martes, 12 de febrero de 2013

LOCO POR MAYRA SUÁREZ


      No sigo con especial interés el mundo de las pasarelas pero confesaré a mis lectores que mi modelo favorita es MAYRA SUÁREZ (Celaya, México, 27 de febrero de 1986), reconocida top-model que ha desfilado por las pasarelas  con más prestigio del mundo. Comenzó su carrera como modelo tras participar en el certamen “Elite Model Look México 2003”, en donde deslumbró a todos con su inmarcesible belleza. Mayra ha sido portada de las revistas Glamour, Cosmopolitan y American Beauty, y además de ser la modelo publicitaria para franquicias como Dillard´s, Target y Kensie Girl, también ha participado en un vídeo de la cantante Paulina Rubio.

      Mayra mide 1´75 m y posee unas medidas perfectas de 86-56-88. Estos son los únicos datos que he podido recabar de esta hermosa y enigmática modelo, de la cual este cronista, tras ver una sesión fotográfica suya en una revista, viene haciendo un seguimiento desde antes de que se filtraran en la red unas fotos personales presuntamente tomadas de su móvil en el baño de su casa, realizadas por ella y en las que poco a poco se va desnudando. 

     Digo presuntamente porque todo el mundo está convencido de que fue la misma modelo como estrategia publicitaria quien subió interesadamente las fotos a internet. Pienso que tiene que llegar el día en que una famosa tenga el atrevimiento de decir: “Las fotos las subí yo porque me dio la gana, como homenaje a mis fans y para dejar claro que las fotos domésticas desenfadadas y naturales son mucho más excitantes que todos los posados artificiales”. Llegará ese día.  

      Estaba perdido en la fantasía de un universo de actrices paranoicas que me impedían ver que existías tú, Mayra, mujer misteriosa convertida en metáfora de toda aspiración inmaterial. Llovía intensamente cuando te descubrí ebrio de sensaciones e invoqué tu nombre en cada esquina, quemando versos en largas madrugadas de invierno, con el punzante tormento de mi mente acostumbrada al desvelo y la soledad. Deseo para ti la gloria vetada para otros mortales, y en este diálogo de sombras que es la vida, proseguiré con en este absurdo oficio de construir sueños en un mundo invisible. Donde estés, amor mío, espérame, que aún llego a tiempo para mostrarte el último rictus de mi desdicha, el verdadero rostro de la verdad. Es sobre tu vientre desnudo donde quiero morir acariciado por tus manos ingrávidas, alumbrado por el cálido halo de cuerpo ¡Qué escenografía tan fastuosa para recrear mi serena agonía! 

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