lunes, 16 de julio de 2012

LAS FOTOS HIPNÓTICAS: GINA CARANO


       GINA CARANO nació en Dallas (Texas) el 16 de abril de 1982, su padre Glen Carano fue quarterback reserva de los Cowboys de Dallas entre 1977 y 1983. Tras graduarse en secundaria en la High School de la Trinidad de Las Vegas, se formó como estudiante de psicología en la universidad de Nevada. Por aquel entonces Gina no se imaginaba que llegaría a ser una famosísima luchadora de “Artes Marciales Mixtas”, ya que durante su infancia destacó en deportes como el voleibol y el baloncesto. 


     Su especialidad como luchadora es el Muay Thai, muy popular en Tailandia, aunque su peculiar estilo lo mezcla con el boxing y el Jiu-Jitsu brasileño. Consiguió la fama en Estados Unidos al participar en 2008 en el programa de televisión “American Gladiators”, y en 2006 protagoniza la teleserie “Fight Girls”. Su debut en el cine fue con un pequeño papel en el mediocre film de acción y peleas callejeras Promesa sangrienta (Ben Ransey, 2009), pero no alcanzaría el protagonismo absoluto hasta que fue requerida por Steven Soderbergh para dar oxígeno a la letal agente secreta Mallory Kane en Indomable (2011), un film de acción irregular que rodó junto a Ewan McGregor y que definitivamente le ha servido de lanzadera. El año que viene estrenará In the blood (John Stockwell), en la que dará vida a una mujer que tiene que enfrentarse a su pasado violento para salir adelante. La luchadora más querida de la historia es también una de las personas más buscadas en Google y Yahoo, no podía ser de otra manera dada sus habilidades, su fortaleza, su simpatía y su rotunda belleza.

      Soy un puto enfermo, Gina, sufro cuando te veo en el cuadrilátero con el rostro tumefacto y al mismo tiempo me excito. Sí, ya sé que esas paradojas son para ti muy naturales, que las prácticas sexuales más recordadas son las que te llevan al borde del  paroxismo. Es así y yo seguiré rendido al embrujo de tu luz misteriosa, sufriendo como la madre de un torero, deseando sofocar el fuego que te arde, pues al igual que existe una poética del dolor y el desgarro, cada día renuevo mis caricias y  besos para guiarte dulcemente por el sereno paraje de los sueños. Como todas las noches, entre el ruido de la seda, pondremos The End a nuestra peli con un largo, húmedo, asfixiante beso de amor.



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