Son muchos los aficionados al cine de acción que me hacen
esa pregunta. Bien, pues para tranquilidad de todos, KRISTANNA LOKEN (Ghent, Nueva York, 8 de octubre de 1979), aquella
bellísima e indestructible T-X de Terminator 3: La rebelión de las máquinas
(Jonathan Mostow, 2003), sigue haciendo sus pinitos y por las últimas imágenes
que de ella he tenido la oportunidad de ver, en perfecto estado de revista.
Cierto que tras
realizar aquella espléndida entrega de la saga Terminator cayó en las
manos del infame Uwe Boll y, como
era fácilmente previsible, su carrera se fue literalmente “a tomar por el culo”.
El torpe e inerme director alemán –por llamarle de alguna manera-, uno de los
mayores estafadores de la historia del cine y especialista en zarrapastrosas
adaptaciones de videojuegos a la pantalla grande, contó con su concurso para
participar en pestiños tan indigestos como Bloodrayne (2005), In
the Name of the King: A Dungeon siege Tale (2007) y Darfur
(2009).
Salvo la película de Mostow que la lanzó al
estrellato, la carrera cinematográfica de Kristanna ha resultado ser
absolutamente infumable, será por eso que ha tomado como refugio la televisión
y actualmente participa en la cuarta temporada de la serie estadounidense The L
Word.
La actriz, de
marcados rasgos nórdicos, realizó unas declaraciones en las que confesaba su
bisexualidad, también comentó que sus relaciones sentimentales más recordadas
han sido con otras mujeres. De hecho, no tuvo ningún reparo en darle un húmedo
beso a la cantante Pink en el World
Music Awards de Montecarlo. En la misma onda, allá por el año 2006, algunas
revistas especularon con la posibilidad de que estuviera manteniendo un tórrido
romance con la actriz norteamericana de origen puertorriqueño Michelle Rodríguez.
A los
aficionados todo esto nos la trae al pairo, siempre recordaremos su
espectacular aparición desnuda en Terminator 3, y poco nos importa que
su actual pareja sea su preparadora física, si podemos visionar una y otra vez
esa secuencia en que con un contoneo sublime movía sus potentes, apetitosos
glúteos para sorprender a un emperifollada vieja que se encuentra cómodamente
sentada a los mandos de un lujoso deportivo Lexus. ¡Larga vida a Kristanna
Loken!











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