OLGA KURYLENKO (Berdyansk,
Ucrania, 14-11-1979), fue descubierta por una buscadora de modelos mientras se
encontraba de vacaciones en Moscú a la edad de 15 años. Un año más tarde llegó
a Francia, donde su 1´75 de estatura, su boca grande de labios pulposos y sus
felinos ojos verdes le abrieron un ancho camino en el mundo de las pasarelas.
Pero el sueño de
Olga era ser actriz, y tras obtener la nacionalidad francesa en 2001, la
oportunidad le llegó cuatro años más tarde con el film L´Annulaire, actuación que le valió el certificado Excellence Award
en el Festival de Brooklyn. Tras participar en la película colectiva Paris, je t´aime, junto a Elija Wood, su
carrera se abre al mercado internacional con títulos como Hitman, Max Paine y,
sobre todo, su papel como chica Bond en la última película de 007, Quantum
of Solace. Recientemente la hemos podido ver coprotagonizando junto a Tom Cruise la peli Sci-Fi Oblivion.
He de reconocer que pocos cuerpos de cine
me resultan tan atractivos como el de esta ucraniana de 29 años, cuyas medidas
87-59-90 se ajustan con elegancia a la elasticidad de mis sueños. Con obsesión
entomológica colecciono, escruto y babeo sus fotos tratando de oler entre sus
muslos el verde musgo de los Cárpatos.
Porque el sueño, Olga, es asfixia,
cuando te veo masturbándote con plumas de pavo real, a la luz de quinqués
oscilantes, creyéndote diva frustrada, adornando tus pechos con guijarros y tu
cuello con cristal barato, escondiendo pícaramente tu rostro oriental tras un
disfraz veneciano, mordiendo manzanas, esbozando una sonrisa esponjosa que me
desarma.












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