sombras de Grey, primera entrega de la trilogía erótica firmada por la novelista británica E. L. James, que como mis lectores sabrán narra la relación que entablan una universitaria recién graduada con un joven magnate de los negocios, el tal Grey, y que les lleva a la práctica sexual del bondage, la dominación/sumisión y el sadomasoquismo (BDSM), he llegado a la conclusión de que haría mal recomendando a los millones de lectores de esos mediocres best-sellers las obras del padre fundador de todas esas transgresiones sexuales: El Marqués de Sade, que como escribiera Gore Vidal se convirtió en el pornógrafo genial de un tiempo y un lugar, la Francia prerrevolucionaria, y que con obras como “Justine o los infortunios de la virtud”, “Los 120 días de Sodoma” o “Juliette o las prosperidades del vicio”, se elevó como el Anticristo de la época, un autor, radical, infame y aberrante que traspasó durante su vida, como reflejo de su obra, todos los límites de la perversión. Apollinaire dijo de Sade que “fue el espíritu más libre que jamás ha existido”. Sus obras, rebosantes de sexo extremo, violencia, parafilias y en donde prima el vicio sobre la virtud, le reportó más de media vida de reclusión en fortalezas y manicomios.

     No, Sade es sólo para minorías selectas. Pero tal vez a los lectores de Grey les interese leer Historia de O, la novela de Anne Desclos publicada en 1954 que firmaba con el pseudónimo de Pauline Réage, un texto en el que se basó la película homónima de Just Jaeckin de 1975: O (Corinne Clery) es una hermosa fotógrafa que es llevada por su amante René (Udo Kier) al castillo de Roissy, donde tendrá lugar su entrenamiento  como esclava sexual. Ella acepta por el amor ultraterrenal que siente hacia él, y tras varias semanas abandona el castillo y conoce al hermanastro de René, Sir Stephen (Anthony Steel) con el que comienza una relación de dominación/sumisión a petición de René. Con Sir Stephen se inicia en las relaciones lésbicas hasta que, finalmente, queda marcada como esclava en propiedad de Sir Stephen.   

      Una de las cumbres del soft-core, Historia de O es un film de ritmo pausado, trivial, esteticista y francesísima puesta en escena (léase empalagosamente refinada) para la que el inerme Jaeckin utiliza los mismos recursos golosos que tan buenos resultados le dieron con Emmanuelle, sin forzar nunca la tuerca de las vejaciones extremas y derivando en sofismas jocosos: algunos tibios azotes, morbosidad relamida, humillaciones atenuadas, tormentoso barroquismo que trata de equilibrar el placer y el dolor, simbólicos collares y cadenas de diseño… Y que enmarca el amor real bajo un axioma zarrapastroso: “Si de verdad me quieres serás mi puta y mi esclava y me alzo sobre ti con el poder de ofrecerte”. Si en la elegante prosa de Desclos apreciamos una sugerencia lasciva y hasta enfermiza, en la película todo se resuelve con un formalismo kitch que ni siquiera profundiza en la obsesión sadomasoquista, sin capturar nunca la esencia de la perdición y la dependencia autodestructiva.