La Pigofilia (o
Pigotripsis) es una de las parafilias más extendidas por el planeta Tierra. La denominación
deriva de las raíces griegas pigos (nalgas) y filia (amor al), y caracteriza a
las personas que alcanzan su mayor excitación sexual a través de las caricias,
masajes o tocamientos en los glúteos o nalgas. De hecho los griegos adoraban a
la diosa Venus bajo la advocación Calipigia o “Afrodita de las Hermosas Nalgas”,
cuya representación en forma de estatua nos hace admirar a una bella fémina de
la época helenista, en la que se le ve parcialmente cubierta levantándose su
vaporoso peplo para descubrir sus caderas y nalgas, mirando hacia atrás y abajo
de su hombro, tal vez valorando sus pomposos glúteos.
En la época
actual nuestro culto al culo se hace más que evidente a través de concursos
donde se premia al mejor trasero y en diversas encuestas que señalan con precisión
que las nalgas femeninas ocupan un lugar privilegiado como la parte más
excitante para los hombres junto a los pechos, y cada vez más también para las
mujeres. En esos concursos de “colas”, como denominan al culo mis amigos
latinos, se está tratando de evitar su adulteración con la participación de
concursantes que han customizado sus glúteos con aditamentos intramusculares.
La actriz Jennifer López, uno de los culos más famosos y deseados de
Hollywood, siempre ha dicho que todo en ella es natural, y nosotros la creemos.
También otra famosa, la empresaria, modelo y actriz Kim Kardashian, que al igual que JLO ya tuvo su aparición estelar
en este blog, ante los cansinos rumores sobre sus presuntos implantes, decidió
demostrar la naturalidad de su trasero a través de una radiografía que certificaba
con claridad que la suntuosidad absoluta de su cuerpo se debe a la madre
naturaleza y a su explosiva genética armenia.
Este cronista ha
pensado que hoy es un buen día para presentar a sus lectores al más icónico
mito actual para los amantes de esa obsesión llamada pigofilia, el que
representa la extreme model cubana afincada en Miami KATHY
FERREIRO, famosísima al otro lado del charco por sus infinitas fotos
diseminadas por internet y compartidas en las redes sociales. Aunque, algo
retrasado, es mi regalo del Día de los Enamorados para todos los lectores que,
como el abajo firmante, siguen pensando que “donde hay chicha hay alegría”.




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