martes, 12 de junio de 2012

LAS FOTOS HIPNÓTICAS: JULIA ROBERTS


      JULIA ROBERTS (Georgia, Estados Unidos, 28-10-1967) nunca me pareció una actriz de especial atractivo físico, ni siquiera en aquella época de fugaz esplendor en que fue bautizada como “la novia de América”. Hermana de los también actores Lisa y Eric Roberts, de pequeña siempre quiso ser veterinaria aunque acabó estudiando periodismo, fue tras su traslado a Nueva York cuando de la mano de su hermano Eric dio los primeros pasos como actriz, debutando con él y el terrible Dennis Hooper en Sangre roja (1986) película de la que no tengo referencias y sobre la que no me consta su estreno en salas comerciales de España. Mi primer recuerdo de su presencia en una pantalla grande fue en Mystic Pizza (Donald Petrie, 1988) comedia ni mucho menos memorable que sin embargo merecía mejor suerte. El estrellato le llegó con Pretty woman (Garry Marshall, 1990) film absolutamente plano rodado con mucha astucia que mezclaba referencias al mito de Pigmalion y el cuento de La cenicienta. Convertida a partir de entonces en la actriz mejor pagada de Hollywood y entronizada como la reina de las comedias, su nombre fue un goloso reclamo para las taquillas. Con todo, todavía le quedaba por demostrar su talento dramático, espina que se sacó alzándose con la estatuilla a la Mejor Actriz por su papel de abogada de extracción humilde que destapa un caso de corrupción en Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000).

      Oh, Julia, nunca encontré para ti un lugar en el panteón de mis musas. Me enteré de que fuiste “novia a la fuga” cuando dejaste plantado en el altar a Kiefer Sutherland al descubrir que te engañaba con una stripper. Que dejaste varados en la playa una colección de falsos amores a la deriva del tiempo, sacrificados. Mírate, tú también has envejecido. Mírate en tus tardes desiertas como hojas de olvido, en la tibia arena, sobre las huellas invisibles de besos que volaron para siempre.

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