lunes, 3 de junio de 2013

ELLE MACPHERSON, ALTA TE QUIERO COMO CHOPO QUE AL CIELO SE DESPEREZA


      La modelo y actriz australiana ELLE MACPHERSON (29 de marzo de 1964), fue descubierta por la Agencia de Modelos Click cuando se encontraba de vacaciones en Aspen (Colorado), y en poco tiempo se convirtió en una estrella internacional tras aparecer varias veces consecutivas en la revista ELLE. Por su esbelta estatura (1´83 m.), fue conocida con el apelativo de “El Cuerpo”, y tras ser portada de la revista Sport Illustrated su popularidad aumentó tanto que el gobierno australiano le ofreció el cargo de embajadora no oficial de la Comisión de Turismo.

      Considerada una de las supermodelos más rentables de las pasarelas, su debut oficial en el cine (aunque apareció de forma fugaz en Alice de Woody Allen), se produjo en la película Sirenas (John Duigan, 1993), que con una premisa interesante y propósito sensualista no obtuvo resonancia crítica por sus concesiones comerciales. Mereció mejor cosecha el film de Franco Zafirelli Jane Eyre (1995), nueva adaptación del clásico literario de Charlotte Brontë en la que actuó acompañada de un nutrido reparto. 

     Interpretó a la nueva chica-Batman en la fallida y realmente horrorosa Batman y Robin (1997), a las órdenes de un desnortado Joel Schumacher, fue el mismo año que nos presentó su mejor actuación en El Desafío (Lee Tamahori), irregular película entre el thriller y la aventura en la que estuvo acompañada de de Alec Baldwin y Anthony Hopkins. 



       
      Sentado sobre las pulidas rocas del acantilado, quitándome aún las legañas, recogí tu mensaje en la botella acompañado de una simpática foto en la que sonríes cubierta de espuma en la bañera. En él me hablas de crímenes de amor, de cómo la verdad ha ido perdiendo valor y en su lugar brotan páramos yermos donde reina un Dios o ese algo que llaman justicia. Elle, guardo para ti un ajuar rancio y carcomido por las ratas, llevo mucho tiempo esperando ese momento en que pueda arañar y morder tu cuerpo (el verbo hecho carne), el instante en que amándonos en el lecho infinito de las olas y con un último beso viajemos juntos al reino de las sombras, allí donde la muerte genera vida.

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