DORISMAR, nacida
Dora Noemí Kerchen, vio la luz en Buenos Aires el 14 de marzo de 1975. Modelo,
actriz, presentadora y cantante, comenzó su carrera profesional en Argentina
para después trasladarse a Miami. De 2000 a 2006 presentó el programa de
televisión estadounidense Caliente, y
al principio de aquella década también trabajo en el programa El gordo y la flaca de la cadena
Univisión.
En marzo de 2003
fue portada de la edición estadounidense de la revista Playboy, y lo hizo como
integrante de Las más bellas mujeres de la TV latina. Al año siguiente
participó en el reality Protagonistas de
la fama VIP.
Dorismar se vio
en vuelta en una polémica cuando formó parte de una campaña para detener la
depredación de huevos de tortuga en México, ya que su imagen apareció desnuda
en pósters y mantas, lo que motivó la protesta de un grupo de mujeres (¡qué
gilipollez!) que presionaron al gobierno que optó por la censura.
Ha debutado como
cantante con un álbum que no ha encontrado demasiado eco y desde 2007 trabaja
en el programa Desmadruga2 en la sección “Tus
fantasías con Dorismar”. En 2010 participó en la telenovela mexicana Triunfo
de amor, trabajos que siempre ha ido alternando con posados para
revistas como Playboy, H para hombre y Extremo
Al extraño que habita en mí le ha dado por
coleccionar besos, por eso de la diversidad, de que no ocupan mucho espacio,
son fácilmente transportables y actúan como bálsamo para la desesperación. Estoy
pensando, Dorismar, en rendir homenaje
a tus besos como parte de un ritual delirante de labios dalinianos, húmedos,
pulposos, entreabiertos. En un nuevo ensayo para la ceguera he comprobado cómo
me besas desde la oscuridad como besa la mujer del mejor guerrero; besos
empapados en lágrimas como besos de novios en el andén de la despedida; besos
calientes como el pan recién horneado, fríos como sepulcros. Créeme, es
difícil mantener la calma cuando siento esa pulsión extrema debajo de tu blusa…
o suspiro en el vértice perfecto de tus ingles. Necesito llegar hasta el límite
para alcanzar la mansedumbre, y con un aleteo de palomas el amanecer siempre me
sorprenderá abrazado a tus muslos.











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