Se lo ha pensado, pero finalmente la hermosísima actriz
cubana AYLIN MÚJICA forma ya parte
de la emblemática historia de la revista Playboy, en la cual ha aparecido en la
edición mexicana del pasado mes de marzo. Nacida en La Habana el 24 de
noviembre de 1974, la actriz, presentadora, modelo, cantante y bailarina vive
actualmente en Miami y es madre de tres hijos, algo increíble si observamos su
figura.
Ya con ocho años
asistía a la Escuela Nacional de Ballet y a los 15 ingresó en el Instituto
Superior de Artes, donde estudió Arte Dramático, estudios que completó a los 18
años matriculándose en la famosa Escuela Internacional de Cine de la capital
cubana.
A esa edad se
trasladó a México, donde dio comienzo su carrera como modelo de spots
publicitarios y videoclips de artistas mexicanos. Aylin ha posado para revistas
como Interviú y H para hombres, y en 2006 fue fichada por la cadena de
televisión mexicana Telemundo, donde desarrolla el grueso de su carrera como
presentadora y actriz de telenovelas tan famosas como Aurora o Sin
tetas no hay paraíso. Ha participado en varias obras de teatro y en alguna
película como A propósito de Alexa (Rene Bueno Camacho, 2008) que no he tenido la oportunidad de ver.
A MI AMIGO CARLOS DONOSO PEÑA, EN MEMORIA
Decía Jorge Luis Borges: “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte por venir”. Como bien sabes, amor, en Borges está todo. Dime, niña, ¿hacia dónde va el humo de la tristeza? ¿Para qué abrir las puertas de mi alma si sólo entran tinieblas? La vida me hiere a cada paso dejando mi imagen desvaída fragmentada en mil pedazos, rota por todas las costuras. Perdona este sinsentido, pero no encuentro esperanzas en esta muerte que llega y abraza sin ningún protocolo a mi mejor amigo. ¿Qué debo hacer? ¿Llorar eternamente ¿Gritar hasta morir? ¿Dar cuchilladas ciegas a este mundo traidor que nos hace tan vulnerables? Para eso se tienen amigos, cielo, para sentir el dolor abierto como una grieta irreparable y enterrar las cenizas de los recuerdos en un nicho frío y honorable. Un nicho donde apenas caben mis espaldas para dar a mi amigo un último abrazo, pues en su ausencia no encuentro ya consuelo.
Descansa en paz, amigo Carlos, tuya es la Gloria.
Decía Jorge Luis Borges: “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte por venir”. Como bien sabes, amor, en Borges está todo. Dime, niña, ¿hacia dónde va el humo de la tristeza? ¿Para qué abrir las puertas de mi alma si sólo entran tinieblas? La vida me hiere a cada paso dejando mi imagen desvaída fragmentada en mil pedazos, rota por todas las costuras. Perdona este sinsentido, pero no encuentro esperanzas en esta muerte que llega y abraza sin ningún protocolo a mi mejor amigo. ¿Qué debo hacer? ¿Llorar eternamente ¿Gritar hasta morir? ¿Dar cuchilladas ciegas a este mundo traidor que nos hace tan vulnerables? Para eso se tienen amigos, cielo, para sentir el dolor abierto como una grieta irreparable y enterrar las cenizas de los recuerdos en un nicho frío y honorable. Un nicho donde apenas caben mis espaldas para dar a mi amigo un último abrazo, pues en su ausencia no encuentro ya consuelo.
Descansa en paz, amigo Carlos, tuya es la Gloria.










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