domingo, 15 de junio de 2014

DIANA MARÍN, UNA LINDA MUÑECA QUE ME TRAE LOCO


     Nacida en Cali (Colombia) hace 26 años y con su 1´80 metros de estatura, esta preciosa modelo de piel tan suave como la seda y frágil como la porcelana, ha conquistado las pasarelas de medio mundo. Desde que tenía 14 años, Diana ha trabajado como modelo y ha representado a Colombia en varios certámenes fuera de su país. En Taiwán, por ejemplo, se llevó la corona en un concurso denominado Miss Global City.



      Desde hace unos años vive en Bogotá, aunque la mala noticia para sus fans masculinos es que al parecer tiene novio. Cuando no está estudiando o trabajando como modelo le gusta hacer yoga, TRX, pintar o salir de bares para tomarse un buen gin & tonic.


      Diana, tras haber estado varios meses modelando en México, tiene proyectos para el futuro, entre ellos, retomar las clases de ballet que dejó cuando era una niña, crear una fundación para niños especiales y viajar a la India, en donde pretende hacer un voluntariado en psicología social. Alejada del arquetipo de mujer exuberante colombiana o latina, ella se encuentra más cerca de los estándares de belleza europea, un canon que marca un prototipo de modelo muy alta, delgada, con piel traslúcida y pecosa y expresión serena aunque lánguida. Diana es una linda muñeca que me trae loco desde que la descubrí en las páginas de una popular revista colombiana.


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