viernes, 4 de enero de 2013

FARINA: LA SENSUALIDAD DEL RAP



      La cantante de rap, Hip Hop y actriz colombiana FARINA (Medellín, Colombia, 16 de septiembre de 1986) tiene unos marcados rasgos exóticos derivados de su ascendencia china, peruana y árabe (joder, cómo me gusta el mestizaje), herencia que también ha marcado su personalidad. De pequeña era muy tímida, lo que le impedía concentrarse delante del público, pero poco a poco fue soltándose y a los 14 años comenzó a interesarse por los ritmos urbanos como el Hip Hop, estilo escasamente popular en Colombia. No tardaría en unirse a un grupo que andaba buscando a una fémina que dominara el rap, y aunque Farina no manejaba esta especialidad, las ganas de triunfar hicieron que siguiera intentándolo ante la incomprensión de mucha gente. Cuando estaba decidida a retirarse de la música, el reality musical Factor X le dio la oportunidad siendo seleccionada entre más de 45.000 aspirantes colombianos. Así, se convirtió en la primera mujer colombiana en interpretar un tema de reggaeton y un rap por televisión. Farina quedó en tercer lugar en el reality y lanzó su primer álbum como solista en 2006, “Yo soy Farina”, que con un rap caliente y melódico la convirtió en la reina de este género musical en su país. En 2012 nos presentó su nuevo disco “Del odio al amor”, que con un nuevo sonido nos demuestra su evolución artística. Farina “La nena fina”, también ha hecho sus pinitos como actriz en la telenovela “Tres Milagros”, labor que le ha dado más popularidad aún en Colombia.

      Déjame contarte, Farina, que yo soy más del hard rock y todos sus tentáculos que de los tórridos ritmos afroamericanos, pero estoy convencido que en una vida horizontal nos llevaríamos muy bien, porque lo que más une a los seres humanos es el placer, las candorosas delicias, todos los ritos que la pasión anega. Abducido por tu piel canela sueño con ser el amante perfecto que desate en la noche tu negra cabellera, el amante que puede hacer frente a la caricia y al puñal, a la injuria y a la verdad sincera, aunque jamás me convertiré en el mago que te haga el amor sin tocarte: quiero morder tus labios celestiales y saborear la sustancia eterna de tu sexo, crear para ti un culto donde el amor sea la victoria, sentir tu cuerpo alado temblando y gimiendo elevarse hacia la gloria.   

            

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