viernes, 15 de febrero de 2013

SUMA PIGOFILIA: KATHY FERREIRO


      
     La Pigofilia (o Pigotripsis) es una de las parafilias más extendidas por el planeta Tierra. La denominación deriva de las raíces griegas pigos (nalgas) y filia (amor al), y caracteriza a las personas que alcanzan su mayor excitación sexual a través de las caricias, masajes o tocamientos en los glúteos o nalgas. De hecho los griegos adoraban a la diosa Venus bajo la advocación Calipigia o “Afrodita de las Hermosas Nalgas”, cuya representación en forma de estatua nos hace admirar a una bella fémina de la época helenista, en la que se le ve parcialmente cubierta levantándose su vaporoso peplo para descubrir sus caderas y nalgas, mirando hacia atrás y abajo de su hombro, tal vez valorando sus pomposos glúteos.

      En la época actual nuestro culto al culo se hace más que evidente a través de concursos donde se premia al mejor trasero y en diversas encuestas que señalan con precisión que las nalgas femeninas ocupan un lugar privilegiado como la parte más excitante para los hombres junto a los pechos, y cada vez más también para las mujeres. En esos concursos de “colas”, como denominan al culo mis amigos latinos, se está tratando de evitar su adulteración con la participación de concursantes que han customizado sus glúteos con aditamentos intramusculares.   

      La actriz Jennifer López, uno de los culos más famosos y deseados de Hollywood, siempre ha dicho que todo en ella es natural, y nosotros la creemos. También otra famosa, la empresaria, modelo y actriz Kim Kardashian, que al igual que JLO ya tuvo su aparición estelar en este blog, ante los cansinos rumores sobre sus presuntos implantes, decidió demostrar la naturalidad de su trasero a través de una radiografía que certificaba con claridad que la suntuosidad absoluta de su cuerpo se debe a la madre naturaleza y a su explosiva genética armenia.
         

      Este cronista ha pensado que hoy es un buen día para presentar a sus lectores al más icónico mito actual para los amantes de esa obsesión llamada pigofilia, el que representa la extreme model cubana afincada en Miami KATHY FERREIRO, famosísima al otro lado del charco por sus infinitas fotos diseminadas por internet y compartidas en las redes sociales. Aunque, algo retrasado, es mi regalo del Día de los Enamorados para todos los lectores que, como el abajo firmante, siguen pensando que “donde hay chicha hay alegría”. 
                            
                            



martes, 12 de febrero de 2013

LOCO POR MAYRA SUÁREZ


      No sigo con especial interés el mundo de las pasarelas pero confesaré a mis lectores que mi modelo favorita es MAYRA SUÁREZ (Celaya, México, 27 de febrero de 1986), reconocida top-model que ha desfilado por las pasarelas  con más prestigio del mundo. Comenzó su carrera como modelo tras participar en el certamen “Elite Model Look México 2003”, en donde deslumbró a todos con su inmarcesible belleza. Mayra ha sido portada de las revistas Glamour, Cosmopolitan y American Beauty, y además de ser la modelo publicitaria para franquicias como Dillard´s, Target y Kensie Girl, también ha participado en un vídeo de la cantante Paulina Rubio.

      Mayra mide 1´75 m y posee unas medidas perfectas de 86-56-88. Estos son los únicos datos que he podido recabar de esta hermosa y enigmática modelo, de la cual este cronista, tras ver una sesión fotográfica suya en una revista, viene haciendo un seguimiento desde antes de que se filtraran en la red unas fotos personales presuntamente tomadas de su móvil en el baño de su casa, realizadas por ella y en las que poco a poco se va desnudando. 

     Digo presuntamente porque todo el mundo está convencido de que fue la misma modelo como estrategia publicitaria quien subió interesadamente las fotos a internet. Pienso que tiene que llegar el día en que una famosa tenga el atrevimiento de decir: “Las fotos las subí yo porque me dio la gana, como homenaje a mis fans y para dejar claro que las fotos domésticas desenfadadas y naturales son mucho más excitantes que todos los posados artificiales”. Llegará ese día.  

      Estaba perdido en la fantasía de un universo de actrices paranoicas que me impedían ver que existías tú, Mayra, mujer misteriosa convertida en metáfora de toda aspiración inmaterial. Llovía intensamente cuando te descubrí ebrio de sensaciones e invoqué tu nombre en cada esquina, quemando versos en largas madrugadas de invierno, con el punzante tormento de mi mente acostumbrada al desvelo y la soledad. Deseo para ti la gloria vetada para otros mortales, y en este diálogo de sombras que es la vida, proseguiré con en este absurdo oficio de construir sueños en un mundo invisible. Donde estés, amor mío, espérame, que aún llego a tiempo para mostrarte el último rictus de mi desdicha, el verdadero rostro de la verdad. Es sobre tu vientre desnudo donde quiero morir acariciado por tus manos ingrávidas, alumbrado por el cálido halo de cuerpo ¡Qué escenografía tan fastuosa para recrear mi serena agonía! 

domingo, 10 de febrero de 2013

CRÍTICA DE "MAMÁ"

La infancia como un páramo de espectros
MAMÁ êêê
DIRECTOR: ANDY MUSCHIETTI.
INTÉRPRETES: JESSICA CHASTAIN, NICOLAJ COSTER-WALDAU, MEGAN CHARPENTIER, ISABELLE NELISSE, DANIEL KASH.
GÉNERO: TERROR / CANADÁ-ESPAÑA / 2012  DURACIÓN: 100 MINUTOS.   
          
     Andy o Andrés Muschietti, cineasta argentino residente en Barcelona, llamó la atención de Guillermo del Toro con su cortometraje de tres minutos Mamá (2008), que tuvo un recorrido exitoso por el circuito de festivales, y como el mexicano siempre está dispuesto a descubrir nuevos talentos decidió producirle su primer largometraje basado en aquel corto que reunía muchas de las constantes temáticas que apasionan al director de El laberinto del fauno: curiosidad por el más allá, la infancia como un territorio inescrutable, la naturaleza como un espacio amenazante, la familia como núcleo emocional y la fantasía como un universo de pesadillas y enigmas.
     
      Tras asaltar las pantallas en los Estados Unidos elevándose hasta el Nº 1 con 28 millones dólares recaudados el primer fin de semana de exhibición en 2.500 salas, MAMÁ llega a nuestras pantallas con el mismo objetivo (hay que recordar que Del Toro también le produjo a Bayona aquella otra bomba para la taquilla titulada El Orfanato) y que partiendo de un libreto escasamente original en el que además de Muschietti también han colaborado su hermana Bárbara y Neil Cross, nos narra cómo tras matar a su esposa un padre huye con sus hijas y sufre un accidente por conducir de manera  temeraria.

      Una vez en el bosque se refugian en una casa destartalada situada junto a un lago, donde el padre perderá la vida tras un suceso especial. Las dos hermanas, Victoria y Lilly (Megan Carpentier e Isabelle Nelisse) sobreviven a base de cerezas protegidas por un ente al que llaman Mamá. Tras cinco años de búsqueda infructuosa por parte de su tío Lucas (Nicolaj Coster-Waldau) las niñas reaparecen aunque su estado es salvaje y extraño. En manos del psiquiatra Dr. Dreyfuss (Daniel Kash) que las analiza metódicamente, se determina que lo mejor es que las niñas sean adoptadas por su tío Lucas y su novia Annabel (Jessica Chastain) quien en principio se muestra reacia. La nueva familia se muda a lo que parece su casa ideal, pero que pronto se convertirá en el epicentro de sus pesadillas, pues la presencia del ente protector, visible para las pequeñas, mantendrá una terrorífica rivalidad con Annabel por defender a las que ambas consideran sus hijas.
     
      Nos encontramos, amigo lector, ante una película absolutamente atmosférica, en la que, eso sí, el espectador asiduo al género encontrará pocos elementos novedosos. Siendo sincero, este cronista no se esperaba otra cosa, ya que el abuso de estereotipos y convencionalismos suele ser en los últimos tiempos la tónica común en este tipo de producciones, mas teniendo presente que otros films apadrinados por el cineasta mexicano (el citado El Orfanato y No tengas miedo a la oscuridad) ya nos sumergían en ese clima denso e inquietante de grandes caserones en donde la niñez se ve asaltada por diversas fantasmagorías. Muschietti tenía que ingeniárselas para inflar su micro-relato, dar forma y recorrido a aquella historia que dejaba al respetable pidiendo más. Tal vez las expectativas situaron el listón muy alto pero lo cierto es que el director argentino afincado en España hace uso de una pericia inhabitual para un debutante, logrando dominar la tensión narrativa, componer postales muy tétricas y crear situaciones de un descarnado dramatismo.

      Del Toro en su faceta de productor de óperas primas de nuevos talentos resulta un poco cansino y parece que siempre nos cuenta la misma película partiendo de lugares comunes y elementos muy trillados. Así, en el periplo descorazonador de esas niñas huérfanas que van a parar a una casa en el bosque y caen en los dominios de un espíritu protector que las cuidará como a sus hijas, está lo mejor de esta cinta que a partir de que son rescatadas en estado primitivo nos prepara para un duelo infernal aunque previsible. No hay que olvidar que MAMÁ se eleva como un modelo de cine industrial pergeñado para el consumo masivo. Teniendo esto claro a nadie le debe extrañar que la función se vea invadida por algunos de los tópicos que marcan los cánones del género.

      De modo que desde que las niñas –que se adentran en el relato con espeluznante rigor- son acogidas por su tío y su novia (una sorprendente Jessica Chastain rockera y tatuada que malditas las ganas que tiene de hacerse cargo de unas niñas que la repudian), el film cierra el tarro de sus más finas esencias para desplegar de forma efectista una serie de trucos y clichés que responden más a la brusquedad expositiva que a la exquisita sugerencia. El largo nudo central se desarrolla sobre la encarnizada rivalidad de las dos figuras maternas en medio de una trama cada vez más embrollada y poco interesante, sustos y efectos de sonido  que cercenan la fascinante relación que empezaba a sugerir el trato de Annabel con las niñas. A pesar de la pegajosa sensación déjà vu que impregna todo el conjunto, el tono general del relato se ve elevado gracias un amargo y hermoso clímax final rebosante de un gótico lirismo y que se desarrolla al borde de un acantilado, un desenlace  de  tintes melodramáticos que separa por fin el grano de la paja.