lunes, 4 de junio de 2012

LAS FOTOS HIPNÓTICAS: CHLOË SEVIGNY


     
     Desconocida para el público de a bulto, seguida por el aficionado al cine independiente y adorada por frikis de toda condición, la actriz CHLOË SEVIGNY (Connecticut, 18-11-1974) cogió las maletas cuando tenía 18 años y se trasladó a Nueva York, donde inició una breve carrera como modelo hasta su debut en el cine con Kids (Larry Clark, 1995), crudo retrato de una generación de adolescentes en donde interpretaba a una joven seropositiva. Un año después participó en la ópera prima como director del actor Steve Buscemi, Trees Lounge/Una última copa, y en 1997 fue reclamada para formar parte del elenco de Gummo, film-debut del que por entonces era su novio, el director Indie Harmony Korine. No obstante, su papel estelar le llegó con Boy Don´t Cry (Kimberly Peirce, 1999), polémica película por la que obtuvo una nominación a los Oscar encarnando a la chica enamorada de la protagonista, una Hillary Swank que ganó su primer Oscar a la mejor actriz por esta película. Recuerdo bien a Chloë dando vida a la amargada esposa de Jake Gyllenhaal en la obra maestra de David Fincher Zodiac(2006), pues no llegaba a entender la obsesión de su marido, que trabajaba de ilustrador en un periódico, por descubrir la identidad del “asesino del zodiaco” …y, sobre todo, recuerdo la sublime felación, filmada en tiempo real, que le practicó al listo de Vincent Gallo en la, por otra parte aburrida, The Brown Bunny (Vincent Gallo, 2003), película escándalo en la edición del Festival de Cannes de aquel año. 
      
    Independiente, provocadora, alejada de los estereotipos del star system, bisexual… el sueño de cualquier hombre amante del riesgo y las emociones fuertes. Bailo y brindo por ti, Chloë, mientras mi sombra se proyecta como una vieja película y mi imaginación busca febrilmente una salida a tantas miserias. Te añoro en el río, donde nunca fuimos, en la casa que nunca tendremos, en el mañana que jamás alcanzaremos y que odio. No hay forma de parar esta danza macabra, miles de sombras suplican tu amor o mi suicidio.   

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