viernes, 26 de abril de 2013

DORISMAR Y EL COLECCIONISTA DE BESOS



      DORISMAR, nacida Dora Noemí Kerchen, vio la luz en Buenos Aires el 14 de marzo de 1975. Modelo, actriz, presentadora y cantante, comenzó su carrera profesional en Argentina para después trasladarse a Miami. De 2000 a 2006 presentó el programa de televisión estadounidense Caliente, y al principio de aquella década también trabajo en el programa El gordo y la flaca de la cadena Univisión.


      
     En marzo de 2003 fue portada de la edición estadounidense de la revista Playboy, y lo hizo como integrante de Las más bellas mujeres de la TV latina. Al año siguiente participó en el reality Protagonistas de la fama VIP.

                                           
      Dorismar se vio en vuelta en una polémica cuando formó parte de una campaña para detener la depredación de huevos de tortuga en México, ya que su imagen apareció desnuda en pósters y mantas, lo que motivó la protesta de un grupo de mujeres (¡qué gilipollez!) que presionaron al gobierno que optó por la censura.


      
      Ha debutado como cantante con un álbum que no ha encontrado demasiado eco y desde 2007 trabaja en el programa Desmadruga2 en la sección “Tus fantasías con Dorismar”. En 2010 participó en la telenovela mexicana Triunfo de amor, trabajos que siempre ha ido alternando con posados para revistas como Playboy, H para hombre y Extremo  



     Al extraño que habita en mí le ha dado por coleccionar besos, por eso de la diversidad, de que no ocupan mucho espacio, son fácilmente transportables y actúan como bálsamo para la desesperación. Estoy pensando, Dorismar, en rendir homenaje a tus besos como parte de un ritual delirante de labios dalinianos, húmedos, pulposos, entreabiertos. En un nuevo ensayo para la ceguera he comprobado cómo me besas desde la oscuridad como besa la mujer del mejor guerrero; besos empapados en lágrimas como besos de novios en el andén de la despedida; besos calientes como el pan recién horneado, fríos como sepulcros. Créeme, es difícil mantener la calma cuando siento esa pulsión extrema debajo de tu blusa… o suspiro en el vértice perfecto de tus ingles. Necesito llegar hasta el límite para alcanzar la mansedumbre, y con un aleteo de palomas el amanecer siempre me sorprenderá abrazado a tus muslos.  

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